El siguiente texto es una traducción personal de un texto extraído de la web Contrainfo, dedicada a la traducción a varios idiomas de los comunicados y sucesos más importantes relacionados con el movimiento libertario griego, y heredera del ya inactivo blog Grecia Libertaria. El texto original en griego puede leerse aquí, y su versión en inglés aquí. La traducción podría contener algún error en alguna expresión, de ser así ruego que se avise en los comentarios de la noticia.)

¿Cuántos amigos tiene el pacifismo compulsivo en Facebook?

El 25 de mayo, desde la tarde hasta el amanecer, cerca de 40.000 neo-Greeks [neo-Griegos, juego de palabras haciendo alusión a Geek, que significa friki] de todo tipo llenaron la Plaza Syntagma para legitimar de la peor manera el memorándum de la Troika, las medidas de austeridad y el privilegio exclusivo de la fuerza por parte del Estado.

La reunión necrofílica y pequeño-burguesa de ayer tuvo lugar justo dos semanas después del feroz ataque del Estado contra la manifestación de la huelga del 11 de mayo con un récord de cientos de cabezas sangrando y el manifestante Yannis Kafkas hospitalizado y en coma; y sólo unos días después de la escalada de violencia racista y canibalismo social sin precedentes un poco más lejos de Syntagma – en el otro centro, el degradado, de Atenas: con repetidos ataques policiales y fascistas contra casas y tiendas de inmigrantes o contra centros sociales okupados anarquistas, con adeptos del fascismo abusando del brutal asesinato de Manolis Kantaris mientras grupos neonazis llevaban a cabo pogromos hiriendo a cientos de inmigrantes, y apuñalando hasta la muerte al bangladeshí Alim Abdul Manan.

La reunión pacífica en Syntagma se mantuvo más o menos al mismo tiempo que algunos compañeros se reunían en la Plaza Victoria para resistir activamente contra el terrorismo de Estado, la segregación racial y “the scums of the national backbone” [ignoro a qué se refiere esto o como traducirlo].

De acuerdo con los principios del patético movimiento “Democracia Real Ya” de los reformistas españoles y “Geração à rasca” de los pacifistas portugueses, otro encuentro apolítico más fue convocado a través de Facebook, frente al Greek Kynovoulio esta vez (Kynovoulio, perrera, en vez de Koinovoulio, Parlamento: un juego de palabras intraducible). La simbólica presencia de policías frente al monumento al soldado desconocido no debería engañarnos. No eran sólo los antidisturbios los que defendieron los símbolos del Poder, fue principalmente el gran número de “ciudadanos indignados” el que declaró por todos los medios su lealtad a los patrones y el Estado.

El pacifismo convulsivo de un pseudo-movimiento de resistencia fue, es y será una versión más de la violencia del Estado. Los partidarios del sistema parlamentario, donde quiera que estén, proponen pacifismo con la esperanza de manipular a la muchedumbre y canalizar la rabia del pueblo en vías reformistas del sistema existente en lugar de su derrocamiento. Después de todo, el perfil de manifestante demócrata pacífico es lo que el Estado y el Capital demandan también.

Estas particulares primeras reuniones en la Plaza Syntagma en Atenas, así como en lugares céntricos de otras ciudades en Grecia han dado un voto no oficial de confianza a un sistema podrido desde sus cimientos. Vemos a nivel europeo movimientos similares funcionando como válvulas de escape para relajar la guerra de clases social. Lo que la porra de un policía y el cuchillo de un fascista no son capaces de lograr, es alcanzado por la propaganda reformista de los apolíticos de Facebook.

El movimiento antagonista y los disidentes radicales deberían desvelar la naturaleza reaccionaria y contra-revolucionaria de estas falsificaciones de las revueltas en el mundo árabe. Una de las características fundamentales del capitalismo es su poder para transformar y absorber las voces de rebeldía. Quitando significado a palabras como rabia, revuelta o revolución, el sistema y sus partidarios esperan degradar el movimiento de liberación social y desviarlo a formas menos perjudiciales para ellos.

Los consejos dados por los madrileños a los acampados de Syntagma, como “no hagáis disturbios”, han llegado a mucha gente. Los medios de comunicación globales del régimen reproducen, invisten y adornan los argumentos de los pacifistas, y los venden como la única perspectiva “esperanzadora”.

Mientras no luchemos por tomar los medios de producción, la abolición de la propiedad, la rebelión multirracial y el establecimiento de estructuras de apoyo mutuo y auto-organización, y en su lugar rindamos nuestras banderas y armas en Syntagma (también Constitución) o en cualquier otro lugar escuchando y cantando el himno nacional; mientras permanezcamos en ambientes festivos con guitarras y canciones empalagosas en lugar de hacer acopio de piedras, seguiremos siendo esclavos en manos de nuestros amos.

 

 

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Esta mañana en el juzgado de Donosti estaba previsto el juicio a un compañero de Beasain al que acusaban de atentado a la autoridad por una protesta en 2007 contra el TAV delante del entonces lehendakari J.J Ibarretxe.

En principio la petición fiscal era de seis años de prisión pero antes del juicio la propia fiscalia lo redujo a tres años y medio desinflando así el globo que ellos  mismos habian montado. La intención en un principio era entrar a luchar todo en el juicio, convencidxs que era un montaje. Al ver ellos mismos que no podian sostener las acusaciones, han ofrecido un pacto en el que se rebajaba la tipología de delito de atentado a desobediencia, dejando así la pena en 9 meses y con la posibilidad de discutir la indemnización a los cipayos.

El compañero ha decidido aceptar el pacto acabando así con años de incertidumbre por ingresar a prisión.
1-      El cipayo alegaba que tuvo “epicondilitis”, resultado de la carga desproporcionada sin embargo esta lesión conocida como “codo de tenista” raramente puede ser producida por un golpe, sino mas bien por un ejercicio repetido como dar porrazos.
2-      Desde los hechos hasta que fue al médico pasaron cuatro horas y no está demostrado que hizo durante este tiempo.
3-      Por último en el relato de los hechos que se ha acordado no se hace referencia a ningún golpe en el codo, solo se habla de un golpe en el casco y otro en la pierna.

Por todo esto pensamos que no hay motivos para imponer la indemnización.

Dicho esto queremos recordar que no es la primera vez que una acusación de terrorismo se queda al final en desobediencia y que lo que persiguen con estos montajes es acabar con la lucha mediante la represión y el miedo. Este caso es un ejemplo mas de la campaña de criminalización contra la lucha  anti-TAV y todo movimiento de resistencia antidesarrollista.

Desde el valle del Goierri nos quedamos satisfechos con el resultado de hoy sobre todo porque nuestro compañero sigue estando entre nosotrxs, aunque le quede una temporada de libertad condicional y antecedentes.

¡AUNQUE LOS MACROPROYECTOS DESTRUCTIVOS SIGAN ADELANTE LA LUCHA Y LA SOLIDARIDAD CONTINUA!
obrak gelditu orain !!!

+ INFO: http://www.sindominio.net/ahtez/?q=es/node/4248

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Bajo el lema:  Todos somos presos,  se fundó hace 30 años la asociación de apoyo a las personas presas y sus familiares, Salhaketa. En todos estos años al igual que otros movimientos locales, nacionales e internacionales hemos venido trabajando en defensa del respeto a los derechos fundamentales a la vida, a un trato digno, a la intimidad, a la salud, a la educación o al trabajo que formalmente asisten a quienes son objeto de detención, aplicación de medidas de seguridad y reclusión. Derechos que no pueden suspenderse y mucho menos instrumentalizarse con fines represivos y/o mercantiles.

El objetivo final de nuestro movimiento de denuncia pública y jurídica, de acompañamiento a las personas presas y sus familiares, es desaparecer en el momento en el que nuestra sociedad se libere de la necesidad de la cárcel y desarrolle otras formas de entender y reaccionar ante los conflictos distintas a la penalización y al recurso al castigo.

Sin embargo, hoy más que nunca, estamos totalmente alejados de este objetivo. Los indicadores son claros y contundentes: recurso sistemático a la penalización, transformación de la maquinaria punitiva en un negocio con la construcción de nuevas cárceles, extensión del castigo a cada vez más sujetos sociales, endurecimiento de las condiciones de encarcelamiento, cumplimiento de condenas en prisiones alejadas del lugar de residencia habitual del reo, alargamiento de la penas o recurso a penas más severas propias del antiguo régimen.

Durante las tres últimas décadas estamos asistiendo a la construcción de una sociedad penitente y premoderna que viola sistemáticamente sus principios constitutivos aplicando políticas que potencian la desigualdad en la aplicación de las leyes y por tanto violan el principio de igualdad (criminalización selectiva hacia los sectores depauperados y disidentes de la sociedad), que potencian la desproporcionalidad aplicando sanciones privativas de libertad totalmente brutales y por el contrario exculpatorias según quien sea el sujeto encausado (derecho penal del enemigo) utilizando el derecho como una auténtica arma de guerra, violando así el principio de proporcionalidad.

Pero lo más terrible de la política carcelaria durante el postfranquismo no es solo su perpetuación, sino el balance de víctimas mortales, de personas y familias cuyas vidas se han visto destrozadas como consecuencia directa o indirecta de la prisionización. Nos referimos a las miles de personas fallecidas durante las tres últimas décadas por motivos no naturales como consecuencia de la no aplicación de medidas preventivas y de tratamiento en materia de enfermedades infecto-contagiosas, las enfermedades mentales con resultado de muerte y/o suicidios como consecuencia directa de la prisionización, aislamiento, desatención médica y un largo etcétera de situaciones de abandono y deficiencias endémicas propias del sistema carcelario.

Éstas víctimas las podemos contar por decenas de miles y sin embargo no son reconocidas, están condenadas al olvido cuando no despreciadas. Son víctimas invisibilizadas y su existencia evidencia el rostro más crudo del actual estado carcelario: el uso del derecho como arma para el ejercicio arbitrario, indiscriminado y cruel de la violencia que se ensaña con aquellos a quienes quiere convertir en chivos expiatorios de los males sociales que produce.

No nos olvidemos que estas víctimas del genocidio carcelario, son también el resultado de la vulneración de los derechos de las personas encarceladas en aras de garantizar la gobernabilidad del propio sistema carcelario o de perpetuar la sociedad punitiva que lo sustenta. Por eso hoy más que nunca resulta imprescindible visibilizar esta realidad y movilizarnos unitariamente para avanzar hacia de abolición de la actual política carcelaria genocida.

César MANZANOS BILBAO, Doctor en Sociología, Profesor en la UPV, Salhaketa-Araba

http://www.ikusbide.org/data/documentos/fin2.pdf

Este texto está escrito en Madrid, por lo que muchas de las descripciones y reflexiones pueden no ajustarse a la realidad de otras localidades, especialmente dada la heterogeneidad del movimiento 15M. Aun así, pensamos que puede resultar útil como punto de partida para la reflexión a todos los compañerxs que se están implicando en las asambleas, independientemente del sitio.

