Zurich  1 Mayo: solidaridad internacional con los/as companos/as prisioneros/as y por una prospectiva revoluzionari .

Dentro de poco, es el primero de Mayo a Zuich, que afrontarà tambien el tema de la solidaridad con los prisioneros politicos. Durante el fin de semana habra diversos momentos en los cuales se desarrollaran de las discursiones sobre los compas prisioneros/as. Tambien hay naturalmente para vosotros de las posibilidades de hacer algo, osea de entraprender de las iniziativas con vuestras propuestas y intereses!

El fin de semana inicia el 30 de Abril a partir de la hora 14, con una asamblea a la Casa del Pueblo (Volkshaus, Helvetiaplatz a Zurich) donde varias delegaciones extranjeras hablaran sobre los prisioneros politicos y sus luchas. Habra de los carteles con info, foto ect. sobre los prisioneros politicos. La manana del 1.5 se parte a la hora 9.30 (Lagerstrasse, cerca de la estacion Central de trenes de Zurich ) con el Bloque Revolucionario donde habra una pancarta en solidaridad con los prisioneros politicos en modo tal de ser presentes en la manifestacion con un bloque dedicado a los prisioneros. Si quereis, podeis inviarnos vuestro material, en modo tal de poderlos meter nosotros sobre los carteles. Habra mesas con del material Info, traer todo aquello que teneis de meter. En el mismo tiempo, habra un espacio donde poder condividir del tiempo juntos. Siendo que no nos vemos tan frecuentemente?

Ademas la manana del primero de Mayo durante la manifestacion, para render ?presentes? a los prisioneros politicos en el bloque revolucionario, habra una grande pancarta, sobre la cual habra siglas, nombres de los prisioneros. Habrà tambien una grande pancarta que vendrà estendida durante el recorrido. Para vosotros: todas las banderas y pancartas son bienvenidas! Durante el medio dia del 30 Abril habrà la posibilidad de hacer pancartas en el lugar con los esprais. Seria bellisimo dar una bella y fuerte expresion politica unitaria en solidaridad con los prisioneros politicos del mundo: que descenderan a la calle e plaza junto a todos/as nosotros/as!

El medio dia del 1 ° Mayo a partir de la hora 12 nos encontraremos sobre la Revolutionärer Treff (Helvetiaplatz, de fronte al Volkshaus) donde habran conciertos, teatro, y tantas posibilidades de informar sobre varias situaciones politicas: internacionalismo, huelgas, prisioneros, ect. Venir, aderid y cada uno encontrarà una bella posibilidad para aderir a un primero de mayo revolucionario unitario y fuerte. El eslogan es “informar-debatir-actuar”

A la tarde, a partir de la hora 19h, en la Turnhalle sobre el Revolutionärer Treff (gipnasio que se encuentra sobre la Revolutionärer Treff Helvetiaplatz) habrà la posibilidad de participar con contributos, de escuchar a otros que intervienen sobre las cuestiones Nucleares, luchas de las mujeres, Prisioneros, luchas contra la derecha que se coge las calles y tantas otras.

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AIT

En el momento en que escribimos, hay guerras en Libia, Costa de Marfil, Irak y Afganistán, revueltas en el Magreb y Oriente Medio y los trabajadores de todos los continentes están resistiendo los intentos de imponer medidas de austeridad. Los poderes capitalistas están peinando desesperadamente todos los rincones del globo en busca de un aumento de beneficios y por el control del mercado, mientras se mantienen unidos en su determinación de declarar la guerra a la clase obrera. Ésta es la verdadera realidad del capitalismo global ¡muerte, destrucción y ataques implacables a los derechos y condiciones salariales de la clase trabajadora!

Mientras celebramos el Primero de Mayo debemos recordar que la globalización no es nada nuevo. Entre 1870 y 1914 el capitalismo atravesó un periodo similar de expansión global. Entonces, como ahora, el capitalismo usó las fuerzas de la globalización para atacar a los trabajadores, lo que condujo a una revuelta mundial por parte de la clase obrera. El origen del Primero de Mayo data de hace 125 años. En Estados Unidos, el 1 de mayo de 1886, se lanzó una huelga en apoyo de la jornada de 8 horas. Durante esta campaña, una bomba fue lanzada a una manifestación en Chicago, la policía arrestó a varios anarquistas que habían destacado en la lucha por la jornada de 8 horas.

Los arrestados eran claramente inocentes, pero cuatro de ellos fueron ejecutados por el estado mientras otro murió en su celda, presuntamente suicidándose. La ejecución de los cuatro hombres, que llegaron a ser conocidos como los Mártires de Haymarket, hizo saltar la chispa de las protestas obreras masivas por todo el mundo, lo que hizo que el Primero de Mayo fuera declarado día internacional de los trabajadores, en conmemoración del sacrificio de los cuatro hombres asesinados. En este Primero de Mayo, no debemos simplemente recordar el sacrificio de los Mártires de Haymarket, sino también celebrar el internacionalismo del primer movimiento obrero que llevó a protestas masivas contra su ejecución.

Y, en el día internacional de los trabajadores, podemos poner el corazón en el hecho de que el espíritu de la revuelta está emergiendo de nuevo en la clase obrera. Los trabajadores de Oriente Medio y del Norte de África se levantaron contra las dictaduras, el paro en aumento y la creciente pobreza. En Winsconsin (EEUU) la lucha contra el intento de destruir la negociación colectiva ha llevado a una protesta internacional. En Bolivia hay en la actualidad una huelga general contra las reformas neoliberales y en demanda de un aumento de salarios. También por toda Europa ha habido protestas contra los recortes, ocupaciones en Londres, huelgas y protestas en Grecia, Francia, España, Italia, Portugal, Irlanda, etc.

Estas movilizaciones están demostrando una vez más el poder que tiene la gente común para producir un cambio a través de la auto-organización y las acciones propias. Puede haber luchas de futuro si van más allá de cambiar un régimen y/o gobierno por otro. Los gobiernos por su propia naturaleza intrínseca están ahí para servir a los intereses de la dictadura económica capitalista. ¡El cambio real vendrá cuando los trabajadores organicen sindicatos libres y luchadores, que reten a todo el sistema capitalista de explotación y opresión!

El capitalismo, impulsado por la codicia, se adapta constantemente y evoluciona para proteger sus intereses. Por todo el mundo, el capitalismo está imponiendo el trabajo a tiempo parcial, contratos de empleo flexible y horario flexible para los trabajadores. La necesidad de ajustar constantemente la producción es lo que guía al capitalismo, creando un ejército de trabajadores a tiempo parcial que pueden ser contratados y despedidos a voluntad y que harán cola para pedir trabajo. Esto ha llevado a un aumento en todo el mundo de las Empresas de Trabajo Temporal, atraídas por los beneficios masivos que se pueden lograr a través de la explotación de trabajadores que no pueden encontrar un empleo permanente.

La globalización convierte al proceso de producción en vulnerable de ataque. La resistencia de la clase obrera en un país interrumpe la cadena de producción, lo que conlleva resultados de pérdidas en otros países. Esta vulnerabilidad está forzando un cambio en el pensamiento militar. Al igual que el capitalismo se hace más internacional, otro tanto debe ocurrir con el poder militar que lo defiende. Bajo la globalización, los ejércitos del estado ya no son fuerzas estáticas que están allí para proteger las fronteras. El ejército capitalista moderno debe ser altamente movible, estar preparado para responder con rapidez, y con abrumadora brutalidad, a cualquier “interrupción” sin que importe el país en que ésta pueda ocurrir.

