Los anarquistas y el 15M: reflexiones y propuestas.

mayo 30, 2011


Este texto está escrito en Madrid, por lo que muchas de las
descripciones y reflexiones pueden no ajustarse a la realidad de otras
localidades, especialmente dada la heterogeneidad del movimiento 15M.
Aun así, pensamos que puede resultar útil como punto de partida para
la reflexión a todos los compañerxs que se están implicando en las
asambleas, independientemente del sitio. El texto ha sido redactado y
corregido precipitadamente para que estuviese disponible antes de la
convocatoria de asambleas de barrios y pueblos del 28 de mayo. Tenedlo
en cuenta a la hora de leerlo y disculpad las meteduras de pata que
pueda tener.
Algunxs anarquistas madrileñxs

0. Unas palabras para empezar…
Dejemos las cosas claras. Lxs que firmamos este texto somos
anarquistas, comunistas antiautoritarios, anticapitalistas o la
etiqueta que más os guste. Es decir, estamos por la abolición del
trabajo asalariado y el capital, la destrucción del estado y su
sustitución por nuevas formas horizontales y fraternales de vivir en
común. Creemos que los medios para conseguirlo deben ser lo más
coherentes posible con los fines que buscan y, por tanto, estamos
contra la participación en instituciones, contra los partidos
políticos (parlamentarios o no) y las organizaciones jerárquicas, y
apostamos por una política basada en el asamblearismo, la solidaridad,
el apoyo mutuo, la acción directa, etc.

Porque estamos convencidos que estos medios son los más eficaces para
llevarnos a la revolución. Si decimos esto es para eliminar cualquier
suspicacia y marcar las líneas sobre las que queremos que se mueva
esta contribución. Ahora bien, el que estemos por una revolución
social que destruya el capitalismo, el estado y que suponga la
abolición de las clases sociales (y de tantas otras cosas), no
significa que pensemos que esto puede ocurrir a corto plazo, de la
noche a la mañana. Lo que hemos planteado aquí son fines, es decir,
situaciones a las que, con suerte, llegaremos tras un largo recorrido
y un desarrollo considerable del movimiento revolucionario. Pensar lo
contrario no es que sea utópico, es un ejercicio de delirio y
ensoñación inmediatista. Un planteamiento revolucionario debe
plasmarse en una estrategia a corto plazo, en una serie de propuestas
para intervenir en la realidad que nos acerquen a situaciones en las
que estén en juego cuestiones como la abolición del trabajo
asalariado, la instauración del comunismo libertario, la revolución
social… cuestiones que hoy en día, obviamente, no están, ni de
lejos, sobre la mesa. Esta intervención no puede limitarse a repetir
machaconamente la rabiosa necesidad de revolución y de abolir el
estado y el capital. Ser anarquista no significa ser un chapas que
persigue a los demás repitiendo una y otra vez lo malo que es el
estado y lo buena que es la anarquía. Y sin embargo, a raíz del
movimiento 15-M, en los últimos días hemos leído por internet textos y
comentarios cercanos al delirio inmediatista y, lo que es peor, hemos
oído de compañerxs y amigxs posiciones que resbalan hacia el abismo
del anarco-chapismo, que, con toda su buena intención, se atrapan en
el maximalismo de las consignas grandiosas, de las propuestas a largo
plazo, etc. Sabemos bien de lo que hablamos, todxs nosotrxs hemos
estado en dichas situaciones y, lo que es peor, hemos contribuido en
muchas ocasiones a su extensión. Dejemos claro también que este texto
tiene tanto de crítica como de autocrítica, y que nos sirve, ante
todo, para tratar de no caer nosotrxs mismxs también en dichas
trampas. Para ir acabando, hay que tener en cuenta que este texto ha
sido escrito deprisa y corriendo, al ritmo que marcan los
acontecimientos, con el objetivo de que saliese antes del día 28,
cuando se han convocado las Asambleas Populares en diferentes barrios
y pueblos de Madrid, así que no os extrañe que en algunos puntos se
note la precipitación y la urgencia. No damos para más.

En resumen, este texto pretende ser una reflexión y una propuesta para
romper con el impasse en el que hemos estado anclados mucho tiempo,
para deshacernos de lastres que muchxs arrastramos y nos inmovilizan.
Es, en el fondo, una reflexión para intentar aclararnos en qué manera
podemos aportar y participar en lo que ocurre a nuestro alrededor.

