Duros enfrentamientos en el primer día de paro estudiantil _Chile.

octubre 19, 2011


En Chile hubo represión ayer, y se espera más hoy, en la protesta de estudiantes y profesores que reclaman contra la privatización de la educación.

Otra mañana de fuego despertó ayer a los santiaguinos en la primera jornada de paro convocada por el movimiento estudiantil y los trabajadores para exigir una educación gratuita y de calidad en el sector público. A eso de las 7.30 de la mañana, los diversos grupos de manifestantes salieron a las calles a levantar barricadas para evitar la represión policial en diez puntos de la capital chilena.

Así las cosas, los neumáticos, letreros de tránsito y basuras ardían con fuerza en las esquinas cercanas a las universidades y escuelas públicas. Pero el clímax se produjo una hora más tarde en la Avenida Grecia, cercana a una sede de la Universidad de Chile y a sólo cuadras del Estadio Nacional de fútbol, donde un grupo de 20 manifestantes hizo salir, con buen criterio, a los pasajeros de un autobus para posteriormente incendiar la máquina de 22 metros de longitud.

En la periférica zona de Maipú, otro grupo de manifestantes incendió una casa piloto de un costoso conjunto habitacional, desatando dos aspectos inherentes a la lucha estudiantil. El primero es el temor de algunos sectores de la población por la escalada de violencia que enfrenta a Carabineros represores con manifestantes. La segunda es el aprovechamiento mediático que utiliza el gobierno de derecha de Sebastián Piñera para deslegitimar las demandas del movimiento estudiantil.

Efectivamente, la prensa mayoritariamente de derecha privilegia en estos momentos las fotografías de Carabineros lesionados, buses quemados y barricadas de fuego, dejando de lado el tema de fondo de las demandas estudiantiles, lo que es aprovechado por las autoridades para sostener que el movimiento ha sido “secuestrado” por los grupos más radicalizados.

Existe algo indesmentible e inevitable en los movimientos sociales latinoamericanos: jóvenes que reaccionan frente a la violencia del Estado debido a la marginalización sociocultural en que viven, y que en Chile se ha manifestado con fuerza en los últimos meses, no sólo por las demandas de mejor educación, sino por el cansancio de gran parte de la ciudadanía por los abusos de mercado en el sector de la salud, la previsión social y de los bancos entre otros.

A juicio de Carlos Cruz, psiquiatra de la Universidad Andrés Bello, lo que se esconde detrás del fenómeno de la respuesta a la violencia estatal es “una gran frustración con la vida en general y con lo que el Estado y el gobierno representan: abandono y/o agresión”.

El gobierno también ha aprovechado para aumentar la vigilancia y el control social. Los partidos oficialistas de ultraderecha Renovación Nacional y la UDI exigen la tramitación urgente de un proyecto de ley en el Congreso para sancionar a los “encapuchados” que cometen desmanes en las calles. El mismo ministro del Interior Rodrigo Hinzpeter, elevando el nivel de criminalización de los manifestantes, anunció que presentará una querella por Ley de Seguridad del Estado por el ataque al autobus incendiado.

Lo cierto es que los hechos de violencia policial son funcionales al discurso de La Moneda para sostener su tesis de los radicalizados que “tomaron” el movimiento, en una jugada que también aprovecha la estadía de los principales dirigentes estudiantiles en Europa, para obtener apoyo de la “comunidad internacional” en sus demandas.

Los legisladores de la coalición “centroizquierdista” de la Concertación le hacen el juego al Gobierno. El diputado del Partido por la Democracia, Felipe Harboe, afirma que las autoridades de gobierno “deben amenazar menos por la prensa y actuar más focalizadamente, particularmente contra los delincuentes que queman buses y hacen saqueos que no tienen nada que ver con las manifestaciones estudiantiles”. Según Harboe, la mañana de furia en Santiago “empaña el natural y buen sentido que tiene el movimiento estudiantil y están sirviendo de justificación a aquellos que quieren afectar la credibilidad del movimiento”. Lo mismo que vienen diciendo desde hace 15 años. Lo mismo que dicen después de cada 11 de septiembre.

Para hoy se espera una nueva jornada de enfrentamientos, pues se realizarán dos marchas simultáneas en Santiago que pretenden converger en el frontis del Ministerio de Educación, donde se van a repetir las escenas de represión violenta por parte de Carabineros.

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