El Nuevo Concepto Estratégico de la OTAN acordó el año pasado establecer cómo occidente puede combatir todas las amenazas, y no solamente las “militares”… Y, tal como estamos viendo ahora, cuando la tragedia de Japón está afectando a la producción de compañías como Toyota por todo el planeta, la amenaza del capitalismo global no se limita simplemente a incomodar a los obreros. El documento de la OTAN delinea cómo se pueden neutralizar amenazas potenciales, sea en la forma de ciber-ataques, ataques terroristas, los efectos del calentamiento global o el riesgo derivado de catástrofes naturales.

Para alcanzar su propósito, el capitalismo global busca extender el poder del estado a todos los aspectos de nuestras vidas. El dominio privado no es “privado”, y todos son sospechosos hasta que se demuestre lo contrario. Este capitalismo cada vez más totalitario aún necesita organizaciones leales, subvencionadas, así como partidos políticos parlamentarios, para mantener una ilusión de “democracia”.

La opresión en el interior va de la mano de la expansión en el exterior. La globalización conduce a una competición creciente entre los bloques capitalistas. Y la competición entre las naciones en desarrollo y el, una vez, todopoderoso capitalismo occidental va en aumento. Como el poder económico de Estados Unidos se encuentra en decadencia, este país se irá haciendo incluso más dependiente de su masivo poder militar para mantener su dominio, incrementando así la amenaza de guerras capitalistas.

Al confrontar al capitalismo global, la clase trabajadora internacional no solamente debe luchar contra la explotación capitalista y la opresión del estado –se debe oponer a todas las guerras del capital. Las guerras capitalistas ponen a un trabajador contra otro trabajador y llevan a una total carnicería de la clase trabajadora. En la lucha de los trabajadores debe ser central el anti-militarismo, el espíritu de oposición a la máquina de guerra capitalista.

Como anarcosindicalista, la AIT está comprometida con la organización contra los males de la explotación y la opresión y tiene una larga tradición en anti-militarismo. Nuestro internacionalismo está basado en la lucha de clases y el apoyo mutuo. Rechazamos la idea del estado nacional y lo consideramos un medio de dividir a los trabajadores en interés del capitalismo. Estamos a favor de la auto-organización; nuestro esfuerzo como trabajadores procede de nuestra capacidad de organizarnos, de la solidaridad de clase y de la acción directa que empleamos contra el capitalismo y el estado.

La AIT rechaza la colaboración de clase en todas sus formas. Los comités de empresa y otros cuerpos corporativos, basados en la cooperación social, son medios para socavar la lucha de clases. Las subvenciones del estado están diseñadas para socavar la acción y la organización independientes por parte de la clase trabajadora. Nuestra forma de organizarnos se expresa a través de estructuras federalistas democráticas, basadas en delegados revocables.

Para la AIT, la lucha de clases no es una abstracción teórica, sino un hecho de la vida diaria de los trabajadores. En los últimos años, la AIT ha organizado incontables campañas internacionales en apoyo de los trabajadores en todas partes del mundo. En la fase previa al Primero de Mayo de este año, la AIT ha lanzado unos “Días anarcosindicalistas internacionales de lucha contra las fronteras y en solidaridad con los trabajadores inmigrantes”. Es una campaña contra la explotación brutal de los trabajadores inmigrantes por parte del capitalismo.

Y en la medida en que la AIT crezca y se difunda, nuestra lucha contra el capitalismo se intensificará. Para nosotros, la única relación posible entre trabajador y jefe, es la lucha de clase. Y la lucha de clase debe ir en aumento hasta que el estado sea barrido por la solidaridad de la clase obrera internacional ¡para ser sustituido por la federación libre de asociaciones obreras basadas en el comunismo libertario!

¡Es en este espíritu de verdadero internacionalismo que, en el Primero de Mayo, la AIT envía sus saludos y apoyo a todos los trabajadores comprometidos en la lucha contra la explotación y la opresión!

Contra la explotación y opresión capitalista – ¡Acción Directa y Solidaridad!
¡Viva la AIT y el Anarcosindicalismo!

Oslo, 26 de abril de 2011
Secretariado de la AIT

http://www.iwa-ait.org


Noam Chomsky

El levantamiento democrático en el mundo árabe ha sido un espectacular ejercicio de coraje, dedicación y compromiso de las fuerzas populares que ha venido fortuitamente a coincidir con una notable rebelión de decenas de millares de personas a favor del pueblo trabajador y de la democracia en Madison, Wisconsin, y otras ciudades norteamericanas. Hay que decir, empero, que si las trayectorias de las revueltas en El Cairo y en Madison llegaron a intersectar, estaban aproadas en sentido opuesto: mientras en El Cairo se encaminaban a la conquista de derechos elementales negados por la dictadura, en Madison apuntaban a la defensa de derechos que habían sido conquistados con largas y duras luchas y que ahora están sometidos a un desapoderado asalto.

Uno y otro caso son un microcosmos de tendencias presentes en la sociedad global que siguen una variedad de cursos. La cosa no ofrece duda: tendrán consecuencias de largo alcance. Tanto lo que ahora mismo está aconteciendo en el decadente corazón industrial del país más rico y poderoso de la historia humana, como lo que está pasando en lo que el presidente Dwight Eisenhower llamó “el área estratégicamente más importante del mundo” (“una estupenda fuente de poder estratégico” y “probablemente el mayor premio económico del mundo en el campo de la inversión extranjera”, en palabras del Departamento de Estado de los años 40, un premio que los EEUU trataron de reservarse en exclusiva, para sí propios y para sus aliados, en el incipiente Nuevo Orden Mundial de la época).

A despecho de todos los cambios habidos desde entonces, se puede razonabilísimamente suponer que los actuales decisores políticos mantienen básicamente su adhesión al juicio del influyente asesor del presidente Franklin Delano Roosevelt, A.A. Berle, según el cual ese control de las incomparables reservas energéticas del Oriente Próximo traería consigo “un control substancial del mundo”. Y análogamente y por contraste, que la pérdida de ese control amenazaría el proyecto de dominación global claramente articulado durante la II Guerra Mundial y persistentemente mantenido aun frente a los decisivos cambios experimentados por el mundo desde entonces.

Desde que rompió la Guerra en 1939, Washington anticipó que ésta terminaría con los EEUU en una posición de supremacía. Funcionarios de alto nivel del Departamento de Estado y especialistas en política exterior se reunieron repetidamente durante la Guerra a fin de diseñar planes para el mundo de postguerra. Perfilaron una “Gran Área” que los EEUU tenían que dominar, y que incluía el Hemisferio Occidental, el Extremo Oriente y el antiguo Imperio Británico, con sus recursos energéticos del Oriente Próximo. Cuando Rusia comenzó a demoler los ejércitos nazis luego de la batalla de Stalingrado, los objetivos de la Gran Área comenzaron a extenderse hasta abarcar la mayor zona posible de Eurasia, y al menos su núcleo económico en Europa Occidental. Dentro de la Gran Área, los EEUU mantendrían un “poder indiscutible”, con “supremacía militar y económica”, al tiempo que se asegurarían de “limitar el ejercicio de la soberanía” de los estados capaces de interferir en los propósitos globales estadounidenses. Los circunstanciados planes del tiempo de guerra no tardaron en ponerse por obra.

Siempre se reconoció que Europa podría optar por un curso independiente. La OTAN se concibió en parte para contrarrestar la amenaza de esa independencia. No bien se disolvió en 1989 el pretexto oficial que había dado lugar a la OTAN, la OTAN se expandió hacia el este, en flagrante violación de las promesas verbales hechas al dirigente soviético Mijail Gorbachov. Desde entonces, se ha convertido en una fuerza de intervención manejada por los EEUU. El amplísimo radio de acción que se arroga lo expresó bien el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, al informar en una conferencia de la organización que “las tropas de la OTAN tienen que vigilar los oleoductos que transportan petróleo y gas en dirección a Occidente”, y más en general, proteger las rutas navales utilizadas por los cargueros y otras “infraestructuras cruciales” del sistema energético.

Las doctrinas de la Gran Área dan manifiesta licencia para la intervención militar arbitraria. Eso quedó patentemente sentado bajo la administración Clinton, que proclamó el derecho de los EEUU a servirse de la fuerza militar para garantizar el “acceso irrestricto a mercados clave, suministros energéticos y recursos estratégicos”, y urgió a mantener “desplegadas hacia Europa y Asia enormes fuerzas militares, “a fin de modelar las opiniones de la gente sobre nosotros” y de “modelar los acontecimientos que afecten a las probabilidades de nuestra seguridad”.

Idénticos principios rigieron la invasión de Irak. A medida que se ha ido haciendo evidente la incapacidad de los EEUU para imponer su voluntad en Irak, los objetivos reales de la invasión no pueden seguir camuflándose tras una retórica encandilante. En noviembre de 2007, la Casa Blanca emitió una Declaración de Principios exigiendo que las fuerzas estadounidenses se mantuvieran indefinidamente en Irak y ligando la suerte de ese país al privilegio de inversores norteamericanos. Dos meses después, el presidente Bush informaba al Congreso de que vetaría la legislación que pudiera poner límites al permanente estacionamiento de las Fuerzas Armadas estadounidenses en Irak o “al control, por parte de los EEUU, de los recursos petrolíferos de Irak”: unas exigencias que los EEUU tuvieron que abandonar, a la vista de la resistencia iraquí.

En Túnez y Egipto, los recientes levantamientos populares han ganado imponentes batallas, pero, como informaba el Carnegie Endowment, aunque los nombres han cambiado, los regímenes permanecen: “Un cambio en las elites dominantes y en el sistema de dominación es todavía una meta lejana”. El informe analiza los obstáculos internos atravesados en el camino de la democracia, pero ignora los exteriores, que, como siempre, son significativos.

Los EEUU y sus aliados occidentales están resueltos a hacer todo lo que puedan para prevenir una auténtica democracia en el mundo árabe. Para entender por qué, basta echar una ojeada a las encuestas de opinión realizadas en el mundo árabe por las agencias norteamericanas de sondeos. Aunque se ha hecho poca publicad de sus resultados, no por eso dejan de ser conocidos por los planificadores estadounidenses. Revelan que mayorías abrumadoras de árabes ven a los EEUU y a Israel como las mayores amenazas a que se enfrentan: así ven a los EEUU el 90% de los egipcios, y en el conjunto de la región, un 75% de los encuestados. Algunos árabes ven como amenaza a Irán: un 10%. La oposición a la política de los EEUU es tan fuerte, que una mayoría cree que la seguridad mejoraría si Irán dispusiera de armamento nuclear (eso cree, por ejemplo, el 80& de los egipcios). Otros cuadros de opinión arrojan resultados semejantes. Si la opinión pública pudiera influir en las decisiones, los EEUU no sólo no podrían controlar la región, sino que serían expulsados de ella junto con todos sus aliados, lo que socavaría los principios fundamentales de la dominación global.

La mano invisible del poder

El apoyo a la democracia es la provincia de los ideólogos y los propagandistas del sistema. En el mundo real, el asco que por la democracia siente la elite es la norma. Son abrumadoras las pruebas de que la democracia sólo es apoyada mientras pueda contribuir a objetivos sociales y económicos, una conclusión a la que reluctantemente llegan los académicos más serios.

El desprecio de la elite por la democracia se reveló espectacularmente en la reacción a las filtraciones de WikiLeaks. Las que mayor atención recibieron, con comentarios rayanos en la euforia, fueron los cables en los que se informaba del apoyo de los árabes a la posición de los EEUU frente a Irán. La referencia, claro, era a los dictadores árabes. Las actitudes de la opinión pública ni siquiera recibían mención. El principio rector fue claramente sentado por el especialista del Carnegie Endowment para Oriente Próximo, Marwan Muasher, un ex alto funcionario del estado jordano: “Nada va mal, todo está bajo control”. En suma: si los dictadores nos apoyan, ¿qué tendría que preocuparnos?.

La doctrina Muasher es racional y venerable. Para reducirnos a un solo caso hoy particularmente pertinente, en un debate interno habido en 1958 el presidente Eisenhower manifestó su preocupación por la “campaña de odio” contra nosotros librada en el mundo árabe, no por los gobiernos, sino por las poblaciones. El Consejo Nacional de Seguridad (NSC, por sus siglas en inglés) explicó que en el mundo árabe se tenía la percepción de que los EEUU apoyaban a los dictadores árabes y bloqueaban la democracia y el desarrollo para asegurarse el control de los recursos de la región. Por lo demás, esa percepción es básicamente correcta, concluía el NSC, y eso es lo que tenemos que hacer, secundar la doctrina Muasher. Estudios realizados por el Pentágono luego del 11 de septiembre confirmaron que lo mismo vale para hoy.

Es normal que los vencedores arrojen la historia al basurero, mientras las víctimas se la toman muy en serio. Unas breves observaciones sobre este importante asunto acaso resulten aquí de utilidad. No es la primera vez que Egipto y los EEUU se enfrentan a problemas similares y se mueven en direcciones opuestas. Ya ocurrió también a comienzos del siglo XIX.

Los historiadores económicos suelen sostener que Egipto estaba bien situado para emprender un rápido crecimiento económico al mismo tiempo que los EEUU. Ambos países disponían de una rica agricultura, incluido el algodón, combustible de la primera revolución industrial: pero, a diferencia de Egipto, los EEUU tenían que desarrollar la producción de algodón y una fuerza de trabajo mediante la conquista, el exterminio y la esclavitud, con consecuencias que resultan evidentes todavía hoy en las reservas para supervivientes y en las cárceles que han proliferado rápidamente desde los tiempos de Reagan para albergar a la población que la desindustrialización neoliberal hizo sobrera.

Una diferencia fundamental fue que los EEUU lograron su independencia, lo que les dio libertad para ignorar las prescripciones de la teoría económica, impartidas en la época por Adam Smith en unos términos parecidos a los que ahora se predican para las sociedades en vías de desarrollo. Smith urgió a las colonias emancipadas a producir materias primas para la exportación e importar, en cambio, superiores manufacturas británicas, y desde luego, a no tratar de monopolizar bienes cruciales, singularmente el algodón. Cualquier otra senda, advirtió Smith, “lejos de acelerar, retrasaría el ulterior incremento del valor de su producción anual, y lejos de promover, obstruiría el progreso de su país hacia una riqueza y una grandeza reales”.

Lograda su independencia, las colonias fueron libres para ignorar este consejo y emprender, en cambio, el curso seguido por Inglaterra, el curso, esto es, de un estado independiente capaz de promover públicamente su propio desarrollo con elevadas tarifas arancelarias pensadas para proteger a su industria de las exportaciones británicas –por lo pronto, los textiles; luego, el acero y otros productos— y para poner por obra muchos otros mecanismos aceleradores del desarrollo industrial. La República independiente buscó hacerse también con el monopolio del algodón, a fin de “poner a todas las demás naciones a nuestros pies”, señaladamente al enemigo británico, como no se privaron de declarar los presidentes jacksonianos al conquistar Texas y la mitad de México.