1. El Movimiento 15-M: coordenadas básicas
Y lo que ocurre a nuestro alrededor es, obviamente, el llamado
movimiento 15-M, que en la última semana ha irrumpido como un elefante
en la cacharrería en la política nacional. Nos guste o no, y lo
queramos o no, el movimiento 15-M ha roto todas las expectativas y ha
sorprendido a todo el mundo: policía, políticos, periodistas,
convocantes, gente corriente, ciudadanistas, izquierdistas y, por
supuesto, a los anarquistas. En primera instancia todo el mundo se
quedó en fuera de juego y, a partir de ahí, todo ha sido una serie de
intentos más o menos afortunados de tomar posiciones frente a o dentro
del 15-M. No vamos a entrar a analizar sus causas o a repasar las
diferentes teorías conspiranoicas o intoxicaciones que han surgido a
su estela; no es importante para lo que queremos decir. Vamos a tratar
de aportar lo que entendemos que son las coordenadas básicas en las
que se mueve eso que llamamos movimiento 15-M o, al menos, las más
importantes para ver si es posible (y en ese caso cómo) una
participación anarquista o anticapitalista en él. Como es lógico, será
una descripción fragmentaria, parcial e incompleta. Nos da igual, las
cosas van demasiado rápido.
Lo primero que hay que decir es que el movimiento 15-M es un
movimiento social real y, como tal, es tremendamente heterogéneo y
contradictorio. Hay de todo y todo está en diferentes dosis. Es decir,
todo lo que digamos aquí no debe tomarse como características
definitorias absolutas, sino más bien como tendencias, matices, etc.
Expresiones de un movimiento en construcción en cuyo seno hay luchas,
tensiones y un continuo cambio.

Dicho esto, por su composición social y por las consignas que más se
oyen en las asambleas y grupos de trabajo, así como por las opiniones
de la gente que está continuamente publicitándolo en internet
(twitter) podría decirse que, principalmente, es un movimiento
ciudadanista y abiertamente demócrata. O mejor dicho, son este tipo de
planteamientos de reforma política y social (reforma electoral,
democracia real, mayor participación, crítica de los partidos
políticos mayoritarios pero no del sistema representativo o los
partidos en general…) los que, en general, aglutinan a más gente y
manos alzadas a su alrededor.

Sin embargo, este contenido se expresa bajo formas asamblearias, que
rechazan toda representación clásica (como por ejemplo, convertirse en
otro partido político) y que reniegan de toda ideología, símbolo o
forma política precocinada (desde partidos a banderas republicanas,
pasando por las A circuladas). Hay una consigna que rula por twitter
“Esto no va de izquierdas o derechas, sino de arriba y abajo”. Que,
por el momento, apuesta mayoritariamente por la auto-organización, por
la acción directa (no violenta) y la desobediencia civil, aunque no
utilice estas palabras mágicas. La no-violencia es, de hecho, otra de
las coordenadas fundamentales del 15-M, algo que, sin duda, es asumido
colectivamente sin discusión. Entraremos en esto más adelante.

Todo esto no quita para que en su seno se pueda ver claramente una
“lucha de poder” entre diferentes “facciones”, organizadas o no.
Miembros y militantes de partidos políticos de izquierdas, miembros de
los movimientos sociales, libertarios, gente normal y corriente
“indignada” que va con su propia visión del mundo, etc. todos pugnan
en su interior a todos los niveles, desde la orientación ideológica o
práctica del movimiento, al control (y en muchos casos, manipulación)
de las asambleas, comisiones, etc. En muchas comisiones y grupos se
está viendo de todo: pérdidas casuales de actas, personalismos, gente
que se aferra a las portavocías, delegados que se callan cosas en las
asambleas generales, comisiones que se saltan acuerdos, grupitos que
quieren mantener el chiringuito, etc. Muchas, seguro, fruto de la
inexperiencia y los egos; otras, parecen directamente sacadas de los
viejos manuales de manipulación de asambleas.

Alrededor de esta lucha, está también toda la gente que se acerca por
allí. Gente que se acerca a participar, a escuchar, a ser escuchado, a
aportar comida u otros materiales, a ver qué pasa, o simplemente a
echarse unas fotos en plan turista en su propia ciudad. Bajo las
carpas de Sol uno tiene la sensación de estar en un gran bazar en el
que no se vende ni se compra nada.

