Las raíces kantianas del pensamiento anarquista .

Recientemente, he oído la descripción del anarquismo español como “movimiento kantiano”, en oposición a una concepción hegeliana. Al margen de lo categórico y reduccionista de dicha calificación, expresada de esa forma al menos se hace algo antipática, merece la pena indagar en el asunto y tratar de aprender algo por el camino.

El modelo hegeliano puede interpretarse como inclinado hacia la cuestión política, hacia la perfección del Estado (“el espíritu objetivo”), el contexto que permitiría la acción individual. Hegel considerará el Estado como un ámbito objetivo de normas, un sistema compartido que anule el peligro de una subjetividad absoluta. El Estado sería el lugar en el que se desarrolla lo subjetivo, y supone la verdadera libertad según Hegel, no como separación sino como unión que asegure el orden. Como dice Elena Sánchez, en su artículo “Kant y Bakunin” (Germinal. Revista de Estudios Libertarios núm.1), “El Estado no es el resultado de las decisiones individuales conscientes, son éstas las que pueden desarrollarse en el devenir del Estado, configurante de la voluntad”. Tal y como la entiende Hegel, su concepción del Estado (unidad como comunidad) es previa a la sociedad civil.

El modelo kantiano, anterior en el tiempo al hegeliano y muy al contrario que éste, pretende que es el individuo el anterior a cualquier instancia aglutinadora; cualquier individuo resulta condición de posibilidad de lo social, y es desde él desde donde se piensa la sociedad. Tal y como la entiende Kant, la libertad parece lo más pura posible, el hombre sería autónomo para otorgarse sus propios fines. Frente a los fenómenos de la naturaleza, regidos por leyes deterministas, el hombre posee una libertad pensada como espontaneidad y opuesta a toda causalidad. Como libre que es, el hombre se da a sí mismo leyes o normas para actuar, surgidas de su voluntad racional (la cual es libre y autónoma). La política sería entonces producto de la libertad de la subjetividad, capaz de legislar y de intervenir en el orden práctico, y sería la autonomía el rasgo más destacado del hombre. Kant consideró que los hombres deberían abrirse definitivamente a la razón y a su autonomía, con la exigencia del respeto a la libertad de los demás, para construir una sociedad política regida por la paz y el respeto recíproco. La ética individual sería para Kant el punto de apoyo desde el que se levanta toda construcción política. El imperativo moral, la libertad de los sujetos, y su capacidad autolegisladora, dan lugar al discurso político.

Según Kant, el gran impedimento para la emancipación del ser humano, y para cumplir con los postulados de la Ilustración, es el de traicionar su propia autonomía y dejarse guiar por otros. Para escapar a esa tutela de los demás, el sujeto debe buscar razonar en lugar de obedecer y lograr así su libertad. Todos los hombres están dotados de razón moral, el arma que la naturaleza les proporcionó como fundamento de autonomía y libertad. Dicha libertad no puede ser agredida por ninguna autoridad, ya que el hombre autónomo e ilustrado lo impedirá. La concepción kantiana asume que todos los hombres son libres, de manera previa a toda organización política, por lo que se establece una distinción radical entre eticidad y legalidad. Elena Sánchez asegura que este modelo kantiano es también el de Bakunin, y expresado además con sus bellas palabras, resulta todavía más irrefutable. El anarquismo considera que es la voluntad individual la que debe otorgarse el marco normativo, y rechaza toda instancia externa a ella que pretenda imponer cualquier legislación. Se confía en que las estructuras que surjan de esta elevada concepción de la libertad estén también a la altura y provoquen el continuo flujo de decisiones libres. Bakunin, como Kant, tenía una alta consideración de la dignidad humana (todo individuo es un fin en sí mismo, nunca un medio, dice el imperativo kantiano) y estaba convencido de que la libertad desarrollada en un “reino de hombres libres y responsables” era la condición indispensable de la vida moral (el adecuado desarrollo de la libertad individual se da en la vida social).

Si Kant consideró que la cohesión social y el perfeccionamiento están dentro de la naturaleza humana, el anarquismo respondió con la aseveración de la existencia de la solidaridad. Bakunin no concibe la libertad en el individuo aislado, es necesaria la convivencia social, y solo la solidaridad la puede hacer habitable. A diferencia de la concepción hegeliana, la posibilidad de una organización social está en cada individuo y se reivindica lo ético por encima de lo político. Se prima lo individual frente a la organización, y se considera que una sociedad libre para tomar sus propios acuerdos funciona mejor que cualquier intento de regulación (algo, siempre autoritario). La solidaridad es la gran meta a alcanzar como la forma definitiva de cohesión social, la que produce la perfecta adecuación entre individuo y sociedad, generadora de vitalidad interna y autónoma.

Si para el anarquismo el mal se encuentra en el Estado, fuente de desigualdad, explotación y violencia, puede decirse que se sitúa por ello en las antípodas de la concepción positiva hegeliana. Según ésta, el Estado no se sostendría por la fuerza y la coacción, sino por la identificación de los individuos con sus instituciones, condición para la existencia de la sociedad. Lo objetivo, según el filósofo alemán, se encarnaría en lo real. Esto no puede ser admitido por la filosofía de la libertad y la conciencia de Kant, y también de Bakunin concretada en la solidaridad y en el apoyo mutuo como nexo social. Kant y Hegel son dos autores de primer orden en la historia del pensamiento, con concepciones enfrentadas que son perfectamente contextualizables, pero que en mi opinión no han sido totalmente superadas por el tiempo. Bakunin no fue ajeno a este conflicto intelectual de una época determinada, y el pensamiento libertario, deudor de este autor fundamental (sin ataduras férreas ni sentimentales), no solo no ha sido superado por ninguna época (aunque, como dice Elena, se puede reivindicar una nueva forma de pensar o de afrontar el problema), sino que considero que sigue estando lleno de futuro.

Reflexiones desde Anarres.

 

¿Una salida de izquierda a la crisis o más lunes al sol para todos?

 

Temíamos que la cosa terminara así. Pero hicimos un acto de fe para no pecar de aguafiestas. Los mensajes eran tan claros como inimaginables. El presidente del gobierno y los líderes de los dos sindicatos mayoritarios (¿más representativos?) se daban palmadas en la espalda mientras escenificaban su particular ¡no pasarán! Ellos, los líderes (como reza en su enunciado el Tratado de Lisboa impuesto a buena parte de los europeos) no dejaban de prometer (ay, aquél premonitorio “puedo prometer y prometo” de Adolfo Suárez, que ya indicaba por dónde irían en lo sucesivo los tiros) su voluntad incondicional de impedir cualquier recorte salarial, laboral o social para acometer la salida de la crisis causada por la rapiña del sistema financiero.

Escuchamos de todo. A Rodríguez Zapatero, con los mineros de Rodiezno, pañuelo rojo sanferminero al cuello, que él no les fallaría y que la crisis la pagarían los ricos que se habían puesto las botas a su costa. Y a los varas de CCOO y UGT, amenazar con movilizaciones si la patronal seguía en sus trece perpetrando recortes laborales. Pero las palabras de los políticos (y de los sindicalistas profesionales) se las lleva el viento. A la hora de la verdad, la retórica de ZP, el birlibirloque del inefable ministro Corbacho, no dejando jamás que la realidad le estropee una bonita estadística, y el flato contestatario de los oligarcas sindicales (la tradición confirma que desde la secretaria general de Comisiones se pasa a presidente de la Comisión de Economía del Congreso por el PSOE, caso de Antonio Gutiérrez, o a asesor del Instituto de Empresa Familiar, la patronal de las sagas, caso de José María Fidalgo) ha devenido en complicidad con los rivales, la famosa pinza.

Porque después de tanto gesticular mientras se cocía la omertá sobre el saqueo del dinero público para la banca (cajas y bancos), presentado como una medida progresista por el gobierno, la cierto y verdad, al final de túnel, es que estaban distrayéndonos poniendo el intermitente a la izquierda para en el primer derrape girar en redondo hacia la derecha. El nasciturus que han alcanzado patronal y sindicatos es todo menos una buena noticia. A cambio de desbloquear los convenios, se importa una medida utilizada por Alemania (un modelo productivo que poco tiene que ver con el nuestro) y que se miré por dónde se miré consiste en legalizar un nuevo tipo de contrato temporal. Las empresas con problemas (¿quién toma la temperatura al enfermo?) podrán en lo sucesivo recortar la jornada a cambio de hacer otro tanto con la parte de salario comprometida…y el resto será sufragado a cargo de la Seguridad Social.

O sea, como en el caso de la Operación Rescate para el sector de la construcción, automovilístico y banca, socializar las pérdidas (presuntas o ciertas) con dinero público mientras se privatizan los beneficios en algún paraíso fiscal del esos que el G-20, con Zapatero dentro, dijo que se iban a terminar. Con esos amigos no necesitamos enemigos. Es más de lo mismo, pero con celofán de postín. Atrezo para comediantes de feria. Fraude y frustración. La crónica de una iniquidad anunciada. Ellos, los líderes, y nosotros, los consentidores. ¿O acaso no ha intentado la CEOE desde un primer momento una reducción en varios puntos de las cuotas empresariales? Pues ya lo ha conseguido, y además con el visto bueno de sus hasta ayer tenaces oponentes. Tiene coña la cosa. Las empresas multinacionales y transnacionales (bancarias, automovilísticas o inmobiliarias) líderes de la deslocalización no sólo se niegan en redondo a bajar los precios de sus productos para estimular la demanda (intereses en los créditos, precio de los pisos, etc.), sino que además se dinamiza la oferta con cuantiosas subvenciones (dinero público para el FROB, RENOVE y autocongelaciones salariales), mientras el diálogo social se queda en un vuelta de tuerca más sobre la ya macabra precarización laboral.

La ilógica al poder. No vaya a ser que a alguien se le ocurra que es el momento de poner en la agenda política el tema del reparto social del trabajo. Hemos construido una sociedad global en la que el 20 % de la población ostenta el 80% de la riqueza y un 7% causa el 50% de las emisiones contaminantes, y ahora caminamos hacia un nuevo nirvana en el que habrá una exigua aristocracia de trabajadores, buenos y disciplinados con el sistema dominante, que tendrá a gala retener la mayoría de los contratos fijos disponibles. Y todo ello porque nosotros lo hemos querido a través del libre ejercicio de la voluntad de nuestros legítimos representantes. Casta que hace tiempo no representa más que a sus afiliados, en su mayoría honestos militantes con trabajo asegurado. Mientras para el resto, a la inmensa mayoría laboral y social, sobre todo jóvenes, mujeres e inmigrantes, lo que les espera es un abultado calendario con todos “los lunes al sol”. El gobierno, por su parte, mientras gasta los fondos sociales para beneficio de los empresarios, podrá maquillar las cifras del paro en los años que están hasta las críticas elecciones generales del 2012.

La jugada no tiene nombre. La cúpula de CCOO y UGT negocia con la patronal el desbloqueo de los convenios colectivos, para lógico solaz de sus bases, y a cambio aceptan otra contrarreforma laboral y social para todo el conjunto de los trabajadores a los que nunca representaron ni i Cristo que lo fundó.

(Nota. En los 5 minutos que usted lector ha dedicado a leer este artículo han muerto de hambre 50 niños en el planeta. Cada 6 segundos fallece un niño en el mundo por desnutrición, según las últimas estadísticas de la ONU).

http://www.red-libertaria.net/noticias/modules.php?name=News&file=article&sid=2296

 

34 ejemplos de como quieren acabar con la juventud consciente.

Borrar del mapa a la juventud consciente: objetivo de Estado.

La Haine

Mikel, Amaia, Zumai, Nestor, Idoya, Aitor… así hasta 34 chicos y chicas arrestados la pasada noche en distintas partes de Euskal Herria. Su delito, ser miembros de la organización juvenil de la izquierda abertzale SEGI. Aunque los diarios acostumbran a incluir sin mucho rigor la coletilla de “la operación policial de mayor magnitud en los últimos años”, esta última parece ser que cumple los requisitos para ello. Una larga lista de jóvenes que no serán ni los primeros ni los últimos en pasar por “la pecera” de la Audiencia Nacional dada su militancia política. El Estado Español prosigue con su andadura represiva, pretendiendo borrar de un plumazo o de un porrazo las miles de voces que disienten.

Pero no sólo la más grande, también de las más crueles y ejemplarizantes. La represión vuelve a apuntar hacia los jóvenes y no es casualidad. El ministro del Interior tiene muy presente que una nueva generación crece en Euskal Herria con ansias de cambio, tal y como lo hicieron las anteriores, y que ésta debe de estar sometida desde sus primeros días de militancia a la más cruenta persecución. Se retrata el propio Rubalcaba al hablar de “la cantera”, poniendo de manifiesto su máxima preocupación. Así es, ministro, los detenidos son la cantera, ellos y muchos otros miles que siguen pensando que la lucha es el único camino.

De esta forma se entiende las dimensiones de esta operación represiva ocurrida ayer y el rebombo de los medios oficiales. La foto que ilustra las crónicas de éstos últimos representa fielmente el mensaje: de noche, con la cabeza agachada y rodeados de encapuchados armados. Y al amanecer, más detenciones y 92 allanamientos de casas, incluidos espacios populares. ¿Cuántos padres no han vuelto a conciliar el sueño esta noche tras ser despertados a golpe de arresto?. Lo dicho, cruel y ejemplarizante.

Borrar del mapa a la juventud consciente: objetivo de estado

Pero no sólo son los chicos vascos organizados, también los antifascistas, los okupas o los anti-Bolonia. Todos ellos, jóvenes objeto de una persecución a conciencia y para los que la cárcel o los porrazos son la única respuesta del Estado Español. Junto a ellos, cualquier iniciativa popular que trasgreda los limites de este estado neofranquista. Ningún espacio, ninguna manifestación o posicionamiento político puede atravesar la delgada línea que impone el sistema de la legalidad, menos aún cuando ésta viene de la mano de los jóvenes conscientes.

Este sistema tiene un terrible miedo a los jóvenes organizados y a que estos se conviertan en mayoría, dejando a un lado la peste del consumismo y el individualismo. Así lo demuestran las últimas detenciones de los militantes abertzales, las duras cargas policiales contra los estudiantes catalanes, la criminalización del antifascismo en Madrid o la represión a las movilizaciones sindicales del metal en Galiza y del campo en Andalucía. Son luchas que se extienden por el país empapadas de un componente histórico, la fuerza de los jóvenes, enlazada a su vez con el deseo de involucrar a generaciones mayores en la batalla, que con su ejemplo legitiman nuestra lucha, dando cuerpo así al potencial de la conciencia de clase.

Por eso nos temen y quieren hacernos desaparecer.

Otoño 2009.

 

Extraido de : La haine.

 

Los clásicos anarquistas y los movimientos de liberación nacional.

Para quienes nos identificamos con las ideas libertarias, la referencia de los clásicos de este pensamiento es ineludible. Recuperamos de El Baifo este trabajo (cuyas referencias se encuentran al final), para intentar clarificar y produndizar en el debate sobre el anarquismo en la liberación nacional que aquí se lleva. ¡Qué les sea de provecho!

La posición de Bakunin.

Bakunin defendió siempre la idea de revolución social íntimamente ligada a la liberación nacional de los pueblos sometidos y, muy especialmente, la de los pueblos eslavos, oprimidos bajo el yugo de los imperio ruso, austriaco, prusiano y turco. Su paneslavismo descansaba sobre la destrucción de los cuatro imperios para federar los pueblos eslavos en base a una libertad e igualdad absolutas, opuesto a la hegemonía rusa. De igual manera que combatió el paneslavismo ruso y la creación de un Gran Estado eslavo que oprimiese a las naciones eslavas, combatió el pangermanismo. «Como eslavo, yo querría la emancipación de la raza eslava del yugo alemán, y, como patriota alemán, Marx no admite todavía el derecho de los eslavos a emanciparse del yugo de los alemanes, pensando hoy como entonces que los alemanes son llamados a civilizarlos, es decir, a germanizarlos por aceptación o por fuerza» (1871).

Opuestas son las posiciones respecto a la liberación nacional de Bakunin y de Marx y Engels, ya que ambos clásicos marxistas se manifestaron contrarios a los movimientos independentistas o nacionalistas revolucionarios, ya que creían que el movimiento revolucionario únicamente podía desarrollarse en el marco de las relaciones económicas de producción del cual solamente la clase obrera podía ser el motor, considerando por tanto que el desarrollo de las fuerzas de producción así como la extensión del intercambio económico —que creaban según ellos la necesidad histórica del socialismo— destruirían los particularismos locales y nacionales y tenderían a igualar el desarrollo social.

En efecto, Marx, respondiendo a Bakunin, que defendía la independencia de los checos, eslavos, polacos, búlgaros, rumanos, etc., declaraba al ‘Neuu Rheinische Zeitung’, en 1849: «Todas estas pequeñas naciones impotentes y frágiles, deben a fin de cuentas el reconocimiento a las que, según las necesidades históricas, las integraron en algún imperio, permitiéndolos así participar en el desarrollo histórico del cual, si se hubiesen quedado solas, se hubiesen visto totalmente privadas. Es evidente que tal cosa no se hubiera podido realizar sin aplastar «tiernos brotes» ( … ).»

De esta manera, al contrario que M. Bakunin, K. Marx negaba que las luchas nacionales de oprimidos contra sus Estados opresores extranjeros en el s. XIX fuesen un factor revolucionario anticapitalista emancipador.

El mismo Andreu Nin reconoce el acierto de la posición de Bakunin ante la de Marx en la cuestión nacional: « … Y a pesar de nuestra devoción por Marx y Engels, hemos de confesar que si hubiésemos de juzgar por las manifestaciones externas, haciendo abstracción de las circunstancias de tiempo y de factores de orden psicológico, diríamos que las acusaciones de Bakunin contra Marx (en la cuestión nacional, se refiere) y Engels eran más justificadas que las de este contra aquel» (1).

Bakunin opone siempre al nacionalismo estatalista un nacionalismo revolucionario federalista y consagra buena parte de su vida a liberar patrias oprimidas, como Polonia; de él citamos el manifiesto que sigue:

«1.- El orden que reina hoy en Polonia, bajo el yugo extranjero, se manifiesta incesantemente, como en todas partes, con el despotismo político y económico de una minoría privilegiada sobre las masas obreras.

2.- Calificamos de tiranía la dominación del hombre por el hombre. Igualmente no reconocemos otro poder que la organización social del pueblo, por medio de una libre federación de asociaciones obreras y comunas campesinas libres. Ya que todo poder, hasta el que en apariencia es el más republicano y el más democrático, siempre se basa en el provecho de una minoría privilegiada y la esclavitud del pueblo.

3.- La conquista de una verdadera Libertad para el pueblo polaco tiene como condición necesaria la abolición del régimen actual, tanto en el plano político como en el económico, el jurídico y el religioso.

4.- Solamente podremos conseguirla mediante un levantamiento general, por medio de la revolución social.

5.- La tierra pertenecerá a las comunas campesinas en la medida que éstas sean capaces de trabajarla.

6.- De igual manera, las fábricas, las máquinas, los edificios, las herramientas, hasta las artesanales, serán propiedad de las asociaciones obreras.

7.- Adversarios de todo poder estático, no reconocemos ninguna clase de derechos históricos o políticos. Para nosotros, Polonia sólo existe allá donde el pueblo quiere ser polaco y se reconoce como tal: Polonia dejará de existir allá donde este mismo pueblo no desee más pertenecer a la Federación polaca y se adhiera libremente a otro grupo nacional.

8.- Extendemos una mano fraternal a todos nuestros hermanos, a todos los eslavos que, al igual que nosotros, se encuentran bajo el yugo del gobierno que, como nosotros, detestan, en particular, los gobiernos moscovita, turco y alemán. Estos pueblos eslavos tienen plenamente derecho a reivindicar su independencia y su plenitud nacional.

9.- Finalmente, extendemos nuestra misma mano fraternal a todos los otros pueblos que aspiran a la libertad. Estamos dispuestos a hacer servir todos los medios que tengamos a nuestro alcance para ayudarlos a conseguir nuestro fin común.

¡Viva la revolución social!

íViva la Comuna Libre!

¡Viva la Polonia democrática y social!» (2).

Igualmente Bakunin nos define su federalismo político en el discurso realizado en 1867 en el congreso de la Liga por la Paz y la Libertad:

«Todo estado centralista, por liberal que quiera presentarse y no importa la forma republicana de la cual se vista, es necesariamente un opresor, un explotador de las masas trabajadoras del pueblo en beneficio de las clases privilegiadas. Necesita un ejército para contener estas masas en ciertos límites, y la existencia de este poder armado le lleva a la guerra. Por eso acabo diciendo que la paz internacional es imposible mientras no se haya aceptado el siguiente principio con todas sus consecuencias: toda nación débil o fuerte, pequeña o grande, toda provincia, toda comunidad tiene derecho absoluto a ser libre, autónoma de existir, y en este derecho todas las comunidades son solidarias en tal grado que no es posible violar estos principios respecto a una sala de ellas, sin poner simultáneamente en peligro todas las otras».

Por otra parte, Bakunin diferencia netamente la Nación del Estado. Para él, la nación viene a ser un hecho natural, un hecho popular. La patria y la nacionalidad son para él como la misma individualidad, hechos naturales y sociales, fisiológicos e históricos.

«El Estado no es la patria, es la abstracción, la ficción metafísica, mística, política, jurídica de la patria. Las masas populares de todos los países aman profundamente a su patria, pero es este un amar real, natural. No se trata de una idea: se trata de un hecho.. Por eso me siento franca y constantemente el patriota de todas las patrias oprimidas» (3).

Para Bakunin, la patria representa el derecho irrebatible y sagrado de todo hombre, de todos los grupos de hombres, asociaciones, comunidades, regiones, naciones, de vivir, sentir, pensar y crear y de actuar a su manera, siendo esta manera de vivir y de sentir siempre el irrefutable resultado de un desarrollo histórico.

Sin embargo, para él la patria y la nacionalidad no son principios, por la sencilla razón de que solamente se puede dar tal nombre a aquello que es universal y común a todos los hombres. Así dice:

«… No hay nada más absurdo y a la vez perjudicial y funesto para el pueblo que sostener los falsos principios de nacionalidad como ideal de todas sus aspiraciones. La nacionalidad no es un principio humano universal; es un hecho histórico, local, que al igual que todos los hechos reales e inofensivos, tiene el derecho a exigir la aceptación general. Todo pueblo, por minúsculo que sea tiene su propio carácter, su modo particular de vivir, de hablar, de sentir, de pensar, de actuar, y es en esta idiosincrasia en lo que consiste la nacionalidad, la cual deriva de toda la vida histórica y de la suma total de las condiciones de vida de este pueblo». (4)

Para Bakunin, el auténtico patriotismo, el nacionalismo legítimo es aquel que no confunde el amor a la patria o a la nación con el servicio al Estado o subordinación a un gobierno, y que no antepone la particularidad propia —aunque esta sea natural y valida— a la universalidad del humano. Ya que el camino de la liberación nacional no puede separarse de la revolución social, ni este de la federación de Comunas y de las empresas colectivizadas



La posición de Kropotkin.

Por otra parte, Piotr Kropotkin, otro gran clásico anarquista ruso, escribía del todo considerando la gravedad de la «cuestión irlandesa» en una carta a María Korn, el once de mayo de 1897:

«Me parece que el carácter puramente nacionalista de los movimientos de emancipación nacional es inexistente. Siempre hay motivos económicos, o bien es la libertad y el respeto del individuo que hay que salvaguardar. Nuestra tarea habría de ser la de hacer aparecer los problemas económicos. Creo, además, creo, después de haberlo reflexionado largamente, que el fracaso de los movimientos nacionales en Polonia, Finlandia, Irlanda, etc., residen en el problema económico. En Irlanda, la dificultad principal proviene del hecho de que los jefes del movimiento, grandes propietarios, igual que los ingleses, vaciaron el movimiento de emancipación nacional de su contenido social.

( .. ) Me parece que en cada uno de estos movimientos de emancipación nacional se nos reserva una tarea importante: plantear el problema en sus aspectos económico y social, y esto paralelamente a la lucha contra la opresión extranjera.

(…) En todos los lugares donde el hombre se rebela contra la opresión individual, económica, estática, religiosa y sobre todo nacional, nuestro deber es estar a su lado»

En este texto se puede ver claramente cual es la actitud de Kropotkin ante la opresión nacional y los movimientos de liberación nacional.

Kropotkin sabía ya entonces que la lucha antiimperialista se planteaba en términos de liberación nacional y de lucha de clases, deduciendo que solamente la victoria de la clase obrera podría resolver la cuestión nacional en el sentido de los intereses del pueblo trabajador. Kropotkin, como Bakunin, reconocía el contenido revolucionario de las luchas autónomas de liberación nacional, en las cuales creía que los libertarios habían de participar activamente del todo, planteando la cuestión social, a fin de conseguir una verdadera liberación.

Macedonia, 1903: una experiencia de revolución social y de liberación nacional.

Ya en el siglo XIX hubo una participación libertaria en luchas de liberación nacional, como las de Bosnia y Hercegovina, y sobre todo la insurrección búlgara de 1876, en la cual participa el famoso poeta libertario Boter. En el año siguiente, 1877, estalló la guerra ruso-turca por la cual Bulgaria accedía a la independencia, pero a causa de las presiones y los intereses del capitalismo occidental —principalmente Inglaterra— una parte del territorio búlgaro, Macedonia, fue devuelta otra vez a Turquía, comenzando entonces la lucha de Macedonia contra el ocupante turco, y apareciendo también la “cuestión Macedonia, provocada por las potencias europeas.

A partir de 1893 en todas las ciudades había escuelas búlgaras y se comenzaron a formar las primeras células de la futura organización revolucionaria del interior de Macedonia, constituida en 1894-1895, bajo el impulso e influencia libertarla: ORIMA (Organización Revolucionaria del Interior de Macedonia y de Adrinoble).

La ORIMA constituye su Comité Central en Salónica, con una delegación en el exilio, en Sofía. Sus principios eran de un espíritu internacionalista y proponían la liberación nacional de su país sometido por los turcos mediante la revolución.

Fue también importante la adhesión del Cenáculo de Ginebra, creado en 1898, constituido por diversos grupos anarquistas, los cuales elaboran unos Estatutos del Comité Revolucionario Secreto Macedonio y publican un órgano de este Comité. También participaron en el movimiento revolucionario macedonio numerosos grupos libertarios búlgaros que tuvieron un papel importante en la lucha armada (más de 60 muertos). La preparación de la revolución dura una docena de años y acaba dando lugar a la insurrección de Tracia Oriental y Macedonia por agosto de 1903. Los libertarios aportaron la orientación, los objetivos y la acción armada. Las acciones armadas cambiaron de táctica con la aportación anarquista, ya que en lugar de atacar a las autoridades ocupantes turcas como se hacía hasta entonces, se ataca sobre todo las empresas de capital extranjero que mantenían al Imperio otomano.

La revolución se preparó ampliamente y reforzando la organización a través de la constitución de grupos y comités locales a fin de llegar a constituir las formas de organismos sociales capaces de crear una nueva sociedad que reemplazara a la del ocupante turco. Se formaron también nuevos grupos de combate, se hicieron bombas y se consiguieron armas del interior y de fuera; pero fue especialmente la propaganda la que tomó grandes dimensiones, englobando a toda la población a través de reuniones casi públicas, hechas frecuentemente en las iglesias.

Guerdjikov, dirigente anarquista y uno de los tres jefes elegidos en un congreso clandestino para dirigir la insurrección, organizó a partir de 1902 grupos de combate locales denominados “Grupos de la Muerte” que constuirían los núcleos del futuro ejército revolucionario, y también publicó un diario clandestino, ‘A las Armas’, y participó regularmente en la propaganda oral en las noches en la región de la Tracia Oriental.

La Insurrección desatada en agosto de 1903, derivó al mismo tiempo que lucha de liberación nacional contra los turcos en revolución social, que duró unos 30 días: por primera vez en la historia se manifestaba una tentativa de liberación nacional con una orientación de emancipación social, que toma un carácter plenamente libertarlo e influido por el pensamiento de Bakunin.

En la revolución desatada en Macedonia y en la Tracia Oriental participaron sólo en esta región más de 4.000 guerrilleros enfrentados con éxito a un ejército diez veces superior.

A pesar de los pocos días que dura la experiencia revolucionaria, se consigue una participación masiva de la población y fue abolida la propiedad privada y se procede a la colectivización, siendo regidas las ciudades y los pueblos por asambleas populares de donde salen las diversas comisiones encargadas del gobierno local.

Muy significativa fue la negativa de secundar, de añadirse, al movimiento revolucionario por parte de los comunistas (entonces socialdemócratas), que, además, tampoco participaron en el levantamiento que derroca la monarquía búlgara en 1923, dirigida también por los anarquistas.

A pesar de la derrota inevitable —con más de 20.000 refugiados en Bulgaria—, de la superioridad numérica y en armamento de los turcos, la lucha contra la ocupación extranjera continúa y sigue siendo importante la influencia de los libertarios en el movimiento independentista macedonio (5).

Notas:

1. Nin, Andreu: Els moviments d’emancipació nacional, pg. 104, Edicions Catalanes de Paris. Existe versión en castellano editada por Editorial Fontamara.

2. Programa de la Asociación Polaca Social-Revolucionaria de Zurich, 1863.

3. Carta abierta a los amigos de Italia, 1871.

4. Estatismo y Anarquía.

5. Guerdjikov lucha en la guerra de los Balcanes contra los turcos con unas compañías de guerrilleros anarquistas, empleando métodos revolucionarios y manteniendo una independencia total del ejército. En 1919 funda la FACB (Federación Anarco-Comunista Búlgara), y más tarde se niega a colaborar con el régimen comunista búlgaro, el cual le ofrecía todos los honores de héroe nacional, contestándoles “yo no estoy acostumbrado a besar los pies de los tiranos”.

Texto traducido del catalán por Trueno, correspondiente al capítulo 8 del libro Anarquisme i alliberament nacional, editado por El Llamp en 1987. Existe una versión resumida en castellano, realizada por sus mismos autores “el Colectivo Ikària” bajo el título Por la independencia total y la anarquía sin límites (…). (Tomado de El Baifo, nº 5, pp. 14-19. Diciembre de 1991).

 

Euskal Herria rechaza la visita del Borbon en Donostia x La Haine – Euskal Herria :: Más articulos de esta autora/or: Una vez ma, Euskal Herria ha rechazado una visita real. Esta vez en Donostia, le ha dicho bien claro, que rezxhaza su presencia aqui Los herederos politicos del genocida fascista se encuentran hoy en Donostia, a donde han acudido a la reinauguración del Aquarium, y a la tarde a visitar las instalaciones del periodico faccioso “El Diario Vasco” en Ibaeta, con motivo de su 75 aniversario. . La presencia de los Borbones en Donostia ha movilizado a decenas de personas, las cuales han llevado a cabo un acto de protesta. Una amplia gama de siglas, y organismos populares y sociales han secundado la convocatoria de la Izquierda Abertzale. Se han proferido consignas contra los reyes españoles, han reclamado independencia y democracia para Euskal Herria. El “Eusko Gudariak” ha puesto punto final a la protesta y durante la misma la polcia autonoma española ha identificado a las cuatro personas que portaban la pancarta, llegando a hacerles retroceder hasta otro punto, mas alejado de los Borbones.

 

[Fotos] “Noche de los cristales rotos”. 9 de Noviembre, noche antifascista en Bilbo.

Tolerancia cero contra cualquier intento de revivir el fascismo en E.H, en el día Internacional contra el fascismo, el sexismo, la homofobia y el racismo.

Más de una docena de colectivos (respaldados por decenas de ciudadan@s Vasc@s), muestran en Bilbo su compromiso en la lucha contra el fascismo, en el “Día Internacional contra el fascismo, el sexismo, la homofobia y el racismo”. Tolerancia cero contra cualquier intento de revivir el fascismo en E.H, sea cual sea su expresion violenta: sexista, homofoba, racista o nazi-fascista”.
Tambien ha habido, un recuerdo muy especial, hacia todas las victimas del fascismo (de ayer y de hoy).

Faxistarik ez! Ez hemen ezta inon ere.
Oroimena, duintasuna eta borroka!

http://sareantifaxista.blogspot.com/2009/11/faxismo-gehiagorik-ez-azaroak-9-faxismo.html