En el posible camino análogo de Egipto se atravesó, empero, la potencia británica. Lord Palmerston declaró que “ninguna idea de equidad puede ser obstáculo en el discurrir de intereses tan grandes y supremos” como los británicos en su afán de preservar su hegemonía económica y política. Lo declaró expresando, de pasada, su “odio” hacia el “bárbaro ignorante” de Muhammed Ali, que se había avilantado a proponer un curso independiente, y desplegando la flota y el poder financiero británicos para poner fin a la lucha de Egipto por la independencia y el desarrollo económico.

Luego de la II Guerra Mundial, cuando los EEUU desplazaron a Gran Bretaña de la hegemonía global, Washington adoptó la misma posición, dejando claro que los EEUU no proporcionarían la menor ayuda a Egipto, a menos que acatara las normas usaderas para los débiles, normas, dicho sea de paso, que los EEUU siguieron violando, imponiendo elevados aranceles al algodón egipcio y causando una debilitadora escasez de dólares. La interpretación habitual de los principios del mercado.

Difícilmente sorprenderá, pues, que la “campaña de odio” contra los EEUU que preocupaba a Eisenhower se base en la percepción de que los EEUU apoyan a dictadores y bloquean la democracia y el desarrollo, como hacen también sus aliados.

Ha de añadirse en defensa de Adam Smith que sí se percató claramente de lo que ocurriría si Gran Bretaña seguí las reglas de la teoría económica al uso, que ahora llamamos “neoliberalismo”. Alertó de que si las industriales, los comerciantes y los inversores británicos se abrían al mundo, podrían sacar beneficios, pero Inglaterra sufriría. Pero sintió que se dejarían guiar por un sesgo nacional, como si por una mano invisible a Inglaterra no le estuvieran reservados los desquites de la racionalidad económica.

El paso es difícil de olvidar. Es la única vez en que aparece la célebre frase de la “mano invisible” en toda la Riqueza de las naciones. El otro fundador de la economía clásica, David Ricardo, sacó parecidas conclusiones, en la esperanza de que el sesgo nacional llevaría a los hombres de propiedad a “contentarse con las baja tasas de beneficio en su propio país, antes que a buscar un empleo más ventajoso de su riqueza en las naciones extranjeras”; sentimientos., éstos, que, añadía, “lamentaría ver debilitados”. Predicciones aparte, los instintos de los economistas clásicos rebosaban de buen sentido.

Las “amenazas” iraní y china

El levantamiento por la democracia en el mundo árabe se compara a veces con el registrado en la Europa del este en 1989, pero con razones harto dudosas. En 1989, el levantamiento democrático fue tolerado por los rusos, y apoyado por las potencias occidentales conforme la doctrina asadera: se acomodaba patentemente a los objetivos económicos y estratégicos, lo que hizo de él un logro nobilísimo, honrado por doquiera, a diferencia de las luchas que paralelamente se desarrollaban en América Central por la “defensa de los derechos fundamentales del pueblo”, en palabras del Arzobispo de El Salvador, uno de los centenares de miles de víctimas de las fuerzas militares armadas y entrenadas en Washington. No había Nunkun Gorbachov en Occidente durante esos horrendos años, y sigue sin haberlo. Y las potencias occidentales siguen siendo hostiles a la democracia en el mundo árabe por muy buenas razones.

Las doctrinas de la Gran Área siguen aplicándose a las crisis y a las confrontaciones de nuestros días. En los círculos occidentales de toma de decisiones políticas, lo mismo que entre los comentaristas políticos, se considera que, por lo mismo que la amenaza iraní representaría el mayor peligro para el orden mundial, la política exterior de los EEUU debería centrarse primordialmente allí, dejando a la política exterior europea el papel de las educadas negociaciones diplomáticas.

Ahora bien; ¿en qué consiste exactamente la amenaza iraní? El Pentágono y los servicios de inteligencia estadounidenses nos proporcionan una autorizada respuesta. En sus informes del año pasado sobre la seguridad global, dejaron claro que la amenaza no es de naturaleza militar. El gasto militar iraní es “relativamente bajo en comparación con el resto de la región”, concluían. Su doctrina militar es estrictamente “defensiva, concebida para frenar una posible invasión y forzar a una solución diplomática de las hostilidades”. Irán sólo tiene “una capacidad limitada de proyectar su fuerza más allá de sus fronteras”. Respecto de la opción nuclear, “el programa nuclear de Irán, y su disposición a mantener abierta la posibilidad de desarrollar armamento nuclear, es una parte central de su estrategia de disuasión”. Hasta aquí las citas.

El brutal régimen clerical iraní, la cosa no ofrece duda, representa una amenaza para su propio pueblo, pero difícilmente puede decirse que sobrepasa en esta materia a los aliados de los EEUU. Mas la amenaza radica en otra parte, y es, en efecto, ominosa. Un elemento de ella es la capacidad potencial iraní para la disuasión, un ilegítimo ejercicio de soberanía que podría interferir en la libertad de acción de los EEUU en la región. Resulta manifiestamente obvio porqué Irán busca construir una capacidad disuasoria: para explicarlo, basta echar un vistazo a la distribución de bases militares y fuerzas nucleares en la región.

Hace siete años, el historiador militar israelí Martin van Creveld escribió que “el mundo ha sido testigo de cómo los EEUU han atacado a Irak, según ha terminado por verse, sin la menor razón para ello. Si los iraníes no trataran de construir armamento nuclear, estarían locos de remate”, sobre todo hallándose, como se hallan, bajo constante amenaza de ataque en violación de la Carta de NNUU. Que terminen construyéndolo o no, es una cuestión sin responder, pero quizá sí.

Ello es que la amenaza iraní va más allá de la capacidad disuasoria. También busca expandir su influencia en los países vecinos, subrayan el Pentágono y los servicios estadounidenses de inteligencia, y así, “desestabilizar” la región, como se dice en la jerga técnica del discurso de la política exterior: la invasión y ocupación militar norteamericanas de los vecinos de Irán es “estabilización”; los esfuerzos de Irán por extender hacia ellos su influencia, algo de todo punto ilegítimo.

Esos usos lingüísticos se han hecho rutinarios. Así, el prominente experto en política exterior James Chace usaba propiamente el término “estabilidad” en su sentido técnico, cuando explicaba que, para lograr “estabilidad” en Chile, era necesario “desestabilizar” el país derrocando al gobierno electo de Salvador Allende e instalando la dictadura del general Augusto Pinochet. Hay otras preocupaciones suscitadas por Irán dignas de ser exploradas, pero tal vez baste lo dicho para ilustrar los principios rectores y el estatus de que gozan en la cultura imperial. Como subrayaron en su día los planificadores de Franklin Delano Roosevelt en el alba del sistema mundial contemporáneo, los EEUU no pueden tolerar “ningún ejercicio de la soberanía” que interfiera en sus propósitos globales.

Los EEUU y Europa van a la una en punto a castigar a Irán por su amenaza a la estabilidad, pero resulta útil recordar lo aislados que están. Los países no alineados han apoyado vigorosamente el derecho de Irán a enriquecer el uranio. En la región, la opinión pública árabe es todavía más favorable al desarrollo de armas nucleares por Irán. La mayor potencia regional, Turquía, votó contra las últimas sanciones propiciadas por EEUU en el Consejo de Seguridad, y lo hizo junto a Brasil, el país más admirado en el Sur. Su desobediencia fue drásticamente censurada, y no por vez primera: Turquía fue ya agriamente condena en 2003, cuando su gobierno secundó la voluntad del 95% de su población y se negó a participar en la invasión de Irak, demostrando así su débil noción de “democracia” el estilo occidental.

Luego de su fechoría en el Consejo de Seguridad el año pasado, Turquía fue amonestada por el jefe de la diplomacia de Obama en los asuntos europeos, Philip Gordon: tenía que “demostrar su compromiso como socio de Occidente”. Un académico que trabaja para el Consejo de Relaciones Exteriores se preguntaba: “¿Cómo mantener a los turcos en el sendero que les toca?”. Pues obedeciendo órdenes, como buenos demócratas. El Brasil de Lula fue amonestado en un editorial del New York Times: sus esfuerzos conjuntos con Turquía para abrir una solución el problema del uranio enriquecido fuera del marco establecido por la potencia estadounidense era una “tacha en el legado del dirigente brasileño”. En una palabra: haced lo que os decimos, a ver si no.

Una interesante luz lateral, finalmente apagada, la ofrece el hecho de que la negociación Irán-Turquía-Brasil gozó de la previa aprobación de Obama, presumiblemente en la idea de que fracasaría, suministrando, así, una nueva arma contra Irán. Cuando culminó con éxito, la aprobación trocó en censura, y Washington se aprestó a imponer a trancas y barrancas una resolución del Consejo de Seguridad que al final resultó tan débil, que hasta China la  suscribió: ahora se la castiga por atenerse a la letra de esa resolución, en vez de secundar las directrices unilaterales de Washington.

Aunque los EEUU pueden tolerar la desobediencia turca, aun si con desaliento, China resulta harto más difícil de ignorar. La prensa alerta de que “los inversores y los comerciantes chinos están llenando ahora un vacío en Irán, en la medida en que las empresas de muchas otras naciones, señaladamente europeas, se van: preocupa especialmente la expansión de su papel dominante en las industrias energéticas iraníes. Washington está reaccionando con un punto de desesperación. El Departamento de Estado advirtió a China de que si desea ser aceptada en la comunidad internacional –un término técnico para referirse a los EEUU a quienquiera que esté de acuerdo con ellos—, no puede “mantenerse al margen y evadirse de las responsabilidades internacionales, [que] están bien claras”, y es a saber: secunda las órdenes de los EEUU. Es muy poco probable que eso causara la menor impresión en China.

Hay mucha preocupación también con la creciente amenaza militar china. Un estudio reciente del Pentágono alertaba de que el presupuesto militar chino se acerca a “un quinto del gasto del Pentágono en operaciones bélicas en Irak y Afganistán”, a su vez una fracción del presupuesto militar estadounidense, huelga decirlo. La expansión de las fuerzas militares chinas podría “cegar la capacidad de los barcos de guerra norteamericanos para operar en aguas internacionales fuera de sus costas”, añadía el New York Times.

Fuera de las costas de China, claro está; nadie ha propuesto todavía que los EEUU eliminen las fuerzas militares que cierran el Caribe a los barcos de guerra chinos. La incapacidad china para entender las reglas de la civilidad internacional queda ulteriormente ilustrada con sus objeciones a los planes para que el portaviones nuclear George Washington se sume a los ejercicios navales desarrollados a unas pocas millas de la costa china, supuestamente con capacidad para bombardear Beijing.

En cambio, Occidente comprende cabalmente que esas operaciones estadounidenses se emprende, todas, para defender la estabilidad y su propia seguridad. El periódico liberal de izquierda New Republic expresa su preocupación por que “China envía diez barcos de guerra a aguas internacionales, justo ante la isla japonesa de Okinawa”. Es una provocación, a diferencia del hecho, que ni se molesta en mencionar, de que Washington haya convertido la isla en una gran base militar, desafiando las vehementes protestas de la población de Okinawa: eso no es una provocación, conforme al usadero principio de que nosotros somos los propietarios del mundo.

Dejando de lado la arraigadísima doctrina imperial, hay buenas razones para que los vecinos de China se preocupen por el creciente poder militar y comercial de ésta. Y aunque la opinión pública árabe apoya un posible programa iraní de armas nucleares, nosotros, desde luego, no deberíamos hacerlo. La bibliografía especializada en política internacional está llena de propuestas para evitar esa amenaza. Una muy obvia rara vez merece discusión: trabajar a favor del establecimiento de una Zona Libre de Armas Nucleares (ZLAN) ne la región. La propuesta, una vez más, nació en la conferencia del Tratado de No Proliferación (TNP) celebrada en el cuartel general de las Naciones Unidas el pasado mes de mayo. Egipto, en su calidad de presidente de las 118 naciones que componen el Movimiento de No Alineados, hizo un llamamiento para comenzar negociaciones para una ZLAN en Oriente Próximo, como había sido acordado, también por Occidente –incluidos los EEUU—, en la conferencia del TNP de 1995.

El apoyo internacional a esta propuesta es tan abrumador, que Obama no tuvo otro remedio que sumarse formalmente a ella. Buena idea, dijo Washingtn en la conferencia; pero no ahora. Los EEUU dejaron claro, además, que Israel debería quedar al margen de eso: no son admisibles propuestas que pretendan poner el programa nuclear israelí bajo los auspicios de la Agencia Internacional de Energía Atómica o que exijan información sobre “las instalaciones y las actividades nucleares de Israel”.

Baste eso para hacerse una idea del método con que se aborda el problema de la amenaza nuclear iraní.

La privatización del planeta

Aunque la doctrina de la Gran Área sigue vigente, la capacidad para ponerla por obra ha disminuido visiblemente. La cima del poder estadounidense se dio luego de la II Guerra Mundial, cuando disponía literalmente de la mitad de la riqueza del mundo. Pero es, como es natural, fue declinando, a medida que otras economías industriales fueron recuperándose de la devastación bélica y la descolonización echó tortuosamente andar. A comienzos de los 70, la participación de los EEUU en la riqueza mundial había disminuido hasta el 25%, y el mundo industrial se había hecho tripolar: Norteamérica, Europa y el Este asiático (entonces con base en Japón).

Hubo también en los 70 un cambio drástico en la economía estadounidense, que derivó hacia la financiarización y la exportación de la producción. Varios factores convergieron para crear un círculo vicioso de radical concentración de la riqueza, primordialmente en la fracción del 1% de la población en la cúspide: básicamente, altos ejecutivos, gestores de fondos e inversión libre y gentes por el estilo. Eso trajo consigo la concentración del poder político, lo que a su vez trajo consigo políticas públicas favorables al incremento de la concentración económica; políticas fiscales, normas de gobernanza empresarial, desregulación, etc., etc. Entretanto, los costes de las campañas electorales se dispararon, empujando a los partidos políticos hacia los bolsillos del capital concentrado, crecientemente financiero: los Republicanos, a conciencia; los Demócratas –que ahora son lo que antes solíamos llamar Republicanos moderados—, a la zaga.

Las elecciones se han convertido en una farsa grotesca manejada por la industria de las relaciones públicas. Tras su victoria de 2008, Obama ganó un premio concedido por esta industria a la mejor campaña de marketing del año. Los ejecutivos del sector estaban eufóricos. Explicaban en la prensa del mundo de los negocios que desde la época de Regan habían venido haciendo publicidad de los candidatos como si de una mercancía cualquiera se tratara, pero que la campaña de 2008 fue su gran logro y que esa campaña cambiaría el estilo publicitario de las direcciones de las grandes empresas. Se espera que las elecciones de 2012 costarán 2 mil millones de dólares, básicamente aportados por la gran empresa privada. No puede, pues, sorprender a nadie que Obama esté eligiendo a dirigentes del mundo de los negocios para ocupar altos cargos. La opinión pública está enojada y frustrada, pero en tanto rijan los principios de Muasher, eso carece de importancia.

Mientras la riqueza y el poder han ido concentrándose en una estrecha franja, los ingresos reales del grueso de la población se han estancado y la gente está cada vez más cargada de horas de trabajo, de deudas y de inflación de activos regularmente destruidos por la crisis financiera que empezó a amagar desde que el aparato regulatorio comenzó a ser desmantelado a partir de los años 80.

Nada de eso resulta problemático para los muy ricos, que se benefician de una póliza pública de seguros llamada “demasiado grande para caer”. Los bancos y las empresas de inversión pueden hacer transacciones arriesgadas, con grandes rendimientos, que cuando el sistema inevitablemente se desploma siempre pueden acudir al papá estado para que el contribuyente los rescate, eso sí, bien asiditos a sus ejemplares de los libros de Friedrich Hayek y Milton Friedman.

Tal ha sido el proceso más común desde los años de Reagan, siendo cada nueva crisis más extrema que la anterior (para el grueso de la población, claro está). Ahora mismo, el desempleo real se halla a niveles de la Gran Depresión para buena parte de la población, mientras que Gdman Sachs, uno de los principales arquitectos de la presente crisis,  es más rico que nunca. Acaba de anunciar, impertérrito, la cifra de 17,5 mil millones de dólares en concepto de remuneraciones para sus ejecutivos en el pasado año, y el presidente de su consejo de administración, Lloyd Blankfein, sólo en concepto de bonos, recibirá 12,6 millones de dólares, mientras su salario base se triplicará.

No se adelanta nada centrándose en este tipo de hechos. Consiguientemente, la propaganda tiene que buscar otros culpables: estos últimos meses, a los trabajadores del sector público, a sus salariazos, a sus exorbitantes pensiones de jubilación, y así por el estilo.  Todo en la mejor tradición del imaginario reaganitas, con mamás negras llevadas en limousinas por sus chóferes a cobrar los cheques en las dependencias públicas de bienestar social, y otros modelos por el estilo que no merece la pena siquiera mencionar. Todos tenemos que apretarnos el cinturón; bueno, casi todos.

Los maestros y profesores constituyen un blanco particularmente adecuado, como parte del deliberado empeño en destruir el sistema público de educación, desde las guarderías de infancia hasta las universidades, por la vía de la privatización: una vez más, una política buena para los ricos, pero desastrosa para la población, así como para la salud a largo plazo de la economía. Pero eso es otra de las externalidades que hay que dejar de lado, mientras prevalezcan los principios del mercado.

Otro blanco estupendo: los inmigrantes. Eso ha sido así a lo largo de la historia de los EEUU, más aún en tiempos de crisis económica, pero ahora exacerbado por un sentido de que nuestro país nos está siendo arrebatado: la población blanca pronto será una minoría. Se puede entender el miedo de individuos que se sienten agraviados, pero la crueldad de las políticas migratorias resulta estupefaciente.

¿Qué inmigrantes se convierten en blanco de esos ataques? En el este de Massachusetts, que es donde yo vivo, muchos son mayas que lograron escapar al genocidio perpetrado en los altos guatemaltecos por los asesinos preferidos de Reagan. Otros son mexicanos, víctimas del acuerdo NAFTA de libre comercio propiciado por Clinton, uno de esos raros acuerdos entre gobiernos que consiguen perjudicar a los pueblos de todos los países participantes (tres, en este caso: EEUU, México y Canadá). Cuando el NAFTA fue aprobado en el Congreso contra las objeciones populares en 1994 fue cuando Clinton inició también la militarización de la fontera entre México y los EEUU, antes razonablemente abierta. Sabiendo que los campesinos mexicanos no podrían competir con el agronegocio públicamente subsidiado en los EEUU  y que las empresas mexicanas no sobrevivirían a la competencia de las trasnacionales estadounidenses. Transnacionales a las que debe considerarse como “nacionales”, conforme al falso remoquete de los acuerdos de libre comercio: un privilegio, dicho sea de paso, sólo acordado a las personas jurídicas que son las empresas, no a las personas de carne y hueso. Como cabía esperar, esas medidas trajeron consigo una correntada de refugiados caídos en la desesperación, y a la consiguiente histeria anti-inmigratoria entre las víctimas internas de esas mismas políticas del estado y de las grandes empresas privadas.

Algo muy parecido está ocurriendo en Europa, en donde el racismo es probablemente más virulento que en los EEUU. Uno no puede menos de observar con estupor cuando Italia se queja del flujo de inmigrantes procedentes de Libia, aquel escenario del primer genocidio posterior a la I Guerra Mundial –acontecido en el ahora liberado este del país— a manos del gobierno fascista de Italia. O cuando Francia, todavía hoy la principal protectora de las brutales dictaduras que gobiernan sus antiguas colonias, se las arregla para pasar por alto las odiosas atrocidades sometidas por ella en África, mientras el presidente francés Nicolas Sarkozy alerta, sombrío, sobre la “ola de inmigrantes” y Marine Le Pen le objeta que no hace nada por prevenirla. No necesitaré mencionar a Bélgica, que se llevaría la palma en lo que Adam Smith llamó “la salvaje injusticia de los europeos”.

El ascenso de los partidos neofascistas en buena parte de Europa resultaría ya un fenómeno suficientemente aterrador, aun sin necesidad de recordar lo que ocurrió en el continente en un pasado reciente. Imaginad la reacción, si los judíos fueran expulsados de Francia, condenados a la miseria y la opresión, y comparad con la falta de reacción cuando eso mismo ocurre con los gitanos, la población más brutalizada de Europa, asimismo víctima del Holocausto .

En Hungría, el partido neofascista Jobbik logró un 17% de los votos en las elecciones nacionales, algo que acaso no resulte tan sorprendente, si se recuerda que tres cuartas partes de la población cree estar peor ahora que bajo la dominación comunista. Podríamos sntirse tal vez aliviados por el hecho de que en Austria el ultraderechista Jörg Haider lograra sólo el 10% del sufragio en 2008, si no fuera porque el nuevo Partido de la Libertad, que está todavía más a su derecha, logró rebasar el 17%. Resulta escalofriante recordar que en 1928 los nazis consiguierion menos del 3% del sufragio en Alemania.

En Inglaterra, el Partido Nacional Británico y la Liga de Defensa Inglesa, en la derecha ultrarracista, son fuerza importantes. (Lo que está pasando en Holanda lo sabréis mejor vosotros que yo.) En Alemania, [ex socialdemócrata] Thilo Sarrazin se lamenta de que los inmigrantes estén destruyendo el país y consigue un superventas con su lamento, mientras que la Cancillera Angela Merkel, aun condenando el libro, declara que el multicultutralismo ha “fracasado estrepitosamente”: los turcos importados para hacer los trabajos sucios en Alemania han fracasado en punto a volverse rubios de ojos azules, auténticos arios.

Quienes conserven un sentido para la ironía recordarán que benjamin Franklin, una las principales figuras de la Ilustración, alertó de que las recientemente emancipadas colonias norteamericanas deberían andarse con cuidado a la hora admitir la inmigración de alemanes, porque eran demasiado morenos; y lo mismo los suecos. Hasta bien entrado el siglo XX, los mitos ridículos sobre la pureza anglosajona eran comunes en los EEUU, incluso entre presidentes y otras figuras de viso. El racismo en la cultura literaria ha sido una obscenidad insalubre; pero peor ha sido en la práctica, huelga decirlo. Esmucho más fácil erradicar la poliomielitis que esta horrible plaga que una y otra vez reaparece, y con mayor virulencia, en tiempos de malestar económico.

No quiero terminar sin mencionar otra externalidad que se pasa por alto en los sistemas de mercado: el destino de la especie. Al riesgo sistémico en el sistema financiero puede ponerle remedio el sufrido contribuyente, pero nadie vendrá a rescatar el medio ambiente que está siendo devastado. Que deba se devastado, es poco menos que un imperativo institucional. Los dirigentes empresariales que están desarrollando campañas publicitarias para convencer a la población de que el calentamiento global antropogénico es un bulo izquierdista entienden perfectamente la gravedad de la amenaza, pero tienen que maximizar sus beneficios y sus cuotas de mercado a corto plazo. Si no lo hacen ellos, lo harán otros.

Ese círculo vicioso podría terminar siendo letal. Para percatarse de lo perentorio del peligro, basta con echar un vistazo al nuevo Congreso de los EEUU, entronizado por la financiación y la publicidad empresariales. Casi todos son negacionistas climáticos. Ya han empezado a cortar fondos destinados a medidas capaces de mitigar la catástrofe medioambiental. Y lo que es peor: alguno de ellos se lo creen de verdad; por ejemplo, el nuevo jefe del subcomité de medioambiente, que va por ahí explicando que el calentamiento global no puede ser un problema porque Dios prometió a Noé que no habría otro diluvio universal.

Si tales cosas estuvieran pasando en algún paisito remoto, hasta podríamos sonreírnos. Pero están pasando en el país más rico y poderoso del mundo. Y antes de que nos entre la risa boba, tenemos que recordar que la presente crisis económica se remonta en no pequeña medida a la fe fanática en dogmas como el de la hipótesis de la eficiencia de los mercados, y en general, en lo que el premio Nóbel Joseph Stiglitz llamó hace ya 15 años la “religión” de la omnisciencia de los mercados: una religión que impidió que los bancos centrales y los economistas profesionales se percataran de la existencia de una enorme burbuja inmobiliaria sin la menor base en los fundamentos de la vida económica y que, al estallar, resultó devastadora para el conjunto de la economía.

Todo eso, y mucho más, puede seguir su curso mientras rija la doctrina Muashar. Mientras el grueso de la población se mantenga pasiva, apática, entregada al consumismo o al odio contra los vulnerables, los poderosos del mundo podrán seguir haciendo lo que les plazca, y a los que sobrevivan a eso no les quedará sino contemplar el catastrófico resultado.

Noam Chomsky

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4123

El ser humano ha ido modificado su forma de vida hacia una mal entendido desarrollo.
Con el paso de los siglos se han ido forjando grandes Estados, los que han  ido acompañados de un gran aparato represivo con el fin de poder sustentar la estabilidad de los mismos.

Esta aberración generada por la mano del ser humano, nos ha llevado a matar, envidiar u odiar a otras personas por el mero hecho de vivir al otro lado de una frontera imaginaria. Una frontera la que nosotras nos hemos encargado de levantar y perpetuar con el paso de los años.

¿Es por lo tanto lógico y razonable sentir fervor y pasión por símbolos y espacios que han sido fabricados artificialmente?   Más aún teniendo en cuenta que esta construcción artificial, muy posiblemente  dentro de unas cuantas centurias ni si quiera exista.

Con esto no quiero decir que  niegue la existencia de las diferentes culturas o pueblos, es más, los reconozco y considero imprescindible la implicación de las distintas identidades culturales, en el camino hacia el tan ansiado cambio social.

Por lo tanto iré al grano y me dijere hacia el etnocentrismo nacional que es el tema que realmente quiero tratar en estas lineas. Entendiendo el mismo, como un error que es reproducido de manera preocupante por los diferentes agentes políticos y sociales, tanto de la llamada “izquierda revolucionaria” en algunos de sus integrantes, como en los grupos conservadores.

Mi crítica se dirige hacia cualquier estado y cualquier tipo de patriotismo que derive en la confrontación entre los diferentes pueblos, ya que entiendo que la lucha debería enfocarse hacia la derrota de la dominación del ser humano por el ser humano, desde una perspectiva de guerra social. Una guerra social en la cual no quepan ni banderas, ni fervores nacionales, si no que está se encamine a generar una convivencia y unidad de acción hacia las élites que hoy como ayer controlan nuestras vidas.

No debemos olvidar nuestros orígenes, pero tampoco pensar que los mismos son la base de nuestra lucha y de nuestra vida, no es necesario quemar toda nuestra energía en una lucha ficticia, la que solo hace que limitar nuestro desarrollo humano e intelectual.

También es bastante importante el diferenciar entre naciones y estados, ya que ambos conceptos no significan lo mismo. Debido a que a mi entender los estados, únicamente representan formas jurídicas que le otorgan una realidad a nivel legal. Mientras que las naciones son fruto de las diferentes realidades culturales y sociales que conviven en el planeta.

Considero  loable y justa la lucha  de todas esas personas que se empeñan en conservar las culturas de los diferentes pueblos del planeta, pero lo que no considero de ningún modo legítimo es la perspectiva de esas personas que utilizan las manifestaciones culturales con intereses partidistas y hacen de ellas  una apropiación indebida.

Mi concepto de cultura popular va ligado estrechamente al pueblo, como su propio nombre indica. Una cultura que debe nacer desde abajo y que no ha de ser organizada o promovida por pequeños grupúsculos, aunque dichos grupos representen a una parte importante de la sociedad.

Después de esta breve exposición sobre mi idea de cultura popular, intentare hacer una apreciación, la cual considero que muchas de las lectoras ya conocen, pero que nunca esta de más hacer referencia la misma. No debemos olvidar que somos seres finitos, es decir, que nuestra vida tiene una temporalidad.

Temporalidad que nos debería servir para realizarnos como seres humanos y alcanzar la satisfacción personal antes de abandonar este mundo.

Por lo que en mi humilde opinión, deberíamos luchar en primer lugar por nuestra autonomía y libertad personal, sin olvidar la colectiva, al igual que realizar esta lucha manteniendo y trasmitiendo a generaciones futuras nuestra identidad cultural, siempre y cuando la misma no sea el eje principal de la educación y formación personal de la criatura si no un elemento más.

¡Contra el Estado y sus normas!

Por un mundo sin banderas ni fanatismo nacional, donde convivan las diferentes culturas y pueblos.

Ekintza ta Anarkia.

ASKATASUNAREN GILTZA.

Neuquén > Por segundo día consecutivo, la Comisaría Nº 19 del barrio Confluencia fue atacada por un grupo de jóvenes que sorpresivamente arrojó piedras contra el edificio e incluso una bomba molotov que impactó de lleno contra una ventana.

El elemento provocó cierto ahumamiento, que fue rápidamente extinguido por el personal policial que se encontraba en ese momento a través del sistema contra incendios que tiene la unidad policial, ubicada sobre las calles Paimún y Las Grutas.

Fuentes policiales informaron que el ataque tuvo lugar el lunes , alrededor de las 20,cuando un grupo de unos 30 jóvenes irrumpió en el lugar y comenzó a arrojar piedras y otros elementos contundentes contra la unidad policial. En procura de hacer cesar la agresión, se solicitaron refuerzos a la Unidad Especial de la Policía (Uespo) y a la Metropolitana.

Para esto, el grupo que apedreaba la comisaría sorprendió con una bomba molotov que impactó contra la ventana de un baño de la comisaría, sobre la calle Paimún. El elemento generó ahumamiento, que fue mitigado rápidamente por el personal que se encontraba presente, sin provocar mayores daños. Los voceros indicaron que nadie resultó lesionado y que tampoco hubo demorados.
Con la intervención de fuerzas antimotines de la Policía, que arrojó balas de goma para disuadir a los atacantes, cerca de la medianoche se logró controlar la situación.
Hasta ayer la Policía desconocía el motivo de la agresión. Para los voceros policiales “fue un ataque deliberado, uno más de los que sufre la comisaría, que no tiene razón de ser”. Entre medio están los vecinos, cansados de esta situación.
Sobre el grupo atacante señalaron que en su mayoría son jóvenes de familias conocidas, muchos menores de edad, que se cubren el rostro cuando se ven involucrados en hechos de estas características.
Es el segundo ataque consecutivo que sufre la unidad después del enfrentamiento del domingo por la noche, que finalizó el lunes, en horas de la madrugada. En la oportunidad, tampoco se registraron lesionados ni hubo demorados, aunque algunos vehículos secuestrados por la Policía, estacionados dentro del predio de la comisaría, sufrieron serios daños, desde la rotura de parabrisas hasta lunetas.
Ayer, las fuentes aseguraron que la Policía estaba preparada por prevención en caso de que los incidentes volvieran a repetirse durante la jornada.

Fuente: vivalaanarquia.wordpress.com/2011/04/27/argentina-arrojaron-una-bomba-molotov-a-la-comisaria-del-barrio-confluencia-en-neuquen/

https://libertadfreeaskatasun.files.wordpress.com/2011/04/un675tled.jpg?w=217

Dos encapuchados han quemado esta madrugada la bandera española colocada en los juzgados de Bergara.
Los hechos han ocurrido sobre las doce de la pasada noche, en la plaza Ariznoa de la citada localidad gipuzkoana, donde se encuentra los juzgados.
Al parecer dos encapuchados con el rostro oculto han cortado la cuerda que sujetaba la bandera española. Luego, la han rociado con líquido inflamable y le han prendido fuego.

Igualdad Animal convoca manifestación contra la vivisección.

Con motivo de la semana internacional contra la explotación de los animales en los laboratorios Igualdad Animal convoca mañana, día sábado 30 de Abril, una manifestación en el centro de Barcelona. La marcha saldrá a las 11:30 de la Plaça Gaudí (frente a la Sagrada Familia), y finalizará en el Parc de Recerca Biomédica. A continuación haremos un pic-nic vegano en el Parc de la Ciutadella.

Si alguien quiere viajar en coche desde alguna otra comunidad o necesita alojamiento debe ponerse en contacto con Igualdad Animal para más información cuanto antes: 655 905 893 / 915 22 22 18

Guerra no

Ayer, coincidiendo con el 74 Aniversario del Bombardeo de Gernika, se ha presentado la Cuarta edición de la “Marcha Ciclista contra la Industria y el Gasto Militar”, que saldrá el próximo sábado 30 de abril a las 11 de la mañana del Palacio Foral de la Diputación de Bizkaia hasta Getxo y Barakaldo para acercarse a las puertas de las dos más importantes empresas armamentísticas vizcaínas: SENER (Getxo) y PRECICAST (Barakaldo).

Esta iniciativa servirá para denunciar de forma expresa la implicación de empresas de armamento vascas en los ataques al pueblo palestino y libio, mediante su colaboración con el Ejército de Israel, el régimen de Gadafi o en los actuales ataques de la OTAN en Libia.

La industria militar vasca vende material militar por valor de 600 millones de euros anuales y emplea a 3.000 personas, aumentando sus macabras ventas en un 15%. Ventas que se producen a los Ministerios de Defensa y de las Fuerzas Armadas de España, Estados Unidos, Inglaterra, Marruecos, Egipto, Brasil, México y Argentina. En la industria militar vasca participan alrededor de un centenar de empresas. La importancia del sector militar vasco con respecto al estatal se sitúa actualmente en una horquilla de entre el 15 y el 20% del total.

Comunicado de Prensa

Hoy, martes 26 de abril, y coincidiendo el 74 aniversario del bombardeo de Gernika, antimilitaristas, ecologistas y personas pertenecientes al movimiento de solidaridad internacional hemos procedido a realizar una rueda de prensa para presentar la cuarta edición de la “Marcha Ciclista contra la Industria y el Gasto Militar”. Esta iniciativa servirá para denunciar de forma expresa la implicación de empresas de armamento vascas en los ataques al pueblo palestino y libio, mediante su colaboración con el Ejército de Israel, el régimen de Gadafi o en los actuales ataques de la OTAN en Libia.

Así, la empresa SENER tiene compromisos de colaboración con la empresa israelí de armamento Rafael y ha diseñado los sensores que van en los aviones militares israelís que atacan a la población civil en GAZA; estos sensores sirven para localizar y focalizar el objetivo a bombardear. ITP colabora en las agresiones al pueblo libio mediante, por un lado, los convenios de colaboración con el régimen de Gadafi y ahora con la OTAN a través de los acuerdos de mantenimiento y reparación de los aviones de combate F-18 que están siendo utilizados en los ataques en Libia.

Se exigirá, además, la conversión de la industria militar en civil. En nuestro pasado cercano hemos tenido ejemplos de esto. Sirva de ejemplo, dado el acontecimiento que nos ocupa, la fábrica de bicis Orbea, que en su día se dedicaba a la fabricación de pistolas, revólveres y todo tipo de arma corta. En la industria militar vasca participan alrededor de un centenar de empresas. La importancia del sector militar vasco con respecto al estatal se sitúa actualmente en una horquilla de entre el 15 y el 20% del total.

En concreto esta “Bici Marcha” saldrá el próximo sábado 30 de abril a las 11 de la mañana del Palacio Foral de la Diputación de Bizkaia –sito en la gran vía 25-. En esta movilización también participará el campeón del mundo de ciclismo paraolímpico en el año 2009, Victor Hugo Garrido. Esta marcha se aproximará a las localidades de Getxo y Barakaldo para acercarse a las puertas de las dos más importantes empresas armamentísticas vizcaínas. En concreto las empresas son:

* SENER (Getxo): la cual se dedica a la ingeniería militar y fabrica diversos componentes del Avión de Combate Europeo “Eurofighter” y los Misiles de Crucero “Taurus” KEPD-350 y IRIS-T.

* PRECICAST (Barakaldo): Fábrica componentes del Avión de Transporte Militar Airbus A400M y del Avión de Combate Europeo.

La industria militar vasca vende material militar por valor de 600 millones de euros anuales y emplea a 3.000, aumentando sus macabras ventas en un 15%. Ventas que se producen a los Ministerios de Defensa y de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, Inglaterra, Marruecos, Egipto, Brasil, México y Argentina. Además, denunciamos que estas empresas armamentísticas reciban ingentes subvenciones por parte de las instituciones vascas. El grupo empresarial SAPA (dedicado en un 98% a la producción militar) ha recibido subvenciones no reintegrables (es decir, dinero regalado) por parte de las distintas administraciones 8 millones de euros.

Libia

Según hizo público el pasado martes 26 de abril el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) se estima que son más de 30.000 personas las que han huido de Libia hacia Túnez en las últimas tres semanas tras el inicio de la guerra promovida por la OTAN, EE.UU. y Europa.En la nota de prensa se cita que la mayoría de los civiles desplazados pertenecen a la etnia berebere y que abandonaron sus hogares ubicados en la región montañosa del oeste del país por el lógico temor a los constantes bombardeos, según señaló el portavoz del ACNUR, Andrej Mahecic.

“Según lo que describen las últimas personas que arribaron, las localidades de Nalut y Wazin en esa región montañosa están prácticamente desiertas. Solamente se ven unos pocos hombres y ninguna mujer o niños”, dijo el portavoz.

Agregó que menos del 10% de los que han llegado a Túnez permanecen en campamentos, la mayoría de los refugiados son acogidos con gran generosidad por las comunidades tunecinas.