Por otro lado, uno de los grandes problemas de las acampadas es la
dificultad de participar en ella plenamente: no todo el mundo puede ir
al centro todos los días, ni todo el mundo puede quedarse a dormir, ni
todo el mundo puede participar habitualmente en las comisiones, etc.
Esto sin duda puede favorecer la creación de liderazgos informales,
camarillas, cosas raras y sesgos extraños que la gente, que gilipollas
no es, lo va a notar, lo va a comentar y a actuar en consecuencia. De
hecho, una posible consecuencia de quién está llevando el mayor peso
del campamento (y también de quién está más habituado a ir y proponer
actividades) es la progresiva guetización que ha sufrido la acampada
el fin de semana. Comparada con el ambiente de encuentro y de protesta
de los días más intensos (especialmente el viernes, dada la
expectación por la prohibición de la Junta Electoral Central) el fin
de semana la cosa perdió fuelle y comenzó a notarse un ambiente más
lúdico y menos de protesta, a pesar de que las comisiones,
subcomisiones y grupos de trabajo siguieron funcionando. A ratos,
#acampadasol parece estar reproduciendo lo peor y más banal de las
okupas del gueto: talleres, conciertos, batucadas, comedores,
actuaciones, clowns, etc. a costa de sus aspectos iniciales, mucho más
marcadamente de protesta, política e “indignación” (por pro-demócrata
y limitada que fuese). En twitter, que no olvidemos que tiene gran
culpa del ascenso del movimiento 15-M y del campamento de Sol, se está
filtrando ese descontento en mucha gente, que no ve con buenos ojos
esta deriva. Un ejemplo claro de ese descontento que tuvo lugar el fin
de semana fue el tema botellón sí-botellón no, el sábado una de las
asambleas tuvo que irse de Sol por la cantidad de gente que estaba a
su pedo, y el tema de las batucadas, que el domingo obligaron incluso
a aplazar a alguna asamblea que no oía con tanto ruido (aunque hay que
decir, que las batucadas tuvieron bastante seguimiento, igual que el
botellón).

Es obvio que el movimiento 15-M no es una revolución, eso es de
primero de militancia, y quien lo critique en base al hashtag
#spanishrevolution con el que se extendió inicialmente debería darse
cuenta de que era una mezcla de marketing, gracieta e ilusión. Sin
más.

El último apunte que queríamos hacer es lo que, para nosotrxs, quizás
sea lo más importante que hemos visto junto con su marcado carácter
asambleario y horizontal (con todos sus defectos, que son muchos): el
cambio brutal de actitud que hemos podido observar en los alrededores
de Sol durante toda esta semana. Recapitulemos. Tras la multitudinaria
manifestación inicial del 15 de mayo y, especialmente, tras el
desalojo de los primeros acampados, la gente ha tomado masivamente
noche tras noche la Puerta del Sol de una manera que ninguno de
nosotrxs habíamos visto nunca. Las movilizaciones contra la guerra,
aunque alguna fuera más masiva, no tuvieron, ni de lejos, la
continuidad, participación, actitud y ambiente que hemos visto esta
semana en Sol. Es como si, de repente, la pasividad y el ir cada uno a
lo suyo se hubiesen roto alrededor del Km. 0. Repartir panfletos en
Sol y sus calles aledañas es una gozada, la gente te entra para
pedirte que le des uno, los coge con una sonrisa, te pregunta, te da
las gracias… Los primeros días, si hacías un corrillo para hablar de
algo, la gente arrimaba la oreja para intervenir, para escuchar. Ha
sido normal ver a la gente de lo más variopinta discutiendo en
pequeños grupetes. Los grupos de trabajo y las asambleas generales son
acontecimientos masivos de entre 500, 600 y 2000 personas (sentadas,
de pie, arrejuntándose para oír algo), etc. Y aparte de esto, esa
sensación permanente de buen ambiente, de “esto es algo especial”.
Todo esto alcanzó su punto álgido la noche del viernes al sábado,
cuando empezó la jornada de reflexión. Escuchar a más de 20.000
personas gritar “Somos ilegales” y disfrutar como niños de saltarse la
ley, la verdad, impresiona. Bien es cierto que ese ambiente intenso,
de participación y de política real empezó a decaer a partir de esa
noche. En parte por el subidón del viernes noche, en parte por la
decisión de “no hacer política” durante el sábado y el domingo, el fin
de semana ha tenido un tono mucho más festivo, más “circense” que los
días anteriores. Aun así, nosotrxs no recordamos nada parecido, la
verdad.

2. Lo que no está en juego. Una visión estratégica.
Dicho esto, ¿qué pintamos los anarquistas por allí? Para cualquier
libertario con dos dedos de frente, afortunadamente la gran mayoría,
es evidente que es necesario estar allí, que ahí hay tema. Lo que
ninguno tenemos tan claro es qué podemos hacer, qué podemos aportar y
qué podemos esperar del movimiento 15-M. Y es lógico, dada la
heterogeneidad y contradicciones que abarca. En esta sección vamos a
intentar expresar cómo y en qué sentido vemos nosotrxs que puede ser
interesante participar y aportar en dicho movimiento. Decimos visión
estratégica porque es una visión general, que intentaremos acotar más
adelante con propuestas concretas y algunas consideraciones tácticas.