El texto ha sido redactado y corregido precipitadamente para que estuviese disponible antes de la convocatoria de asambleas de barrios y pueblos del 28 de mayo. Tenedlo en cuenta a la hora de leerlo y disculpad las meteduras de pata que pueda tener. 0. Unas palabras para empezar…

Dejemos las cosas claras. Lxs que firmamos este texto somos anarquistas, comunistas antiautoritarios, anticapitalistas o la etiqueta que más os guste. Es decir, estamos por la abolición del trabajo asalariado y el capital, la destrucción del estado y su sustitución por nuevas formas horizontales y fraternales de vivir en común. Creemos que los medios para conseguirlo deben ser lo más coherentes posible con los fines que buscan y, por tanto, estamos contra la participación en instituciones, contra los partidos políticos (parlamentarios o no) y las organizaciones jerárquicas, y apostamos por una política basada en el asamblearismo, la solidaridad, el apoyo mutuo, la acción directa, etc. Porque estamos convencidos que estos medios son los más eficaces para llevarnos a la revolución. Si decimos esto es para eliminar cualquier suspicacia y marcar las líneas sobre las que queremos que se mueva esta contribución. Ahora bien, el que estemos por una revolución social que destruya el capitalismo, el estado y que suponga la abolición de las clases sociales (y de tantas otras cosas), no significa que pensemos que esto puede ocurrir a corto plazo, de la noche a la mañana. Lo que hemos planteado aquí son fines, es decir, situaciones a las que, con suerte, llegaremos tras un largo recorrido y un desarrollo considerable del movimiento revolucionario. Pensar lo contrario no es que sea utópico, es un ejercicio de delirio y ensoñación inmediatista. Un planteamiento revolucionario debe plasmarse en una estrategia a corto plazo, en una serie de propuestas para intervenir en la realidad que nos acerquen a situaciones en las que estén en juego cuestiones como la abolición del trabajo asalariado, la instauración del comunismo libertario, la revolución social… cuestiones que hoy en día, obviamente, no están, ni de lejos, sobre la mesa. Esta intervención no puede limitarse a repetir machaconamente la rabiosa necesidad de revolución y de abolir el estado y el capital. Ser anarquista no significa ser un chapas que persigue a los demás repitiendo una y otra vez lo malo que es el estado y lo buena que es la anarquía. Y sin embargo, a raíz del movimiento 15-M, en los últimos días hemos leído por internet textos y comentarios cercanos al delirio inmediatista y, lo que es peor, hemos oído de compañerxs y amigxs posiciones que resbalan hacia el abismo del anarco-chapismo, que, con toda su buena intención, se atrapan en el maximalismo de las consignas grandiosas, de las propuestas a largo plazo, etc. Sabemos bien de lo que hablamos, todxs nosotrxs hemos estado en dichas situaciones y, lo que es peor, hemos contribuido en muchas ocasiones a su extensión. Dejemos claro también que este texto tiene tanto de crítica como de autocrítica, y que nos sirve, ante todo, para tratar de no caer nosotrxs mismxs también en dichas trampas. Para ir acabando, hay que tener en cuenta que este texto ha sido escrito deprisa y corriendo, al ritmo que marcan los acontecimientos, con el objetivo de que saliese antes del día 28, cuando se han convocado las Asambleas Populares en diferentes barrios y pueblos de Madrid, así que no os extrañe que en algunos puntos se note la precipitación y la urgencia. No damos para más.

En resumen, este texto pretende ser una reflexión y una propuesta para romper con el impasse en el que hemos estado anclados mucho tiempo, para deshacernos de lastres que muchxs arrastramos y nos inmovilizan. Es, en el fondo, una reflexión para intentar aclararnos en qué manera podemos aportar y participar en lo que ocurre a nuestro alrededor.

1. El Movimiento 15-M: coordenadas básicas

Y lo que ocurre a nuestro alrededor es, obviamente, el llamado movimiento 15-M, que en la última semana ha irrumpido como un elefante en la cacharrería en la política nacional. Nos guste o no, y lo queramos o no, el movimiento 15-M ha roto todas las expectativas y ha sorprendido a todo el mundo: policía, políticos, periodistas, convocantes, gente corriente, ciudadanistas, izquierdistas y, por supuesto, a los anarquistas. En primera instancia todo el mundo se quedó en fuera de juego y, a partir de ahí, todo ha sido una serie de intentos más o menos afortunados de tomar posiciones frente a o dentro del 15-M. No vamos a entrar a analizar sus causas o a repasar las diferentes teorías conspiranoicas o intoxicaciones que han surgido a su estela; no es importante para lo que queremos decir. Vamos a tratar de aportar lo que entendemos que son las coordenadas básicas en las que se mueve eso que llamamos movimiento 15-M o, al menos, las más importantes para ver si es posible (y en ese caso cómo) una participación anarquista o anticapitalista en él. Como es lógico, será una descripción fragmentaria, parcial e incompleta. Nos da igual, las cosas van demasiado rápido.

Lo primero que hay que decir es que el movimiento 15-M es un movimiento social real y, como tal, es tremendamente heterogéneo y contradictorio. Hay de todo y todo está en diferentes dosis. Es decir, todo lo que digamos aquí no debe tomarse como características definitorias absolutas, sino más bien como tendencias, matices, etc. Expresiones de un movimiento en construcción en cuyo seno hay luchas, tensiones y un continuo cambio.

Dicho esto, por su composición social y por las consignas que más se oyen en las asambleas y grupos de trabajo, así como por las opiniones de la gente que está continuamente publicitándolo en internet (twitter) podría decirse que, principalmente, es un movimiento ciudadanista y abiertamente demócrata. O mejor dicho, son este tipo de planteamientos de reforma política y social (reforma electoral, democracia real, mayor participación, crítica de los partidos políticos mayoritarios pero no del sistema representativo o los partidos en general…) los que, en general, aglutinan a más gente y manos alzadas a su alrededor.

Sin embargo, este contenido se expresa bajo formas asamblearias, que rechazan toda representación clásica (como por ejemplo, convertirse en otro partido político) y que reniegan de toda ideología, símbolo o forma política precocinada (desde partidos a banderas republicanas, pasando por las A circuladas). Hay una consigna que rula por twitter “Esto no va de izquierdas o derechas, sino de arriba y abajo”. Que, por el momento, apuesta mayoritariamente por la auto-organización, por la acción directa (no violenta) y la desobediencia civil, aunque no utilice estas palabras mágicas. La no-violencia es, de hecho, otra de las coordenadas fundamentales del 15-M, algo que, sin duda, es asumido colectivamente sin discusión. Entraremos en esto más adelante.

Todo esto no quita para que en su seno se pueda ver claramente una “lucha de poder” entre diferentes “facciones”, organizadas o no. Miembros y militantes de partidos políticos de izquierdas, miembros de los movimientos sociales, libertarios, gente normal y corriente “indignada” que va con su propia visión del mundo, etc. todos pugnan en su interior a todos los niveles, desde la orientación ideológica o práctica del movimiento, al control (y en muchos casos, manipulación) de las asambleas, comisiones, etc. En muchas comisiones y grupos se está viendo de todo: pérdidas casuales de actas, personalismos, gente que se aferra a las portavocías, delegados que se callan cosas en las asambleas generales, comisiones que se saltan acuerdos, grupitos que quieren mantener el chiringuito, etc. Muchas, seguro, fruto de la inexperiencia y los egos; otras, parecen directamente sacadas de los viejos manuales de manipulación de asambleas.

Alrededor de esta lucha, está también toda la gente que se acerca por allí. Gente que se acerca a participar, a escuchar, a ser escuchado, a aportar comida u otros materiales, a ver qué pasa, o simplemente a echarse unas fotos en plan turista en su propia ciudad. Bajo las carpas de Sol uno tiene la sensación de estar en un gran bazar en el que no se vende ni se compra nada.

Por otro lado, uno de los grandes problemas de las acampadas es la dificultad de participar en ella plenamente: no todo el mundo puede ir al centro todos los días, ni todo el mundo puede quedarse a dormir, ni todo el mundo puede participar habitualmente en las comisiones, etc. Esto sin duda puede favorecer la creación de liderazgos informales, camarillas, cosas raras y sesgos extraños que la gente, que gilipollas no es, lo va a notar, lo va a comentar y a actuar en consecuencia. De hecho, una posible consecuencia de quién está llevando el mayor peso del campamento (y también de quién está más habituado a ir y proponer actividades) es la progresiva guetización que ha sufrido la acampada el fin de semana. Comparada con el ambiente de encuentro y de protesta de los días más intensos (especialmente el viernes, dada la expectación por la prohibición de la Junta Electoral Central) el fin de semana la cosa perdió fuelle y comenzó a notarse un ambiente más lúdico y menos de protesta, a pesar de que las comisiones, subcomisiones y grupos de trabajo siguieron funcionando. A ratos, #acampadasol parece estar reproduciendo lo peor y más banal de las okupas del gueto: talleres, conciertos, batucadas, comedores, actuaciones, clowns, etc. a costa de sus aspectos iniciales, mucho más marcadamente de protesta, política e “indignación” (por pro-demócrata y limitada que fuese). En twitter, que no olvidemos que tiene gran culpa del ascenso del movimiento 15-M y del campamento de Sol, se está filtrando ese descontento en mucha gente, que no ve con buenos ojos esta deriva. Un ejemplo claro de ese descontento que tuvo lugar el fin de semana fue el tema botellón sí-botellón no, el sábado una de las asambleas tuvo que irse de Sol por la cantidad de gente que estaba a su pedo, y el tema de las batucadas, que el domingo obligaron incluso a aplazar a alguna asamblea que no oía con tanto ruido (aunque hay que decir, que las batucadas tuvieron bastante seguimiento, igual que el botellón).

Es obvio que el movimiento 15-M no es una revolución, eso es de primero de militancia, y quien lo critique en base al hashtag #spanishrevolution con el que se extendió inicialmente debería darse cuenta de que era una mezcla de marketing, gracieta e ilusión. Sin más.

El último apunte que queríamos hacer es lo que, para nosotrxs, quizás sea lo más importante que hemos visto junto con su marcado carácter asambleario y horizontal (con todos sus defectos, que son muchos): el cambio brutal de actitud que hemos podido observar en los alrededores de Sol durante toda esta semana. Recapitulemos. Tras la multitudinaria manifestación inicial del 15 de mayo y, especialmente, tras el desalojo de los primeros acampados, la gente ha tomado masivamente noche tras noche la Puerta del Sol de una manera que ninguno de nosotrxs habíamos visto nunca. Las movilizaciones contra la guerra, aunque alguna fuera más masiva, no tuvieron, ni de lejos, la continuidad, participación, actitud y ambiente que hemos visto esta semana en Sol. Es como si, de repente, la pasividad y el ir cada uno a lo suyo se hubiesen roto alrededor del Km. 0. Repartir panfletos en Sol y sus calles aledañas es una gozada, la gente te entra para pedirte que le des uno, los coge con una sonrisa, te pregunta, te da las gracias… Los primeros días, si hacías un corrillo para hablar de algo, la gente arrimaba la oreja para intervenir, para escuchar. Ha sido normal ver a la gente de lo más variopinta discutiendo en pequeños grupetes. Los grupos de trabajo y las asambleas generales son acontecimientos masivos de entre 500, 600 y 2000 personas (sentadas, de pie, arrejuntándose para oír algo), etc. Y aparte de esto, esa sensación permanente de buen ambiente, de “esto es algo especial”. Todo esto alcanzó su punto álgido la noche del viernes al sábado, cuando empezó la jornada de reflexión. Escuchar a más de 20.000 personas gritar “Somos ilegales” y disfrutar como niños de saltarse la ley, la verdad, impresiona. Bien es cierto que ese ambiente intenso, de participación y de política real empezó a decaer a partir de esa noche. En parte por el subidón del viernes noche, en parte por la decisión de “no hacer política” durante el sábado y el domingo, el fin de semana ha tenido un tono mucho más festivo, más “circense” que los días anteriores. Aun así, nosotrxs no recordamos nada parecido, la verdad.

2. Lo que no está en juego. Una visión estratégica.

Dicho esto, ¿qué pintamos los anarquistas por allí? Para cualquier libertario con dos dedos de frente, afortunadamente la gran mayoría, es evidente que es necesario estar allí, que ahí hay tema. Lo que ninguno tenemos tan claro es qué podemos hacer, qué podemos aportar y qué podemos esperar del movimiento 15-M. Y es lógico, dada la heterogeneidad y contradicciones que abarca. En esta sección vamos a intentar expresar cómo y en qué sentido vemos nosotrxs que puede ser interesante participar y aportar en dicho movimiento. Decimos visión estratégica porque es una visión general, que intentaremos acotar más adelante con propuestas concretas y algunas consideraciones tácticas.

La mayor parte del proceso que se desarrolla actualmente en el movimiento del 15-M consiste en tratar de encontrar las consignas y reivindicaciones políticas que van a definirlo. Ese proceso se está dando tanto en los grupos de trabajo como en las propias comisiones. En los primeros está más el debate y la pelea ideológica, en algunas de las segundas, en las que se concretan dichos debates, es donde se están viendo las artimañas, tejemanejes, etc. No hay que ser muy listo para saber dónde está el lio: comisiones como comunicación, interna, asamblea y política son donde uno se va a encontrar mayor número de políticos por metro cuadrado. Mientras que en comisiones como infraestructura, alimentación o respeto, las cuchilladas serán mucho menores. Ojo, que no estamos diciendo que en las comisiones sólo se esté haciendo esto, pero algunas cosas que hemos visto o nos han contado tienen tela.

Como hemos dicho anteriormente, las reivindicaciones con mayor eco en #acampadasol son las de reforma política y, en menor medida, social, de gran contenido ciudadanista: reforma de la ley electoral, una ley de responsabilidad política, mayor participación, ley de dación en pago de las hipotecas, etc. Los miembros y militantes de partidos de izquierda (IU, IA, etc.) y movimiento sociales están tratando de virar el barco más hacia la izquierda, para que asuma reivindicaciones clásicas de la izquierda (desde la renta básica o la condonación de la deuda externa, a la nacionalización de la banca) aunque en frente tienen a los que prefieren que el movimiento sea lo más neutral posible (por ejemplo, http://twitpic.com/51lyqa) y se centre en un #consensodeminimos básico[1]. En nuestra opinión, creemos que lo más probable es que el objetivo final de unos y otros sea que, o bien mediante algún tipo de Iniciativa Legislativa Popular[2] o bien de la mano de algún partido político, seguramente IU, se presente una propuesta al Congreso y se pida su aprobación mediante un referéndum. En este sentido, unos y otros se juegan los contenidos de dicha propuesta y seguramente cómo se va a hacer, pero en un momento dado pueden confluir en ciertos puntos básicos.

Obviamente, los anarquistas estamos convencidos de que si se lograran algunas de estas reformas, aun cambiando algunos de los “defectos” del sistema que más sulfuran a la gente, no van a modificar para nada lo esencial. El problema no es la corrupción política, sino la política como esfera separada de la vida, el problema no es la falta de transparencia de los gobiernos, son los propios gobiernos, y el problema no es la banca y los banqueros, sino la explotación capitalista: la grande, y la pequeña.

Dicho esto, creemos que los anarquistas ni estamos ni deberíamos estar en esa pelea, la de las reivindicaciones grandilocuentes y la política de altos vuelos. No deberíamos entrar en ese juego, aunque si queremos estar en las asambleas debemos asumir que tendremos que tragar y enfrentarnos a ello. A nosotrxs no se nos ha perdido nada en ese tablero. El movimiento del 15-M no es un movimiento anarquista o anticapitalista, así que las reivindicaciones anarquistas maximalistas están fuera de lugar. No tiene sentido luchar por que las asambleas generales asuman cosas como la autogestión generalizada, la abolición de las cárceles o incluso simplemente la huelga general indefinida, porque es evidente que la gente que está ahí y la gente que lo sigue con expectación y simpatía no está por eso. Suponiendo (y es mucho suponer) que por alguna extraña razón, o tejemaneje, se consiguiese que la asamblea general o las asambleas de los barrios aceptasen y asumiesen como propia alguna de estas consignas, lo más seguro es que el movimiento 15-M se desinflaría rápidamente, perdiese buena parte de sus apoyos y simpatías, y se quedase en un extraño cóctel frentepopulista de militantes izquierdistas, ciudadanistas, comunistas y anarquistas. Es decir, justo lo que siempre hemos criticado y donde nunca hemos querido estar. En política existe un término que se llama “votar con los pies”, significa que cuando no te gusta la gestión de un lugar, simplemente te vas a otro lado. Algo parecido pasa en todas las asambleas, hay mucha gente que cuando algo no le gusta o no se siente cómodo, se calla, agacha la cabeza y deja de pasarse, sin reflejar su descontento.

¿Por qué ocurre todo esto? Pues porque los movimientos reales suelen ser bastante complejos. Tienen su composición, su idiosincrasia y sus desarrollos, y, sobre todo, porque no se puede pretender que la gente se haga anarquista de la noche a la mañana. Ninguno de nosotrxs hemos llegado a serlo rápida e indoloramente, sino a base de equívocos, ilusiones, incoherencias, desengaños, debates, frustraciones, flipaduras y de darnos muchas veces de bruces contra el suelo (a veces en un sentido literal, con un policía encima). Da igual que en estas ocasiones, las personas y las cosas cambien vertiginosamente. Lo sentimos, pero creemos que, simplemente, no funcionará.

Tenemos que ser conscientes de la representatividad de las comisiones frente a las personas que integran la movilización. Esto se vio claramente en la comisión de Política, que en el momento de mayor auge pudo aglutinar unas 350 personas entre las dos subcomisiones (corto y largo plazo), está claro que las asambleas son abiertas y todos y todas podrían participar en ellas pero lo cierto es que al final se han convertido en dos subcomisiones que aparentemente se han separado por fases temporales, pero que realmente marcan dos postulados muy diferentes, el “reformista” y el “revolucionario”, entre los que están exigiendo y legitimando a las estructuras de poder con pequeñas (o grandes) reformas legislativas, y los que quieren marcar una hoja de ruta de ruptura con el modelo impuesto por el capitalismo.

Esto es un grave error ya que medidas “revolucionarias” o radicales, puede haberlas a corto plazo y a largo, sólo hay que tener claro de contexto actual y los pasos que queremos dar. Por citar un ejemplo, en la Comisión a Corto Plazo se plantean cambios en la Constitución española, y en la Comisión de Largo Plazo consensos como huelga general. No creemos que un cambio en la Constitución (necesita la aprobación de ¾ partes del Congreso de los Diputados) sea mucho más factible a corto plazo que convocar una huelga general (que es más una herramienta de lucha que un fin en sí mismo), por mucho que esto sea, a día de hoy, bastante complicado.

Creemos necesaria una reflexión sobre nuestra implicación en las comisiones, intentar que sean eficientes y el desgaste y el derroche de energías esté bien canalizado. No sirve de nada que 200 personas con un ideario “similar” se junten y marquen un rumbo que no sea ni asumible por este movimiento (a día de hoy) ni dejar que las exigencias a corto plazo sean simplemente un alegato a fortalecer el estado del bienestar… En dicha reflexión deberíamos hacer una autocrítica y plantearnos de forma inmediata propuestas a corto y largo plazo asumibles y que caminen o que nos hagan avanzar pasitos hacia una revolución social de verdad, ya que si no terminaremos en la inanición propia de un grupo de personas que están por encima del momento. Deberíamos mostrar cierta inteligencia y sumarnos de forma real a la ilusión de cambio que se respira estos días por la puerta del Sol, a ver si entre todos conseguimos que ese cambio vaya un poco más allá de cuatro arreglos en la fachada de la democracia.

Entonces ¿qué otras opciones tenemos?

Seguro que muchos se habrán planteado, o incluso se habrán encontrado haciéndolo casi sin darse cuenta, lo que podríamos llamar rebajar el discurso, es decir, edulcorar nuestras propuestas a ver si con un poco de azúcar pasan mejor. Por ejemplo, jugando un interesado confusionismo semántico que habla de “democracia directa” en vez de “anarquía”, tragar con todo lo que tengamos que tragar para mantener la historia en el tiempo, etc., etc.

Otra opción es abandonar el chiringuito por reformista. Tal y como nosotrxs lo vemos esto es simplemente absurdo. Básicamente porque ni actualmente ni a lo largo de la historia, los movimientos revolucionarios brotan de la nada o surgen solos, sino que son los propios revolucionarios, y los acontecimientos, los que con su esfuerzo y tesón a veces consiguen que los movimientos sociales dejen de ser el coto de partidos, aprovechados, etc.

Aunque hablaremos de esto más adelante, dejemos claro que nuestra idea no es convertir el movimiento 15-M en un “movimiento revolucionario” de masas, algo igual de peliculero que pensar que la anarquía vendrá mañana si lo deseamos con suficiente fuerza. Tampoco estamos diciendo que tengamos que estar por estar hasta el final. Tenemos bastante claro que, si no hacemos las cosas bien, en algún momento habrá que irse o, también bastante probable, nos acabarán echando. Pero nos parece obvio que ese momento no ha llegado aún, que todavía hay oportunidades de aportar y participar en esta historia, sobre todo de cara a la convocatoria de asambleas populares en los barrios.

Sirva esto para dejar claro que no somos unos ilusos, a los que el 15-M les ha nublado la vista o que han cerrado sus chiringuitos “por revolución” (más marketing), sino simplemente somos anarquistas que hemos visto una oportunidad clara, la primera en muchos años, de participar en un movimiento real de tamaño considerable.

3. Por una participación anarquista práctica y concreta.

En nuestra opinión, lo que está en juego en el movimiento 15-M es conseguir que sea un punto de partida capaz de activar la lucha cotidiana por aspectos concretos y básicos, una lucha que se lleve a cabo desde la horizontalidad, el asamblearismo, la acción directa, la participación directa, la solidaridad, etc. que forman parte de las coordenadas básicas del movimiento 15-M. Que las asambleas no sólo sean sitios desde los que pedir (¿A quién? ¿Cómo?) leyes, reformas y referéndums (¿Cuáles?), sino que sean espacios en los que la gente debata sobre sus propios problemas, busque soluciones y decida cómo llevarlas a cabo por ellxs mismxs. Que se conviertan en puntos de encuentro, de comunicación y participación real. Pequeños (o grandes) núcleos solidarios de resistencia.

Está claro que una parte importante de este proceso es qué problemas y qué soluciones se van a tratar, qué contenido, por así decirlo, van a expresarse en dichas asambleas. Ese podría ser la otra tarea que podríamos marcarnos, intentar que los temas a tratar en las asambleas sean cuestiones de clase, de género, etc. que profundice, desde la práctica, en la crítica del Estado, el capital y el trabajo asalariado.

Dicho de otra forma, nosotrxs proponemos una participación práctica y concreta desde una perspectiva y unas formas de funcionar antiautoritarias, sobre cuestiones básicas de clase y otras opresiones igual de importantes como el patriarcado, el racismo, etc.

Para complementar esta contribución práctica también debemos aportar nuestro punto de vista y nuestro discurso, una vez más, sin caer en maximalismos del tipo “¡Revolución ya!” y cosas por el estilo.

Tal y como nosotrxs lo vemos, intentar que la gente haga suyo nuestro discurso no es, no debería ser, ir a machacar con las consignas y principios anarquistas de toda la vida. Consignas que, en nuestra opinión, estarán fuera de lugar. No porque no tengan sentido o no sean verdad, sino porque no están en la onda de lo que está pasando, están fuera de contexto. Esto es como si tú estás hablando con un colega de fútbol y viene otro a contarte nosequé historia de una película iraní, pues ni caso. ¿Significa esto que debemos abandonar el anarquismo y pasarnos a la democracia? Lógicamente no. ¿Debemos escondernos? No. ¿Debemos exhibir al mundo que somos anarquistas? Para nosotrxs, no tiene ningún sentido si eso no va más allá que “ser anarquista”. Llamarse a uno mismo anarquista no significa nada en sí mismo, no dice nada: ni bueno, ni malo. En nuestra opinión no se trata ni de escondernos ni de exhibirnos, sino de practicar el anarquismo en un contexto determinado. Un ejemplo: de todos los lemas que algunxs de nosotrxs y otrxs compañerxs cantamos uno de los primeros días en Sol sólo un par de consignas se extendió mínimamente más allá de nuestro circulo: “el pueblo unido funciona sin partidos” y “A, anti, anticapitalistas”, ¿Por qué? No porque los lemas fuesen gran cosa, que no lo son, ni porque fuesen ingeniosos, que tampoco, creemos que fue porque, en ese momento y en ese lugar, eran lemas que puede contactar al menos con parte de la gente que estaba allí. Nos guste o no, la gente ahí no estaba contra la policía nacional, ni quería tumbar al Estado… el trabajo es mucho más de fondo… Si nos limitamos a cantar o a proponer en las asambleas consignas descontextualizadas, lo que hacemos es caer en la propaganda pura y dura, en el peor sentido de la palabra, no en la participación.

Y es que en muchas ocasiones nos puede la inercia, seguramente como a todxs lxs demás. En vez de pensar qué podemos y queremos decir acabamos yendo a lo fácil: al “la lucha es el único camino”, al “de norte a sur, de este a oeste….”, “muerte al estado….”, etc. Un discurso, en nuestra opinión, fuera de lugar y, por tanto, ineficaz. En el Bloque Libertario de la mani del 15M pasó un poco lo mismo, tras una primera fase con lemas (mejores o peores, más o menos útiles, eso es lo de menos) pero sobre el tema en cuestión (democracia, capitalismo, crisis) se pasó a un remix del gueto (desde los presos a Patricia Heras pasando por el policía asesina), resbalamos hacia la autorreferencialidad, hacia el hacer piña… Por desgracia, por allí nadie sabía quién era Patricia Heras más que nosotrxs cuatro, ¿qué sentido tenía gritar sin un panfleto que lo explicase?, sólo desconcertamos a la gente, que nos mira como si viniésemos de otra película… Todo tiene un momento y un lugar, y si no sabemos adaptar nuestro discurso al momento y al lugar, nos irá mal. Adaptar el discurso no es rebajar el discurso, es adecuar el mensaje al contexto y adecuar el código al receptor, es dar nuestra opinión sobre lo que la gente está hablando, no sobre lo que nosotrxs creemos que debería estar hablando la gente…. Y dar esa opinión en su “idioma”, no en nuestro “dialecto”, lleno de tecnicismos y modismos, cómodos para hablar entre nosotros, pero que generan barreras y confusiones con quien no los maneja.

4. Algunos objetivos y posibles ejes de actuación

Esta propuesta de participar desde la práctica y desde lo concreto tiene varios objetivos. Obviamente, mejorar nuestras condiciones de supervivencia dentro del capitalismo. Seguro que algunx lo tachará de reformismo, para nosotrxs es simplemente necesidad. Otro objetivo es ser capaces de señalar y desmontar, durante el proceso, todas las contradicciones y miserias del capitalismo, la democracia, los sindicatos, etc. No mediante discursos elaborados y prefabricados, sino a través del debate y la reflexión sobre lo que nos vayamos encontrando, algo mucho más complejo y trabajoso que simplemente editar libros escritos en otro momento y en otro lugar. También busca crear y extender una cultura de lucha entre la población, un sentimiento colectivo de que las cosas se consiguen luchando junto a otros iguales, solucionando los problemas por los mismos afectados, desde la solidaridad y el apoyo mutuo, sin delegar en profesionales de la mediación o la representación. Un sentimiento de “hoy por ti, mañana por mí” que cale entre la población y que desplace al “cada uno a lo suyo” y el “menos mal que no me ha tocado a mí” que arrasa en nuestra sociedad.

Por último, si algo nos ha quedado claro en esta última semana es que, si bien lxs anarquistas tenemos mucho que aportar, tenemos también mucho, muchísimo que aprender, tanto de la gente que nos encontremos en el camino como de las situaciones a las que tengamos que enfrentarnos. Participar en las asambleas será la oportunidad perfecta de aclararnos nosotrxs mismos, nuestras posturas y la manera en las que se las comunicamos a nuestros iguales. Esto es lo normal. La mejor manera de darnos cuenta de nuestros fallos e incoherencias (que las tenemos y seguramente serán muchas) es tratar de explicar y compartir nuestra postura con quien la desconoce.

Creemos sinceramente que esta puede ser una buena manera de salir de la trampa de una intervención desde la ideología, que pretenda que se aprueben principios u objetivos a largo plazo específicamente anarquistas, algo que, como hemos repetido unas cuantas veces ya, no es algo que esté o pueda estar en el orden del día de aquí a mañana. Creemos también, que puede ser una manera de obviar y esquivar las luchas de poder que se darán en las asambleas por las cuestiones de alto nivel (leyes, etc.) sin tener que dejar por ello de participar en un movimiento que aún puede dar mucho juego. Meternos en una guerra de desgaste para que no salgan dichas propuestas o enfrentarnos abierta y continuamente a todos los izquierdistas, ciudadanistas y gente normal que sólo quiere un par de cambios no nos va a valer para nada. Tenemos que ser conscientes en todo momento de dónde estamos y hasta dónde puede llegar. Si no hacemos este ejercicio de análisis y de reflexión continuamente nos vamos a llevar un palo muy serio y una frustración considerable.

Por supuesto, al participar en el movimiento 15M siempre vamos a correr el riesgo de acabar haciéndole el curro y el trabajo sucio a la izquierda y al ciudadanismo. Nosotrxs creemos que a día de hoy, dada nuestro escaso poder de convocatoria y apoyos, este riesgo siempre va a estar ahí, en cualquier movilización real a la que nos sumemos (huelgas, conflictos antidesarrollistas, etc.). Es un riesgo que no se puede prever, y seguramente sea algo que, hasta cierto punto, no se pueda evitar, lo único que podemos hacer es permanecer atentxs, no dejar llevarnos por la emoción y tratar de valorar en qué momento nuestra participación se está limitando a la de ser mano de obra de otrxs, en ese momento será necesario abandonar el chiringuito.

Para acabar esta sección, vemos necesario concretar algunas líneas de actuación que se nos han ocurrido como ejemplo de lo que tenemos en mente. Ni son las únicas, ni son las mejores, de hecho son bastante vagas, sólo son algunos ejemplos que se nos han ocurrido o que hemos escuchado estos días en las asambleas. Entre todos deberíamos completarlas, clarificarlas, criticarlas, etc…

· Vivienda: Autoorganizarse para resistir frente a los desahucios y el mobbing inmobiliario. Proponer la okupación como alternativa temporal en los desahucios que no se frenen. Presionar a los caseros que pasan o se aprovechan de sus inquilinos. Presionar mediante la acción directa a las sucursales bancarias de las que dependen las hipotecas de familias en problemas para que las renegocien o simplemente para visibilizar el conflicto. Visibilizar el conflicto mediante banderas o similares en los balcones de las casas que estén siendo presionadas.

· Trabajo/Paro: Aprovechar el ejemplo asambleario de Sol para llevarlo a los curros, debatir y hablar en las asambleas sobre los conflictos laborales, sobre nuestros problemas como parados, proponer que las asambleas sean un punto de apoyo si tenemos algún problema en el curro. Visitar y denunciar los trabajos en los que se produzcan accidentes laborales…

· Migraciones: Tratar de implicar a los inmigrantes, que seguramente estén subrepresentados en un primer momento, informar a la gente de lo que pasa en los CIEs, informar y proponer mecanismos de actuación frente a las redadas contra inmigrantes, autoorganizarse para ofrecer información legal, mediante asesorías, talleres, etc.

· Salud-Sanidad: tratar de implicar a trabajadores y usuarios-sufridores de la sanidad pública en la lucha contra su deterioro y la inaccesibilidad, evitar que nos enfrenten a unos contra otros (“la culpa es de los trabajadores que curran poco” o “la culpa es de los viejitos que van mucho”).

· Género: hay que ver cómo contrarrestar la enorme oleada actual de anti-feminismo que se masca a nivel social, y que se ha expresado varias veces en las acampadas. Podría ser interesante tratar de incidir o debatir sobre la violencia machista…

· Organización: Tratar de mejorar el funcionamiento asambleario. Luchar por una horizontalidad real, no meramente formal, evitar la formación de camarillas de especialistas o de representantes perpetuos, evitar convertirnos en una camarilla de especialistas o representantes perpetuos.

Estos temas y propuestas son claramente limitados, fruto de la prisa y de nuestra propia inexperiencia en este tipo de movidas. Hay que mejorarlas, afinarlas y compartirlas. Y sobre todo, hay que construirlas en común con la gente que vaya a las asambleas, en un proceso que cambiará tanto las propuestas como a los que las asumen y las ponen en práctica y que, seguramente, irá de menos a más. No nos pensemos ahora que por ir con cuatro propuestas concretas en vez de con la cantinela ácrata de siempre, la gente las va a aceptar por arte de magia. No, no estamos proponiendo conjuros, tenemos que tener claro, que aun siendo capaces de iniciar este proceso, será un camino largo y difícil. Creemos que con el tiempo, todos iremos aprendiendo y sacando más cosas en claro. De alguna forma, los anarquistas tenemos que tomarnos las asambleas del 15-M como un laboratorio en el que experimentar, proponer, equivocarnos, aprender y volver a empezar.

5. Asambleas de barrio: esperanzas y localismos

En buena parte este texto se ha escrito con la mente puesta en que llegue antes de las asambleas populares en los barrios que se han convocado para el 28 de mayo, de ahí su urgencia, su precipitación y buena parte de los errores que tendrá.

La extensión a los barrios es una extensión lógica porque la acampada en Sol es insostenible a largo plazo y porque, por sus características, permite una participación mucho más limitada, como ya hemos comentado.

Hablando con muchos compañerxs hemos visto que algunos tienen bastantes esperanzas en las asambleas de barrio. La idea es “ya no hay nada que hacer en Sol, vamos a los Barrios”. No nos engañemos, si el movimiento 15-M sigue su tirón los barrios van a ser Puertas de Sol en pequeñito, con todas sus cosas buenas pero con todos sus defectos, incluidos los militantes de partidos que van de pesca, los ciudadanistas, etc. En algunos barrios y pueblos del Sur de Madrid, de hecho la proporción de militantes de partidos políticos puede incluso aumentar respecto a la que nos encontramos en Sol. Puede que el terreno de juego sea más pequeño y menos abrumador, pero la heterogeneidad, los problemas, contradicciones y conflictos van a ser los mismos o incluso mayores.

Nosotrxs creemos que lxs militantes izquierdistas, así como toda la gente corriente que está por las cuatro reformas básicas, van a tratar de que las asambleas populares se conviertan en focos desde los que promocionar las consignas y reivindicaciones por las que han peleado en Sol. Que se encarguen de recoger firmas, y de hacer propaganda de las movilizaciones y de sumar apoyos en los barrios (asociaciones vecinales, de comerciantes…) de cara a la estrategia que tengan a medio plazo para llevar a cabo los cambios legales. Y poco más. Los ciudadanistas puede que intenten empujar un poco más hacia problemas específicos de los barrios, estableciendo lazos con las asociaciones de vecinos que puedan, potenciando sus locales, centros sociales y oficinas de derechos sociales allá donde los tengan, etc.

Ya hemos comentado en el punto anterior que creemos que puede ser una manera interesante de participar en dichas asambleas, no nos extenderemos. Sí que nos gustaría comentar que en cada barrio y pueblo algunos temas y propuestas pueden tener más calado que otros (por ejemplo, en algunas zonas las redadas contra inmigrantes son más frecuentes que en otras, en algunos sitios la sanidad está peor que en otras, etc.) Habrá que ver qué es más necesario y más importante en cada caso concreto, aquí no hay fórmulas mágicas.

6. Cuestiones tácticas

El texto se va alargando y queremos cerrarlo con algunas reflexiones -intentaremos ser breves- sobre ciertos aspectos tácticos que hemos visto, y que seguiremos viendo, en los próximos días.

· Violencia/No violencia: Como comentamos al describirlo, el rechazo a la violencia es un punto básico sobre el que se asiente el movimiento del 15M. Los iniciadores (Democracia Real Ya) se encargaron de expresarlo de la manera más asquerosa posible: desmarcándose de los incidentes tras la mani y señalando a quien hiciese falta. Tampoco es que sea muy extraño, dado el bombardeo mediático con este tema los últimos años. A través de la policía, medios como La Razón o Público no dudaron en alertar sobre el peligro de los “400 antisistema” que trataban de controlar y/o reventar el movimiento. Una semana después, nada de nada. Parece que la gran mayoría de los anarquistas hemos asumido (con mayor o menor problema) que no pasa nada porque alguien se declare no violento. La violencia o autodefensa es una cuestión que siempre va a estar ahí, pero que es completamente secundaria. Si dejamos de considerarla algo que puede ser útil o no, beneficiosa o perjudicial según las circunstancias y la transformamos en algo irrenunciable, o nos entra la pataleta por que el 15-M cante las bondades de la violencia estaremos perdiendo el norte completamente. Hoy toca no violencia, otro día tocará otra cosa.

· Asamblearismo: se escucha mucho la crítica de que las asambleas no son verdaderas asambleas, que no hay una horizontalidad real, que hay algunos que tratan de manipularlas, etc. Lógico, porque son asambleas de verdad, con gente normal, en medio de una pelea entre diferentes sectores por “controlar” (conscientemente o no) la situación. La horizontalidad, la igualdad, la eficacia de las asambleas, la comunicación de las asambleas, el que sean saludables, no es algo que venga dado porque la gente se reúna en una plaza y hablen entre ellos. Ni de coña. Hay que pelearlo frente a los manipuladores, políticos e intoxicadores; y hay que construirlo frente a los años de desmovilización, de gregarismo y delegacionismo cotidiano. Si no tenemos esto claro, estamos en manos de los que van para que las asambleas sean las correas de transmisión que se limiten a aprobar o a aceptar sus propuestas cocinadas en casa.

· Luchar contra monstruos: Participar en asambleas en las que hay gente que está dispuesta a hacer lo que haga falta (manipular, mentir y, la mayoría de las veces, hacerse el tonto) para que salga su historia es muy complicado y frustrante. Cualquiera que haya pasado por ese trago puede decir que es una jodida mierda. Primero, por todo lo que te toca tragar, segundo porque no todo el mundo suele verlo, con lo que si acusas a alguien acabas siendo tú el que levanta sospechas, tercero, porque acabas confundiendo lo que son simples fallos o despistes con intentos descarados de manipular (rozando la paranoia) y, por último, porque en cuanto no te das cuenta acabas haciendo o viéndote obligado a hacer cosas parecidas a ellos. En estos días hemos oído cosas como “copar las comisiones”, “tomar los puestos de poder en las asambleas”, “dispersarse por las asambleas”, “hacer como que no nos conocemos” y otras lindezas, por parte de compañerxs de los que no tenemos ningún tipo de duda o sospecha, y a los que por supuesto, no vamos a juzgar. Este tipo de situaciones son así, la frustración, el cabreo con los manipuladores y el encontrarse contra la espada y la pared te hacen decir y hacer cosas del estilo. Contra esto no hay más remedio que estar atento constantemente, hacer autocrítica y saber criticar y encajar las críticas, sin acusaciones histéricas o victimismos estúpidos. Y asumir que en algún momento que otro nos vamos a manchar las manos, lo queramos o no. Pasa en las mejores familias.

· “No tengas miedo, sólo ve adelante y juega” Ch. Parker: Enlazando con lo anterior, hay que ser conscientes de que participar en el movimiento 15-M es entrar en territorio desconocido para la mayoría de nosotrxs. Asumamos que la vamos a cagar y mucho. Lxs anarquistas ni somos ni queremos ser perfectxs, tenemos todo el derecho del mundo a equivocarnos. Negarse a actuar por miedo a transformarse en un reformista, o peor aún, por miedo a que algún imbécil te tache de reformista o de vanguardista es tan absurdo como renunciar a pensar por miedo a equivocarse.

· Vanguardismo anarquista: Dos palabras que juntas podrían parecer una contradicción pero que no lo son, ni mucho menos. Algunas corrientes marxistas se consideran y se jactan de ser vanguardia o de pretender serlo, aun cuando nadie les haga ni caso. Lxs anarquistas rechazamos convertirnos en vanguardia, lo que no quita para que, si nos despistamos, acabemos cayendo en el vanguardismo. Si se trata de ir mucho más deprisa que el ritmo de los acontecimientos, se corre el riesgo de irse desligando más y más de ellos hasta quedarse solo, lejos de la realidad y de lo que está pasando. Aún más, eso ni siquiera te asegura estar “por delante” de lxs demás, puedes haber cogido un camino equivocado. Lxs anarquistas no queremos decirle a la gente lo que tiene o no tiene que hacer en base a un mejor conocimiento de algún libro sagrado o del santoral revolucionario, pero eso no implica que en ocasiones acabemos creyéndonos mejores al resto y que pensemos que deberían “seguir nuestro ejemplo”, especialmente cuando participamos en conflictos de este tipo.

· Simbología y dialectos: Para que nuestra participación sea eficaz y podamos construir colectivamente algo que merezca la pena es necesario que dejemos a un lado toda la simbología, códigos propios, palabras fetiche y demás merchandasing propio de nuestro movimiento-gueto. Igual que comentamos más arriba con el tema del discurso. Esto no significa rebajar el discurso o engañar a la gente, significa abandonar las palabras mágicas y las ideas fuerza que solemos utilizar. Conceptos como abstención activa, acción directa, apoyo mutuo, revolución, etc. no tienen por qué ser entendidos a la primera por gente que no está familiarizada con su uso. No sirve de nada enquistarse en ellos. Es más útil tratar de explicarlos en un lenguaje llano y sencillo, sin intelectualismos ni tecnicismos anarquistas. Lo mismo valdría para la estética de la propaganda, que suele ser tan uniforme como lejana para la mayoría de la gente. Un ejemplo claro es el problema que hubo con las A circuladas en la acampada de Sol. Como no se permite ningún símbolo político o banderas, mucha gente de la asamblea veía, con mayor o menor razón, que las A circuladas tampoco tenían lugar ahí. Entendiendo que las A circuladas no son símbolos políticos sino todo lo contrario algunxs anarquistas se lo tomaron bastante a mal. Otros, dando un ejemplo de que la horizontalidad y el consenso muchas veces se respetan sólo cuando les interesa, siguieron utilizándola en pancartas y pintadas. En cualquier caso, deberíamos reflexionar si todo esto no es nuestra culpa, de no haber sabido hacer ver durante todos estos años que no somos lo mismo que todos los demás, aunque, en nuestro favor, hay que decir que la decisión de dejar fuera también las A circuladas parece que fue discutida. El tema aquí es que las A circuladas es lo de menos, lo importante son los mensajes que queremos dar, y si tenemos que dejar de ponerlas, pues tampoco pasa nada. Al fin y al cabo, como decía con razón un compañero el otro día, no tenemos nada que vender (lo cual es cierto cuando en la práctica nos comportamos así, lo que no siempre es el caso). Peor que el caso de las A circuladas, que por mucho que nos pueda doler, es hasta cierto punto comprensible, es el caso del feminismo, que está encontrando cierta oposición tanto en las acampadas como en twitter, con gestos bastante feos y comentarios fuera de lugar.

7. El fin, al fin.

Terminamos, ya, por fin, haciendo una última reflexión. El movimiento 15-M ha tenido un principio y tendrá un final. Siendo realistas y teniendo en cuenta lo pocxs que somos lxs anarquistas y nuestra inexperiencia es bastante improbable que nuestra participación en él sea el componente que determine su desarrollo y su fin. Aun así, creemos que tenemos margen y capacidad para participar en él y aportar, y que no se limite a un movimiento de reforma ciudadana, o al chiringo de cualquier partiducho. Esta propuesta va en ese sentido, en el de intentar ir un poco más allá. No tenemos muchas esperanzas en que el movimiento 15-M cambie radicalmente la naturaleza de la sociedad actual, no podría ni aunque quisiera, y todo parece indicar que no quiere. Aunque consiga sus objetivos, todo se traducirá en una reforma del sistema democrático o incluso en un reforzamiento temporal del estado del bienestar. Aun así, esto no son excusas para quedarse en casa. Creemos que hay que estar allí y participar, porque si lo hacemos medianamente bien, puede ser beneficioso para el anticapitalismo y el anarquismo a medio y largo plazo.

En primer lugar, nosotrxs creemos que el sistema democrático y el capital son como son, y que todos los partidos, en el fondo, son iguales. Si el movimiento 15-M prospera y consigue reformar el sistema democrático, acabando con el “bipartidismo” y la “partitocracia”; con el tiempo, los partidos minoritarios acabarán por quedar en evidencia, porque el sistema democrático y el capital son así.

En segundo lugar, hay una cosa positiva en todo esto, pase lo que pase. Hace un mes, el sentimiento general era “que mierda es todo, pero qué podemos hacer. No se puede hacer nada, etc.” Hoy hay bastante gente que cree que se puede cambiar la ley electoral, que es lícito saltarse lo que diga la Junta Electoral cuando es injusto, etc. Por algún sitio se empieza. Si el movimiento 15-M continúa y se consiguen cosas a través de movilizaciones y asambleas, y estas más o menos funcionan, independientemente del resultado, es una baza a explotar. En este país no se ha ganado nada de nada desde hace mucho tiempo: la entrada en la OTAN, nada, el PRESTIGE, nada, la Guerra de Irak, nada, las luchas en la Universidad, nada… De hecho, el único cambio que mucha gente asumió como propio fue cuando el PSOE gano al PP después del 11-M ¡y se hizo votando!, lo que encima reforzó las ilusiones democráticas.

En tercer lugar, el movimiento 15M ha conseguido sacar a la calle a la gente a hablar colectiva y públicamente de política, de algunos de los problemas sociales y políticos que les rodean. Esto era algo que hacía mucho tiempo que no se veía. La mayoría de las conversaciones son en torno a cuestiones de reformas, de cambios mínimos, pero, como decíamos antes, por algún sitio se empieza. De alguna forma ha abierto una brecha en el “no te metas en política”, el “desencanto” y el “no se puede hacer nada”, los tres regalitos que franquismo, transición y democracia nos habían dejado. Lo que no puede ser es que cuando la gente se quede en casa, la critiquemos por que no sale a la calle y cuando sale a la calle la critiquemos porque lo que pide no es la revolución social. Eso no tiene ningún sentido.

Si se consiguen algunas cosas mediante la lucha en la calle, creemos que cuando todo esto acabe, quizás sea más fácil convencer a la gente de que una asamblea en el curro puede funcionar, de que salir a la calle a protestar sirve para algo, que se puede ganar una huelga o echar abajo un plan urbanístico: mediante la solidaridad, la acción directa, etc. Por supuesto, si lo que se consigue se hace exclusivamente a través de maniobras políticas, votaciones, referéndums, etc. (algo bastante improbable si no hay una presión considerable desde la calle) lo único que va a salir reforzado es el sistema democrático. Ahí está la cuestión, y ahí debemos estar los anarquistas.

Veremos cómo acaba todo esto, pero el movimiento anarquista saldrá reforzado si sus prácticas, su forma de afrontar la realidad y algunos de sus puntos de vista se extienden y echan raíces en el ideario colectivo. El movimiento anarquista también será más fuerte si nuestra participación en el movimiento del 15M se traduce, tras la crítica, la autocrítica y el análisis público, en nuevas experiencias colectivas. Es poco probable que nuestros objetivos a largo plazo crezcan significativamente a nivel social gracias al 15-M, independientemente de que podamos convencer a cierta gente en el proceso. Esta lucha va por otros caminos, por el trabajo constante de abrir locales, de editar material, de análisis, de hacer jornadas, charlas, etc. que en ningún caso deberíamos abandonar sólo por estar en el 15M.

Algunxs anarquistas madrileñxs

[1] Durante la corrección del texto, la acampada de sol ha aprobado los cuatro puntos que conforman el llamado #consensodeminimos. No vamos a valorarlo, ya que no creemos que cambie esencialmente lo dicho en el texto, algo así nos esperábamos tarde o temprano.

[2] http://es.wikipedia.org/wiki/Iniciativa_popular


Este texto está escrito en Madrid, por lo que muchas de las
descripciones y reflexiones pueden no ajustarse a la realidad de otras
localidades, especialmente dada la heterogeneidad del movimiento 15M.
Aun así, pensamos que puede resultar útil como punto de partida para
la reflexión a todos los compañerxs que se están implicando en las
asambleas, independientemente del sitio. El texto ha sido redactado y
corregido precipitadamente para que estuviese disponible antes de la
convocatoria de asambleas de barrios y pueblos del 28 de mayo. Tenedlo
en cuenta a la hora de leerlo y disculpad las meteduras de pata que
pueda tener.
Algunxs anarquistas madrileñxs

0. Unas palabras para empezar…
Dejemos las cosas claras. Lxs que firmamos este texto somos
anarquistas, comunistas antiautoritarios, anticapitalistas o la
etiqueta que más os guste. Es decir, estamos por la abolición del
trabajo asalariado y el capital, la destrucción del estado y su
sustitución por nuevas formas horizontales y fraternales de vivir en
común. Creemos que los medios para conseguirlo deben ser lo más
coherentes posible con los fines que buscan y, por tanto, estamos
contra la participación en instituciones, contra los partidos
políticos (parlamentarios o no) y las organizaciones jerárquicas, y
apostamos por una política basada en el asamblearismo, la solidaridad,
el apoyo mutuo, la acción directa, etc.

Porque estamos convencidos que estos medios son los más eficaces para
llevarnos a la revolución. Si decimos esto es para eliminar cualquier
suspicacia y marcar las líneas sobre las que queremos que se mueva
esta contribución. Ahora bien, el que estemos por una revolución
social que destruya el capitalismo, el estado y que suponga la
abolición de las clases sociales (y de tantas otras cosas), no
significa que pensemos que esto puede ocurrir a corto plazo, de la
noche a la mañana. Lo que hemos planteado aquí son fines, es decir,
situaciones a las que, con suerte, llegaremos tras un largo recorrido
y un desarrollo considerable del movimiento revolucionario. Pensar lo
contrario no es que sea utópico, es un ejercicio de delirio y
ensoñación inmediatista. Un planteamiento revolucionario debe
plasmarse en una estrategia a corto plazo, en una serie de propuestas
para intervenir en la realidad que nos acerquen a situaciones en las
que estén en juego cuestiones como la abolición del trabajo
asalariado, la instauración del comunismo libertario, la revolución
social… cuestiones que hoy en día, obviamente, no están, ni de
lejos, sobre la mesa. Esta intervención no puede limitarse a repetir
machaconamente la rabiosa necesidad de revolución y de abolir el
estado y el capital. Ser anarquista no significa ser un chapas que
persigue a los demás repitiendo una y otra vez lo malo que es el
estado y lo buena que es la anarquía. Y sin embargo, a raíz del
movimiento 15-M, en los últimos días hemos leído por internet textos y
comentarios cercanos al delirio inmediatista y, lo que es peor, hemos
oído de compañerxs y amigxs posiciones que resbalan hacia el abismo
del anarco-chapismo, que, con toda su buena intención, se atrapan en
el maximalismo de las consignas grandiosas, de las propuestas a largo
plazo, etc. Sabemos bien de lo que hablamos, todxs nosotrxs hemos
estado en dichas situaciones y, lo que es peor, hemos contribuido en
muchas ocasiones a su extensión. Dejemos claro también que este texto
tiene tanto de crítica como de autocrítica, y que nos sirve, ante
todo, para tratar de no caer nosotrxs mismxs también en dichas
trampas. Para ir acabando, hay que tener en cuenta que este texto ha
sido escrito deprisa y corriendo, al ritmo que marcan los
acontecimientos, con el objetivo de que saliese antes del día 28,
cuando se han convocado las Asambleas Populares en diferentes barrios
y pueblos de Madrid, así que no os extrañe que en algunos puntos se
note la precipitación y la urgencia. No damos para más.

En resumen, este texto pretende ser una reflexión y una propuesta para
romper con el impasse en el que hemos estado anclados mucho tiempo,
para deshacernos de lastres que muchxs arrastramos y nos inmovilizan.
Es, en el fondo, una reflexión para intentar aclararnos en qué manera
podemos aportar y participar en lo que ocurre a nuestro alrededor.

1. El Movimiento 15-M: coordenadas básicas
Y lo que ocurre a nuestro alrededor es, obviamente, el llamado
movimiento 15-M, que en la última semana ha irrumpido como un elefante
en la cacharrería en la política nacional. Nos guste o no, y lo
queramos o no, el movimiento 15-M ha roto todas las expectativas y ha
sorprendido a todo el mundo: policía, políticos, periodistas,
convocantes, gente corriente, ciudadanistas, izquierdistas y, por
supuesto, a los anarquistas. En primera instancia todo el mundo se
quedó en fuera de juego y, a partir de ahí, todo ha sido una serie de
intentos más o menos afortunados de tomar posiciones frente a o dentro
del 15-M. No vamos a entrar a analizar sus causas o a repasar las
diferentes teorías conspiranoicas o intoxicaciones que han surgido a
su estela; no es importante para lo que queremos decir. Vamos a tratar
de aportar lo que entendemos que son las coordenadas básicas en las
que se mueve eso que llamamos movimiento 15-M o, al menos, las más
importantes para ver si es posible (y en ese caso cómo) una
participación anarquista o anticapitalista en él. Como es lógico, será
una descripción fragmentaria, parcial e incompleta. Nos da igual, las
cosas van demasiado rápido.
Lo primero que hay que decir es que el movimiento 15-M es un
movimiento social real y, como tal, es tremendamente heterogéneo y
contradictorio. Hay de todo y todo está en diferentes dosis. Es decir,
todo lo que digamos aquí no debe tomarse como características
definitorias absolutas, sino más bien como tendencias, matices, etc.
Expresiones de un movimiento en construcción en cuyo seno hay luchas,
tensiones y un continuo cambio.

Dicho esto, por su composición social y por las consignas que más se
oyen en las asambleas y grupos de trabajo, así como por las opiniones
de la gente que está continuamente publicitándolo en internet
(twitter) podría decirse que, principalmente, es un movimiento
ciudadanista y abiertamente demócrata. O mejor dicho, son este tipo de
planteamientos de reforma política y social (reforma electoral,
democracia real, mayor participación, crítica de los partidos
políticos mayoritarios pero no del sistema representativo o los
partidos en general…) los que, en general, aglutinan a más gente y
manos alzadas a su alrededor.

Sin embargo, este contenido se expresa bajo formas asamblearias, que
rechazan toda representación clásica (como por ejemplo, convertirse en
otro partido político) y que reniegan de toda ideología, símbolo o
forma política precocinada (desde partidos a banderas republicanas,
pasando por las A circuladas). Hay una consigna que rula por twitter
“Esto no va de izquierdas o derechas, sino de arriba y abajo”. Que,
por el momento, apuesta mayoritariamente por la auto-organización, por
la acción directa (no violenta) y la desobediencia civil, aunque no
utilice estas palabras mágicas. La no-violencia es, de hecho, otra de
las coordenadas fundamentales del 15-M, algo que, sin duda, es asumido
colectivamente sin discusión. Entraremos en esto más adelante.

Todo esto no quita para que en su seno se pueda ver claramente una
“lucha de poder” entre diferentes “facciones”, organizadas o no.
Miembros y militantes de partidos políticos de izquierdas, miembros de
los movimientos sociales, libertarios, gente normal y corriente
“indignada” que va con su propia visión del mundo, etc. todos pugnan
en su interior a todos los niveles, desde la orientación ideológica o
práctica del movimiento, al control (y en muchos casos, manipulación)
de las asambleas, comisiones, etc. En muchas comisiones y grupos se
está viendo de todo: pérdidas casuales de actas, personalismos, gente
que se aferra a las portavocías, delegados que se callan cosas en las
asambleas generales, comisiones que se saltan acuerdos, grupitos que
quieren mantener el chiringuito, etc. Muchas, seguro, fruto de la
inexperiencia y los egos; otras, parecen directamente sacadas de los
viejos manuales de manipulación de asambleas.

Alrededor de esta lucha, está también toda la gente que se acerca por
allí. Gente que se acerca a participar, a escuchar, a ser escuchado, a
aportar comida u otros materiales, a ver qué pasa, o simplemente a
echarse unas fotos en plan turista en su propia ciudad. Bajo las
carpas de Sol uno tiene la sensación de estar en un gran bazar en el
que no se vende ni se compra nada.

Por otro lado, uno de los grandes problemas de las acampadas es la
dificultad de participar en ella plenamente: no todo el mundo puede ir
al centro todos los días, ni todo el mundo puede quedarse a dormir, ni
todo el mundo puede participar habitualmente en las comisiones, etc.
Esto sin duda puede favorecer la creación de liderazgos informales,
camarillas, cosas raras y sesgos extraños que la gente, que gilipollas
no es, lo va a notar, lo va a comentar y a actuar en consecuencia. De
hecho, una posible consecuencia de quién está llevando el mayor peso
del campamento (y también de quién está más habituado a ir y proponer
actividades) es la progresiva guetización que ha sufrido la acampada
el fin de semana. Comparada con el ambiente de encuentro y de protesta
de los días más intensos (especialmente el viernes, dada la
expectación por la prohibición de la Junta Electoral Central) el fin
de semana la cosa perdió fuelle y comenzó a notarse un ambiente más
lúdico y menos de protesta, a pesar de que las comisiones,
subcomisiones y grupos de trabajo siguieron funcionando. A ratos,
#acampadasol parece estar reproduciendo lo peor y más banal de las
okupas del gueto: talleres, conciertos, batucadas, comedores,
actuaciones, clowns, etc. a costa de sus aspectos iniciales, mucho más
marcadamente de protesta, política e “indignación” (por pro-demócrata
y limitada que fuese). En twitter, que no olvidemos que tiene gran
culpa del ascenso del movimiento 15-M y del campamento de Sol, se está
filtrando ese descontento en mucha gente, que no ve con buenos ojos
esta deriva. Un ejemplo claro de ese descontento que tuvo lugar el fin
de semana fue el tema botellón sí-botellón no, el sábado una de las
asambleas tuvo que irse de Sol por la cantidad de gente que estaba a
su pedo, y el tema de las batucadas, que el domingo obligaron incluso
a aplazar a alguna asamblea que no oía con tanto ruido (aunque hay que
decir, que las batucadas tuvieron bastante seguimiento, igual que el
botellón).

Es obvio que el movimiento 15-M no es una revolución, eso es de
primero de militancia, y quien lo critique en base al hashtag
#spanishrevolution con el que se extendió inicialmente debería darse
cuenta de que era una mezcla de marketing, gracieta e ilusión. Sin
más.

El último apunte que queríamos hacer es lo que, para nosotrxs, quizás
sea lo más importante que hemos visto junto con su marcado carácter
asambleario y horizontal (con todos sus defectos, que son muchos): el
cambio brutal de actitud que hemos podido observar en los alrededores
de Sol durante toda esta semana. Recapitulemos. Tras la multitudinaria
manifestación inicial del 15 de mayo y, especialmente, tras el
desalojo de los primeros acampados, la gente ha tomado masivamente
noche tras noche la Puerta del Sol de una manera que ninguno de
nosotrxs habíamos visto nunca. Las movilizaciones contra la guerra,
aunque alguna fuera más masiva, no tuvieron, ni de lejos, la
continuidad, participación, actitud y ambiente que hemos visto esta
semana en Sol. Es como si, de repente, la pasividad y el ir cada uno a
lo suyo se hubiesen roto alrededor del Km. 0. Repartir panfletos en
Sol y sus calles aledañas es una gozada, la gente te entra para
pedirte que le des uno, los coge con una sonrisa, te pregunta, te da
las gracias… Los primeros días, si hacías un corrillo para hablar de
algo, la gente arrimaba la oreja para intervenir, para escuchar. Ha
sido normal ver a la gente de lo más variopinta discutiendo en
pequeños grupetes. Los grupos de trabajo y las asambleas generales son
acontecimientos masivos de entre 500, 600 y 2000 personas (sentadas,
de pie, arrejuntándose para oír algo), etc. Y aparte de esto, esa
sensación permanente de buen ambiente, de “esto es algo especial”.
Todo esto alcanzó su punto álgido la noche del viernes al sábado,
cuando empezó la jornada de reflexión. Escuchar a más de 20.000
personas gritar “Somos ilegales” y disfrutar como niños de saltarse la
ley, la verdad, impresiona. Bien es cierto que ese ambiente intenso,
de participación y de política real empezó a decaer a partir de esa
noche. En parte por el subidón del viernes noche, en parte por la
decisión de “no hacer política” durante el sábado y el domingo, el fin
de semana ha tenido un tono mucho más festivo, más “circense” que los
días anteriores. Aun así, nosotrxs no recordamos nada parecido, la
verdad.

2. Lo que no está en juego. Una visión estratégica.
Dicho esto, ¿qué pintamos los anarquistas por allí? Para cualquier
libertario con dos dedos de frente, afortunadamente la gran mayoría,
es evidente que es necesario estar allí, que ahí hay tema. Lo que
ninguno tenemos tan claro es qué podemos hacer, qué podemos aportar y
qué podemos esperar del movimiento 15-M. Y es lógico, dada la
heterogeneidad y contradicciones que abarca. En esta sección vamos a
intentar expresar cómo y en qué sentido vemos nosotrxs que puede ser
interesante participar y aportar en dicho movimiento. Decimos visión
estratégica porque es una visión general, que intentaremos acotar más
adelante con propuestas concretas y algunas consideraciones tácticas.

La mayor parte del proceso que se desarrolla actualmente en el
movimiento del 15-M consiste en tratar de encontrar las consignas y
reivindicaciones políticas que van a definirlo. Ese proceso se está
dando tanto en los grupos de trabajo como en las propias comisiones.
En los primeros está más el debate y la pelea ideológica, en algunas
de las segundas, en las que se concretan dichos debates, es donde se
están viendo las artimañas, tejemanejes, etc. No hay que ser muy listo
para saber dónde está el lio: comisiones como comunicación, interna,
asamblea y política son donde uno se va a encontrar mayor número de
políticos por metro cuadrado. Mientras que en comisiones como
infraestructura, alimentación o respeto, las cuchilladas serán mucho
menores. Ojo, que no estamos diciendo que en las comisiones sólo se
esté haciendo esto, pero algunas cosas que hemos visto o nos han
contado tienen tela.

Como hemos dicho anteriormente, las reivindicaciones con mayor eco en
#acampadasol son las de reforma política y, en menor medida, social,
de gran contenido ciudadanista: reforma de la ley electoral, una ley
de responsabilidad política, mayor participación, ley de dación en
pago de las hipotecas, etc. Los miembros y militantes de partidos de
izquierda (IU, IA, etc.) y movimiento sociales están tratando de virar
el barco más hacia la izquierda, para que asuma reivindicaciones
clásicas de la izquierda (desde la renta básica o la condonación de la
deuda externa, a la nacionalización de la banca) aunque en frente
tienen a los que prefieren que el movimiento sea lo más neutral
posible (por ejemplo, http://twitpic.com/51lyqa) y se centre en un
#consensodeminimos básico[1]. En nuestra opinión, creemos que lo más
probable es que el objetivo final de unos y otros sea que, o bien
mediante algún tipo de Iniciativa Legislativa Popular[2] o bien de la
mano de algún partido político, seguramente IU, se presente una
propuesta al Congreso y se pida su aprobación mediante un referéndum.
En este sentido, unos y otros se juegan los contenidos de dicha
propuesta y seguramente cómo se va a hacer, pero en un momento dado
pueden confluir en ciertos puntos básicos.

Obviamente, los anarquistas estamos convencidos de que si se lograran
algunas de estas reformas, aun cambiando algunos de los “defectos” del
sistema que más sulfuran a la gente, no van a modificar para nada lo
esencial. El problema no es la corrupción política, sino la política
como esfera separada de la vida, el problema no es la falta de
transparencia de los gobiernos, son los propios gobiernos, y el
problema no es la banca y los banqueros, sino la explotación
capitalista: la grande, y la pequeña.

Dicho esto, creemos que los anarquistas ni estamos ni deberíamos estar
en esa pelea, la de las reivindicaciones grandilocuentes y la política
de altos vuelos. No deberíamos entrar en ese juego, aunque si queremos
estar en las asambleas debemos asumir que tendremos que tragar y
enfrentarnos a ello. A nosotrxs no se nos ha perdido nada en ese
tablero. El movimiento del 15-M no es un movimiento anarquista o
anticapitalista, así que las reivindicaciones anarquistas maximalistas
están fuera de lugar. No tiene sentido luchar por que las asambleas
generales asuman cosas como la autogestión generalizada, la abolición
de las cárceles o incluso simplemente la huelga general indefinida,
porque es evidente que la gente que está ahí y la gente que lo sigue
con expectación y simpatía no está por eso. Suponiendo (y es mucho
suponer) que por alguna extraña razón, o tejemaneje, se consiguiese
que la asamblea general o las asambleas de los barrios aceptasen y
asumiesen como propia alguna de estas consignas, lo más seguro es que
el movimiento 15-M se desinflaría rápidamente, perdiese buena parte de
sus apoyos y simpatías, y se quedase en un extraño cóctel
frentepopulista de militantes izquierdistas, ciudadanistas, comunistas
y anarquistas. Es decir, justo lo que siempre hemos criticado y donde
nunca hemos querido estar. En política existe un término que se llama
“votar con los pies”, significa que cuando no te gusta la gestión de
un lugar, simplemente te vas a otro lado. Algo parecido pasa en todas
las asambleas, hay mucha gente que cuando algo no le gusta o no se
siente cómodo, se calla, agacha la cabeza y deja de pasarse, sin
reflejar su descontento.

“SOMOS EL NADIE y ESTAMOS AQUI” –

“!QUE SE VAYAN TODOS!”

“Somos el NADIE” se lee en una pancarta dentro de la multitud. Miles de NADIES levantan la cabeza los últimos dias para decir un “NO”rotundo no solo a los recortes, no solo a las medidas económicas, no solo a toda la clase politica sino tambien a un sistema que, para vivir, siembra la muerte de la dignidad y de la vida.

Videos de Atenas, quinta noche: http://www.youtube.com/watch?v=sndN…

¿Hay palabras para describirse lo que era el Domingo de ayer en Grecia? ¿Lo tan diferente de lo que hasta ahora hemos conocido, lo tan nuevo?

Seguro que habran, seguro que hay, yo no las tengo.

Los múmeros (100.000 de personas en la Plaza de Sintagma dicen los medios masivos de comunicación) tampoco pueden describir: ¿como se puede valorarse una asamblea popular de 4.000 personas que por seis horas, entre un mar de miles y miles, buscaba dar rostro colectivo a los deseos de miles diferentes? ¿Como pueden describirse las asambleas populares, en como 69 ciudades griegas (ver mapa aqui: http://real-democracy.gr/el/%CF%80%…), que por quinta noche tejen redes desde abajo?

¿Como puede explicarse que tantos y tantos, miles, hablan de democracia directa, de autoorganización, de horizontalidad? Yo no sé, no puedo, es pronto todavia….Me presto las palabras de un compañero del Puerta del Sol: “Miro los rostros, hay de todas las edades, de todos los estilos… esto es impresionante, que ganas había de tener un espacio así, vienen y se desahogan, cuentan tantas frustaciones, tanto cansancio de no sentirse escuchados…. Que ganas tenían, teníamos, de tener esto…..”…

“Somos el NADIE” se escribe en una pancarta. Miles de NADIES levantan la cabeza los últimos dias para decir un “NO” rotundo no solo a los recortes, no solo a las medidas económicas, no solo a toda la clase politica sino tambien a un sistema que, para vivir, siembra la muerte de la dignidad y de la vida. Para reivindicar su vida.

Vale… valen estas pocas palabras y estas pocas fotos de ayer en Atenas para compartir alegria, nerviosismos, rebeldias, dignidad y resistencia.

Autor: europazapatista.org

La policía francesa utilizó hoy gases lacrimógenos para desalojar a los manifestantes que desde hace varios días se habían concentrado en la parisiense plaza de la Bastilla en solidaridad con los 'indignados' de España, informó la emisora 'France Info'. EFE/Archivo

 

La policía francesa utilizó este domingo gases lacrimógenos para desalojar a los manifestantes que desde hace varios días se habían concentrado en la parisiense plaza de la Bastilla en solidaridad con los indignados de España, informó la emisora France Info.

Los agentes utilizaron gases lacrimógenos mientras las personas que llevaban concentradas en el lugar desde hace varios días pedían “refuerzos” a través de las redes sociales como twiter.

Según fuentes policiales, hasta un millar de personas se concentraban en el lugar cuando se produjo la intervención de los agentes antidisturbios franceses.

Campamento desmontado por la Policía

Los manifestantes habían instalado tiendas de campaña similares a las que estos días podían verse en la madrileña Puerta del Sol.

El campamento fue desmontado por los agentes en el día en el que más número de personas lograron congregar.

Las manifestaciones de indignados en Francia comenzaron el pasado día 19 y tomaron la plaza de la Bastilla como emblemático lugar de reunión, donde, a imagen de lo que sucedía en España, crearon comisiones para organizarse.

fUENTE: pUBlICO.

 

 

 

¿CON QUÉ REIVINDICACIONES OBRERAS SE DEBE LUCHAR CONTRA LOS EFECTOS PERVERSAMENTE ANTIOBREROS DE ESTA CRISIS CRÓNICA DE SUPERPRODUCCIÓN CAPITALISTA?

Para luchar contra el paro:
a- Jornada semanal de 30 horas, sin reducción salarial.

b- Jubilación voluntaria a los 55 años con el 100% del salario, no a los 67-70 años como ya han acordado los sindicatos subvencionados, los sindicatos del régimen parlamentario, burgués, capitalista.

Sólo así se liberarán puestos de trabajo para los jóvenes y los parados. Con la política patronal de los gobiernos español y autonómicos, de los sindicatos subvencionados y de los falsos partidos de izquierda, se está prolongando la jornada de trabajo a 10-12-14 horas diarias con ritmos y tareas a lo CHAPLIN en la película “Tiempos Modernos”, por salarios de 500-1.000 euros, con pagas extras y vacaciones incluidas. Cuando el Salario Mínimo debe partir de 1.500 euros mensuales por la jornada de 30 horas semanales.

¿Si se han destruido unos 3 millones de puestos de trabajo, si se prolonga la jornada a 10-14 horas diarias sin pagar horas extras y se han multiplicado los ritmos y las tareas y se jubila a 67-70 años, de dónde van a salir, como van a crear esos 6 millones de puestos de trabajo para los 6 millones de parados? De ningún modo, ya que se está obligando a 1 trabajador a que haga el trabajo de 2. Además, los descubrimientos de los últimos 100 años permiten reducir la jornada de trabajo a la mitad. Piénsese en el uso de las tuneladoras abriendo túneles del AVE y del Metro, de las palas mecánicas abriendo y cerrando zanjas en las calles, la informática en oficinas y despachos, la automatización de los procesos comerciales en las Farmacias, etc., que reducen hasta en más de un 95% la mano de obra ¡salarios que se ahorran los capitalistas, dejando sin empleo a esa gran masa de trabajadores. Este desempleo sólo se puede combatir y mitigar con la reducción general de la jornada de trabajo a 30 horas semanales, sin reducir los salarios.

c- Puesto de trabajo o subsidio suficiente e indefinido de 1.500 euros mensuales.

d- La patronal también ha declarado la guerra a los trabajadores enfermos. La falta al trabajo por enfermedad justificada se condena como ABSENTISMO por los caníbales capitalistas. Las Mutuas y el INSALUD son los Mercenarios a sueldo de la patronal y de su Estado ¡¡Todo el mundo sabe que les pagan a esos falsos médicos por dar de alta a los trabajadores enfermos, por no hacer las pruebas de análisis, radiografías, resonancias, operaciones hospitalarias!! ¡Cada vez hay más trabajadoras/es obligadas a ir a trabajar en construcción, limpieza, etc., con muletas o bajo los efectos de sedaciones! Las tenemos (hombres y mujeres) en el Sindicato, se puede comprobar.

e- Hay unos 5 millones de viviendas vacías en el Estado burgués español. No tiene sentido seguir hinchando la burbuja de los 27 millones de viviendas ya existentes. Francia sólo tiene 26 millones de viviendas.

Bancos y Cajas han expropiado desde 2007, unas 600.000 viviendas de particulares y de inmobiliarias quebradas. El Estado debería quitárselas sin indemnización a los ladrones de los bancos y Cajas, entregándoselas a los desahuciados más necesitados.

Expropiando, sin indemnización, otros 2 millones de viviendas vacías y adjudicándoselas, como de promoción pública, a los trabajadores jóvenes necesitados se mitigaría el problema de la vivienda por un tiempo. Pero esto, el Estado parlamentario, basado en su DEMOCRACIA REAL, no se puede permitir ponerlo en práctica, porque la DEMOCRACIA REAL sigue siendo la DICTADURA DEL CAPITAL contra el TRABAJO ASALARIADO, independientemente de quien gobierne el capitalismo.

El dinero que se viene reduciendo en los costes laborales y sociales se lo apropian o se lo regalan a los capitalistas. Millones de empresarios declaran a Hacienda que sólo ganan 11.700 euros de media al año, cuando los asalariados y pensionistas que están obligados a hacer la declaración de la renta declaran una media de 19.300 euros anuales ¡¡Una limosnita para el pobre chupasangres explotador-empresario!!

Estos empresarios criminales ahora pasean gran parte de sus contratos y de su dinero por las cloacas del Mercado Negro, para reducir aún más los salarios y no cotizar a la Seguridad Social. También hacen contratos de trabajo de 2 horas diarias y luego imponen jornadas de 12 horas día y 70 horas a la semana.

La burguesía española se está llevando masivamente el dinero fuera de España: a Latinoamérica-Estados Unidos-Marruecos-Argelia-Europa del Este y del Oeste-China-India, etc., bancos y multinacionales están exportando todo lo que no invierten en el Estado capitalista español. Donde obtengan más GANANCIAS allí se llevan el producto de la explotación obrera española.

Los sindicatos subvencionados, con su ejército de liberados les toleran y les ayudan, lo mismo que hacen los politicastros desde los Ministerios-Consejerias-Ayuntamientos-senado-parlamentos. Todos ellos forman parte del gran SINDICATO PATRONAL, de la DEMOCRACIA REAL de cada legislatura.

¿Qué pasa con el terremoto y el desmoronamiento de los edificios de LORCA? ¿Quiénes son los responsables? ¿Cuántos arquitectos-aparejadores, empresarios, responsables y exresponsables políticos están en la CÁRCEL? NINGUNO. La especulación y el crimen de la mafia de la construcción y de todos sus ayudantes y socios, son GRATIS. Lorca es el ejemplo que siguen los capitalistas y sus políticos en el Estado español y en el mundo.

¿Qué es lo que necesita la clase obrera?
La clase obrera, la clase explotada y oprimida no necesita ni libertad de comercio ni el comercio en ninguna de sus facetas y menos aún que se permita la esclavitud que supone la compra-venta de la mercancía fuerza de trabajo. Ni la libertad de Despido. Ni la libertad de subir los precios. Ni la libertad de horarios. Ni la libertad de hacer la guerra a Libia-Afganistán-Irak…

Nosotros en el capitalismo sólo reclamamos la libertad de organización, de huelga, de manifestación, de autodefensa. Siendo conscientes que esas libertades debemos conquistarlas todos los días de cada año, porque la burguesía no nos regala nada.

Necesitamos las organizaciones clasistas proletarias clásicas: sindicato clasista obrero y partido de clase, que asuman, propaguen y defiendan las tablas reivindicativas, los métodos de lucha y las formas de organización impersonales o anónimas, verdaderamente independientes, económica y políticamente, de todos los sectores o estratos de la burguesía, de los muñidores de los negocios, limpios o sucios, legales o ilegales.

En la época del dominio del capital financiero, del capital imperialista, la DEMOCRACIA REAL es la que practican las 44 empresas que visitaron a Zapatero en el palacio de la Moncloa hace unas pocas semanas. Esos 44 votantes y unos pocos socios más, con sus empresas, sus medios de comunicación (Tv-Radio-Prensa-Cátedras-Púlpitos-Cuarteles…) son los auténticos electores, son la DEMOCRACIA REAL AQUÍ Y AHORA.

La clase obrera, sus reivindicaciones y sus luchas no están representadas en la Puerta del Sol, en la Plaza de Catalunya, etc.

Esas calderas de vapor contienen AGUA. Representan a la pequeña burguesía, a los intelectuales, a la DEMOCRACIA REAL PARLAMENTARIA.

La clase obrera es portadora del FÓSFORO, de la PÓLVORA que provoca la CHISPA QUE PRENDE EL FUEGO. Si mezclamos el FÓSFORO con el AGUA, ésta humedece al FÓSFORO y éste ya no provoca CHISPA ni prende FUEGO.

Nosotros, desde el Sindicato de clase debemos mantener la independencia, la separación del FÓSFORO lo más lejos posible del AGUA que mueve a la pequeña burguesía. Sólo así dispondremos de FÓSFOROS secos que provoquen CHISPAS, explosiones y fuegos cuando llegue nuestro día en una situación ya objetiva e históricamente más favorable para la defensa de los intereses de la clase obrera. Mientras tanto propagamos la defensa del presente y del futuro.

Por la jornada de 30 horas semanales, sin reducción salarial, jubilación voluntaria con el 100% del salario (como en banca-Telefonica-Repsol..) Salario Mínimo de 1.500 euros. Puesto de trabajo o Subsidio indefinido de 1.500 euros mensuales a los parados en busca de trabajo. Medicinas, hospitalización, pruebas de radiografía, análisis GRATIS y a cargo de la Seguridad Social. Ante la pérdida de poder adquisitivo, aumento lineal de 400 euros para los asalariados y pensionistas ¡El dinero que se da a los empresarios ybanqueros, para los obreros!

¡¡No te resignes a la impotencia individual ni al circo electoral, organízate en el S.U.T.!! 

http://www.nodo50.org/sindicatosut