La mayor parte del proceso que se desarrolla actualmente en el
movimiento del 15-M consiste en tratar de encontrar las consignas y
reivindicaciones políticas que van a definirlo. Ese proceso se está
dando tanto en los grupos de trabajo como en las propias comisiones.
En los primeros está más el debate y la pelea ideológica, en algunas
de las segundas, en las que se concretan dichos debates, es donde se
están viendo las artimañas, tejemanejes, etc. No hay que ser muy listo
para saber dónde está el lio: comisiones como comunicación, interna,
asamblea y política son donde uno se va a encontrar mayor número de
políticos por metro cuadrado. Mientras que en comisiones como
infraestructura, alimentación o respeto, las cuchilladas serán mucho
menores. Ojo, que no estamos diciendo que en las comisiones sólo se
esté haciendo esto, pero algunas cosas que hemos visto o nos han
contado tienen tela.

Como hemos dicho anteriormente, las reivindicaciones con mayor eco en
#acampadasol son las de reforma política y, en menor medida, social,
de gran contenido ciudadanista: reforma de la ley electoral, una ley
de responsabilidad política, mayor participación, ley de dación en
pago de las hipotecas, etc. Los miembros y militantes de partidos de
izquierda (IU, IA, etc.) y movimiento sociales están tratando de virar
el barco más hacia la izquierda, para que asuma reivindicaciones
clásicas de la izquierda (desde la renta básica o la condonación de la
deuda externa, a la nacionalización de la banca) aunque en frente
tienen a los que prefieren que el movimiento sea lo más neutral
posible (por ejemplo, http://twitpic.com/51lyqa) y se centre en un
#consensodeminimos básico[1]. En nuestra opinión, creemos que lo más
probable es que el objetivo final de unos y otros sea que, o bien
mediante algún tipo de Iniciativa Legislativa Popular[2] o bien de la
mano de algún partido político, seguramente IU, se presente una
propuesta al Congreso y se pida su aprobación mediante un referéndum.
En este sentido, unos y otros se juegan los contenidos de dicha
propuesta y seguramente cómo se va a hacer, pero en un momento dado
pueden confluir en ciertos puntos básicos.

Obviamente, los anarquistas estamos convencidos de que si se lograran
algunas de estas reformas, aun cambiando algunos de los “defectos” del
sistema que más sulfuran a la gente, no van a modificar para nada lo
esencial. El problema no es la corrupción política, sino la política
como esfera separada de la vida, el problema no es la falta de
transparencia de los gobiernos, son los propios gobiernos, y el
problema no es la banca y los banqueros, sino la explotación
capitalista: la grande, y la pequeña.

Dicho esto, creemos que los anarquistas ni estamos ni deberíamos estar
en esa pelea, la de las reivindicaciones grandilocuentes y la política
de altos vuelos. No deberíamos entrar en ese juego, aunque si queremos
estar en las asambleas debemos asumir que tendremos que tragar y
enfrentarnos a ello. A nosotrxs no se nos ha perdido nada en ese
tablero. El movimiento del 15-M no es un movimiento anarquista o
anticapitalista, así que las reivindicaciones anarquistas maximalistas
están fuera de lugar. No tiene sentido luchar por que las asambleas
generales asuman cosas como la autogestión generalizada, la abolición
de las cárceles o incluso simplemente la huelga general indefinida,
porque es evidente que la gente que está ahí y la gente que lo sigue
con expectación y simpatía no está por eso. Suponiendo (y es mucho
suponer) que por alguna extraña razón, o tejemaneje, se consiguiese
que la asamblea general o las asambleas de los barrios aceptasen y
asumiesen como propia alguna de estas consignas, lo más seguro es que
el movimiento 15-M se desinflaría rápidamente, perdiese buena parte de
sus apoyos y simpatías, y se quedase en un extraño cóctel
frentepopulista de militantes izquierdistas, ciudadanistas, comunistas
y anarquistas. Es decir, justo lo que siempre hemos criticado y donde
nunca hemos querido estar. En política existe un término que se llama
“votar con los pies”, significa que cuando no te gusta la gestión de
un lugar, simplemente te vas a otro lado. Algo parecido pasa en todas
las asambleas, hay mucha gente que cuando algo no le gusta o no se
siente cómodo, se calla, agacha la cabeza y deja de pasarse, sin
reflejar su descontento.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: