La chispa de la razón.

diciembre 30, 2011

«¡Con qué entusiasmo dirigirá su mirada el ilustrado amigo de la humanidad hacia ese tiempo dichoso en que haya desaparecido el Estado, esa maquina bárbara que ha llegado a ser la única causa permanente de los vicios humanos y contiene en su seno defectos tan temerosos que sólo pueden ser eliminados con su completa destrucción!»

Según Godwin uno de los obstáculos esenciales en el camino hacia ese tiempo dichoso es el monopolio creciente de la propiedad causada por el proceso de industrialización: «El monopolio de la propiedad pisotea las facultades de la inteligencia, extingue la chispas del genio y obliga a la inmensa mayoría de la humanidad a hundirse en sórdidas preocupaciones (…) La fuente más abundante de crímenes reside en el hecho de que unos posean en exceso aquello de que otros carecen en  absoluto. Es verdad que el medio más adecuado para eliminar esos males es el de la razón y no el de la violencia. Pero la tendencia general de nuestro orden imperante aspira convencer a la humanidad  de la importancia de la razón. La injusticia que los hombres sufren es sostenida por la fuerza con el objeto de  limitar esa injusticia (…) Solamente la riqueza permite a un individuo esperar, hacer válido su influjo sobre todas las masas populares sin oposición alguna. Los actuales gobiernos del mundo deben su existencia únicamente a esta forma concreta de distribución del producto social. Siendo así, nada más fácil que precipitar a la guerra a los pueblos organizados de esta manera»

En el proceso de la educación hay que tener en cuenta la libertad en toda su dimensión: «Al igual que no se puede hacer a los hombres esclavos, tampoco estará permitido convertir a los niños en esclavos. Ya no se piensa en formar tantos maestros en al cascarón sólo para adular la vanidad de los padres (…) No se podrá exigir a ninguna criatura humana que aprenda algo a no ser que tal cosa suceda por propia iniciativa»

«Una (…) idea que se ha desarrollado con respecto al alejamiento de los criminales de la sociedad por ellos lastimada, es la de reducirlos a un estado de esclavitud o de trabajos forzados (…) Esta medida es innecesaria para la seguridad de la sociedad; como medio para el perfeccionamiento del criminal es una idea increíblemente mala. El hombre es un ser dotado de entendimientos». Para lograr la resocialización, como diríamos hoy, no hay por tanto «otra solución (…) que la de hacerlo libre. (…) ¿Quieres que trabaje? No me incites a hacerlo por medio del látigo; pues sí antes tenía por más noble a la indolencia, el látigo sólo conseguirá aumentar mi distanciamiento. Convénceme con razones y deja la decisión a mi capacidad de entendimiento»

TecnologíaLa vida está llena de contradicciones y nadie se libra de ellas. Que se dé por aludido también Dios, Jesucristo y todo el copón. La era de Internet ha cambiado nuestras vidas y hoy en día encontramos ordenadores -tanto de sobremesa como portátiles- hasta bajo las piedras y a un precio más o menos asequible así como el auge en las sombras del software libre como GNU/Linux, del cual estoy usando y concretamente su distribución denominada Ubuntu. La información es prácticamente infinita para todo el que tenga acceso a la red y también por ella se ha conseguido organizar y convocar actos, manifestaciones y relacionados. Este medio ha conseguido acercar a personas de la otra punta del planeta y, según algunos rumores, alejarnos de los autóctonos. En cierto sentido, que no comparto, la mayoría de la gente cree que el progreso de la ciencia y la tecnología solucionaría y facilitaría nuestras vidas. Sea verdad o no dicha afirmación, hay detractores de ella que también hacen uso de aparatos electrónicos para expresar su discrepancia.

Antes de continuar, considero esencial declarar mi postura frente al tema del ecologismo, la tecnología moderna y la industria. En ocasiones, tengo la impresión de que se está siendo contradictorio cuando, quien sea, publica en un blog o similares un texto donde se recogen argumentos redactados con un lenguaje destructivo y agresivo expresando las atrocidades y daños tanto medioambientales como humanos, proponiendo como solución el sabotaje y la destrucción de todo lo relacionado con la industria tecnológica. Soy partidario del decrecimiento, es decir, de ir reduciendo en la medida de lo posible el uso de aparatos eléctricos, electrónicos y similares a la vez que se vaya fomentando las alternativas a ello. Como ejemplos para hacernos unas ideas; el software libre frente al privado, la recuperación de viejos aparatos electrónicos y la reparación de las mismas frente a comprar, la medicina tradicional y la autogestión de la salud frente a los fármacos y hospitales, organizar quedadas sin tener que usar el móvil e Internet, comunicarse por correo, optar por la agricultura ecológica y la permacultura, etc. En resumen, ir recuperando autonomía frente a la dependencia tecnológica. Pienso que es imposible derribar toda la estructura tecno-industrial en pocos días y solo poniendo bombas e incendiando fábricas. No obstante, tampoco descarto este tipo de acciones. Ambos -el sabotaje y la reducción del uso de productos tecnológicos- son complementarios.

Cuando paseaba por algún foro y precisamente por un debate-discusión acerca de la sociedad tecno-industrial, me he encontrado comentarios que señalaban ese bache que es criticar la tecnología desde un ordenador, o en el peor de los casos, desde un móvil supermoderno táctil de última generación-tecnología punta con wifi. Se puede interpretar como un ataque desde los defensores de los circuitos electrónicos e inteligencias artificiales hacia los que están convencidos de que el progreso tecnológico es incompatible con la sostenibilidad medioambiental aunque sea disfrazado de “desarrollo sostenible”. Sin embargo, haciendo algo de autocrítica, este argumento acierta. Porque, aunque puede llegar a doler, los que están en desacuerdo con la sociedad tecno-industrial -llámese primitivistas o algo similar-, pese a sus convicciones ideológicas, siguen haciendo uso del soporte digital para expresar su opinión, que en ocasiones realizan ataques abrumadores con un discurso agresivo e incendiario contra el industrialismo por medio de Internet. Y aquí es cuando me cuestiono si es para aquellos antisociales declarados que encuentran el morbo en los discursos destructivos que ataca a todo. Cada cual que piense lo que quiera. Ofrezco este punto de vista porque puede que acierte en algún caso aislado.

Indagando sobre el asunto, nos podemos topar con que todos somos contradictorios al ser anarquistas y vivir con el dinero. Entonces caeríamos en una paranoia que ni queremos entrar y salir, saldríamos con el cerebro quemado de tanto pensar en ello. No obstante, con la intención de que este escrito sea para la autocrítica y la revisión de nuestras ideas, a la vez que pueda ser útil para debates y discusiones, me ha parecido oportuno comentarlo. Sinceramente, a mí lo que me pica son esos que, sin aportar nada constructivo o alternativas y medios factibles para ir recuperando nuestra autonomía y así poco a poco, acabar con la sociedad tecno-industrial, quienes se creen los más anti-sociedad tecno-industrial se dediquen a soltar su verborrea en foros y otros espacios virtuales.

Luis Pascual
http://www.mundolibertario.org/secciontumornegro/

 

El talón de hierro.

noviembre 28, 2011

El talón de hierro es una novela de Jack London publicada en 1908. Puede ser considerada más o menos indistintamente como una distopía (o utopía negativa), una ucronía, un romance científico, literatura social o ciencia ficción, dependiendo de la perspectiva.

Contenido

  • 1 Sinopsis
    • 1.1 Los hechos
    • 1.2 La novela
  • 2 Estructura
  • 3 El elemento distópico

Sinopsis

Los hechos

El Talón de Hierro es el nombre que le otorga el obrero revolucionario Ernest Everhard al gobierno que la Oligarquía industrial construye en el siglo XX. En la historia a finales del siglo XIX, las grandes corporaciones industriales han ido creando monopolios en industrias estratégicas (los correos, los ferrocarriles, etcétera), hasta convertirse en una especie de casta social superior e impenetrable, bien parapetada por su control del Gobierno, la policía, el ejército y los tribunales de justicia. En este contexto, los obreros intentan organizarse para hacer acción política contra el Senado. En respuesta, el Talón de Hierro prepara un atentado fraudulento en el Congreso de los Estados Unidos, a través del cual pueden iniciar una vigorosa represión, y prácticamente abolir la democracia. Los obreros se organizan para una vigorosa resistencia, en forma de una huelga sistemática de alcance mundial, que paralice todos los servicios, incluyendo las comunicaciones, y dejar así a los oligarcas en la indefensión. Estos, en respuesta, crean escuadrones de Mercenarios que obren como fuerzas paramilitares, y que se dedican a someter a los campesinos y obreros rebeldes. En 1912, el Talón de Hierro ya es virtualmente el gobernante del mundo, de manera cada vez más abierta y desembozada.

En 1918, los obreros preparan una gigantesca rebelión. La idea es soliviantar sólo a determinados sectores que resulten claves, en vez de convocar una huelga general, y de ahí, precipitarse a las armas para tomar por sorpresa al Talón de Hierro. Todo esto se prepara en el más absoluto sigilo, en medio de las organizaciones antisistémicas que comienzan a surgir, para oponerse al Talón de Hierro. Pero los agentes infiltrados del Talón de Hierro consiguen averiguar la verdad y toman contramedidas. Dejan que la sublevación estalle en Chicago, desatando los eventos de la Comuna de Chicago, y de esa manera le dan un duro escarmiento a la población.

El Talón de Hierro crea un sistema social dentro del cual toman la cúspide, y para apoyarse, se rodean con los sindicatos claves (metalurgia, transportes, comunicaciones, etcétera). Estos sindicatos favorecidos se transforman en “obreros de primera clase”, frente a los “obreros de segunda clase”, que son los sindicatos de otras funciones. De esta manera dividen el movimiento sindical, y gobiernan sin contrapeso posible, ya que los sindicatos favorecidos, sabedores de que sus prebendas derivan de la Oligarquía que rige el Talón de Hierro, se convierte en afín a sus intereses. De esta manera, los obreros de los sindicatos favorecidos comienzan a llevar una vida relativamente desahogada, aunque sin grandes lujos, mientras que los miembros de los sindicatos no favorecidos siguen en la pobreza más abyecta, y los campesinos, por su parte, son reconvertidos a un sistema parecido a la servidumbre propia de los siervos de la gleba. Avis es la hija aristócrata de un profesor universitario. A la edad de 24 años conoce a un líder obrero llamado Ernest Everhard, quien la impresiona profundamente debido a la sinceridad, nobleza, entrega total a la causa revolucionaria del proletariado norteamericano, su humanismo y sus profundos conocimientos de la doctrina del socialismo. Ernest la pone en contacto con una realidad que no conoce, la brutal vida que llevan los obreros explotados por la clase capitalista. De este modo comienza a interiorizarse de los turbios manejos de los oligarcas, quienes lentamente comienzan a preparar un plan para apropiarse del Gobierno, aniquilar la democracia, y transformar a los obreros urbanos en esclavos y a los rurales en algo parecido a siervos de la gleba (no con esos nombres, por supuesto). Avis se enamora de Ernest y contrae matrimonio con él, transformándose en aliada de los obreros. Mientras tanto, su padre intenta denunciar el estado de cosas en un libro, “Economía y educación“, el cual es tan incómodo para la clase oligárquica por su denuncia de la cuestión social, que pronto se hace imposible su publicación. Un obispo, por su parte, es iniciado por Ernest en los problemas económicos y sociales de los obreros, y queda tan impactado que comienza a predicar la justicia social a los ricos, con el resultado de que la Iglesia Católica le silencia recluyéndole en un manicomio.

Una segunda rebelión es abortada en 1932, y desde entonces, el Talón de Hierro gobierna de manera absoluta.

En forma paralela, el Talón de Hierro refuerza su poderío con la construcción de dos magníficas ciudades, que serán emblemáticas del nuevo régimen: Ardis (construida entre 1918 y 1942), y Asgard (construida entre 1942 y 1994).

La novela

La novela de Jack London no entrega muchas pistas sobre el destino posterior del Talón de Hierro, aunque referencias entresacadas de sus páginas dan algunas claves sobre su destino posterior. El régimen del Talón de Hierro dura unos 400 años. En su último siglo, el Talón de Hierro cae presa de una serie de convulsiones internas, de naturaleza desconocida. La resistencia de los obreros cobra una importancia cada vez mayor, y en medio de los dos bandos en liza (el Talón de Hierro y el proletariado), el grupo de los Mercenarios comienza a complotar por sus propios intereses, inclinándose a uno u otro bando según las conveniencias, todo lo cual acelera la destrucción de la Oligarquía. En fecha indeterminada, a la vuelta de dichos 400 años, el Talón de Hierro se desploma finalmente, dando paso a un nuevo régimen más humanitario y predispuesto a la justicia social, llamado la Fraternidad del Hombre.

En las elecciones de 1912, los obreros obtienen escaños en el Parlamento, junto con un Partido Agrario. Pero los oligarcas, revelando cada vez más abiertamente sus planes hegemónicos, ponen una serie de trabas legales, con el contubernio del sistema judicial dominado por ellos, para anular sus iniciativas y deslegalizar su mandato. En medio de todo ello estalla la guerra entre Estados Unidos y Alemania, pero los obreros la paralizan con una huelga planetaria general. En respuesta los oligarcas, quienes empiezan a ser conocidos como el Talón de Hierro, crean un incidente terrorista en el Congreso para acusar a los socialistas e imponer el estado de sitio. Cuando una nueva huelga masiva se asoma, en 1918, el Talón de Hierro deja que ésta explote en Chicago, generando la masacre de la llamada Comuna de Chicago. En los años sucesivos, el Talón de Hierro aplasta a la clase media y a los agricultores, instaurando un despotismo totalitario sin contrapeso alguno, contra el cual se forman diversas organizaciones y células de obreros que intentan derrocar al sistema.

Por las notas a pie de página del libro, sabemos que dicha confrontación tendrá resultados al cabo de cuatro siglos, cuando el Talón de Hierro se desplome y deje su lugar a la Fraternidad del Hombre (Socialism→Comunismo).

Estructura

La novela se presenta como un texto semiautobiográfico escrito por un protagonista de la misma. Se trata de las memorias de Avis Everhard, esposa del líder revolucionario Ernest Everhard, refiriendo en primera persona los iniciales intentos abortados por destruir al Talón de Hierro. Está dividido en capítulos, y se encuentra inconcluso, presumiblemente porque fue interrumpida por una incursión de las tropas del Talón de Hierro. Adicionalmente, contiene notas a pie de página redactadas por Anthony Meredith, estudioso del siglo XX que hace la edición del manuscrito recuperado.

El elemento distópico

La novela de London critica las duras condiciones obreras existentes en su época y que se agudizaron hasta llegar al estado actual de ingobernabilidad por parte de los gobiernos capitalistas del mundo. Más que ser una reseña del futuro, se trata de una profecía. London considera la creación del Talón de Hierro como el último eslabón inevitable en la historia capitalista, debido a la concentración de poder económico derivada de la creación de monopolios y trusts. London no entrega muchas pistas sobre el derrumbe del Talón de Hierro, pero da a conocer que ésta crea una caldera social imposible de controlar.

Doce distopías de pesadilla.

noviembre 28, 2011

Doce distopías de pesadilla (que no son 1984 ni Un Mundo Feliz)

La distopía, el antónimo de la utopía, es un género que da mucho juego para criticar, en clave de ficción, situaciones actuales. Mil Novecientos Ochenta y Cuatro es la más conocida y una de las mejores, y era, al igual que Rebelión en la Granja, una de las más ácidas críticas a las sociedades totaliarias, especialmente al estalinismo, en auge a finales de los 40 y principios de los 50. Una retahila interminable de conceptos y latiguillos de uso común hoy en día tienen su origen en esa novela, o en Un Mundo Feliz, de Aldous Huxley. Pero las distopías ni empezaron ni acabaron en esas dos novelas. Una larga lista de distopías han salpicado la historia de la literatura, tanto dentro de la ciencia ficción como fuera de ella, y nos han servido para reflexionar sobre la civilización y su fragilidad, y el poder y sus excesos. Descartando las dos más obvias y conocidas, este es mi top 12 distópico.

12.- Fahrenheit 451, Ray Bradbury, 1953

Tipo de distopía: Política

Resumen: En una sociedad donde pensar por uno mismo está prohibido, el cuerpo de bomberos tiene como misión quemar libros. Según el gobierno, leer libros hace que la gente no sea igual, y además les hace infelices al generarles angustia. Guy Montag, el protagonista, es uno de esos bomberos que en lugar de mangueras trabajan con un lanzallamas. Una serie de acontecimientos le hace replantearse si realmente es feliz y si será cierto eso de que leer es tan malo.

Comentarios: Como es sabido, 451º Fahrenheit es la temperatura a la que arde el papel. Es probablemente la tercera novela distópica más conocida tras las dos mencionadas en el título de esta entrada. Escrita en pleno Macarthismo, la novela denuncia la censura estatal pero, según su autor, sobre todo la autocensura de los ciudadanos y la alienación que producen los mass-media. En el mundo de Bradbury el hedonismo es la única guía, y la televisión y la radio son las únicas actividades de ocio de sus habitantes. Hay quien ve paralelismos con la era actual, pero son, en mi opinión, forzadísimos. La novela ha envejecido mucho y no demasiado bien, pero merece ser leída y releída, y de hecho se sigue reeditando con frecuencia.

11.- El rebaño ciego, John Brunner, 1972

Tipo de distopía: Medioambiental

Resumen: Estados Unidos se ha convertido en un estercolero medioambiental, cuya principal importación es el aire limpio. Nadie sale a la calle sin mascarillas y la contaminación alcanza a todas las capas sociales y a todos los aspectos de la vida. En este contexto sólo los trainitas (seguidores de Austin Train, un gurú medioambiental que predijo lo que iba a suceder) se oponen a un desarrollo tan insostenible, a veces de manera violenta

Comentarios: La novela cierra la llamada Trilogía del Desastre, formada por Todos sobre Zanzíbar, la novela más conocida de Brunner, y Órbita inestable. No es una novela fácil de leer. Párrafos sin conexión unos con otros, secciones brevísimas, personajes que aparecen y desaparecen sin demasiadas explicaciones, tramas superpuestas a las que cuesta encontrar relación… pero aún así es un novelón.

10.- Hijos de hombres, P.D. James, 1992.

Tipo de distopía: Política/Post apocalíptica

Resumen: En un futuro cercano, muy cercano, los seres humanos han perdido la capacidad de reproducirse. No han nacido nuevos seres humanos desde el llamado “momento Omega”, lo que condena a la humanidad a la desaparición en unas décadas y elimina la esperanza  en cualquier futuro mejor. En este contexto Gran Bretaña se ha convertido en un estado totalitario regido por el llamado Guardían de Inglaterra, primo del protagonista.

Comentarios: En 2006 se estrenó una película basada en esta novela y protagonizada, entre otros, por Julianne Moore y Clive Owen. Las alteraciones del guión modifican notablemente la novela, pero lo cierto es que en este caso la película es mejor que el libro, que, de todas formas, no está nada mal; eso sí, se hace lentísimo a ratos.

9.- Leyes de Mercado, Richard Morgan, 2004

Tipo de distopía: Política y económica

Resumen: En el año 2049 todo está en venta, incluidas las guerras y los países que las libran. Mejor dicho, especialmente las guerras y los países. Grandes corporaciones transnacionales invierten en ejércitos y armas a cambio de un porcentaje del PIB del país al que apoyan. Los brokers de esas corporaciones acuden a su trabajo en coches blindados listos para la batalla; las autopistas son un coto privado de las grandes empresas y cada día se producen batallas entre coches: el que antes mate o eche de la carretera al otro, gana, y, por lo tanto, trabaja. Darwinismo económico y social a tope.

Comentarios: Frecuentemente las distopías se utilizan para criticar el mundo actual desde la perspectiva de las situaciones llevadas al extremo. Este es uno de esos casos; Morgan hace ver dónde nos lleva el “capitalismo sin freno” desde su punto de vista; a un mundo donde todo está en venta, especialmente la vida y la muerte, y nadie importa nada más que su cuenta de resultados. Muy bien escrita y bastante trepidante a ratos. Eminentemente ideológica, una bibliografía donde se cita, entre otros, a Naomi Klein o a Noam Chomsky da cierta idea de por donde van los tiros.

8.- La larga marcha, Stephen King, 1979

Tipo de distopía: Política y social

Resumen: 100 adolescentes participan en una carrera anual, la que da nombre al libro. Es una carrera de resistencia: la única norma es  no bajar de los seis kilómetros por hora de velocidad de marcha. El que circule más despacio recibe un aviso, que puede ser borrado si no se recibe otro durante  una hora. A los tres avisos el corredor es eliminado. El problema es lo que en esta carrera significa ser eliminado. El que más aguante, gana. La carrera es el evento “deportivo” más importante del año en unos EE.UU. irreconocibles, y se retransmite en directo a toda el país por televisión.

Comentarios: Escrita con el seudónimo de Richard Bachman, es una de las escasas novelas de King sin ningún tipo de elemento sobrenatural. Es pura novela de anticipación. Y a mi juicio, una de las mejores que ha escrito. De entrada no cuenta exactamente de qué va esa carrera, pero según vamos avanzando en la novela vamos comprendiendo qué es exactamente esa prueba y por qué resulta tan angustiosa. La fascinación que ejerce la violencia y el poder alienante de los medios de comunicación de masas están en el trasfondo de este fantástico relato, que no podrás dejar si lo empiezas.

7.- Snow Crash, Neal Stephenson, 1992

Tipo de distopía: Ciberpunk

Resumen: Bienvenidos al futuro, un mundo donde el gobierno de EE.UU. ha quedado reducido a una mera máquina burocrática, y el territorio americano está tomado por franquicias que gozan de soberanía e independencia. Un lugar donde la mafia se encarga de repartir pizzas y los mensajeros son niños y niñas de quince años que saben de la vida mucho más que sus padres; una época en la que el ocio se desarrolla en el Metaverso, un universo virtual donde las clases sociales se distinguen por la calidad de los avatares.

Comentarios: Seré sincero, la inmensa mayoría del Ciberpunk, de Neuromante al 90% de Mirrorshades, me parece un auténtico coñazo. Pero de repente uno lee esto de Neal Stephenson y se reconcilia con el subgénero. En mi opinión la mejor novela de ciencia ficción de los noventa y una de las quince más grandes de la Historia. Llena de guiños (algunos obvios, como llamar al héroe protagonista Hiro Protagonist; otros no tanto), la novela trata sobre lingüística, filosofía, historia, antropología y, por supuesto, informática.

6.- La gente del margen, Orson Scott Card, 1989

Tipo de distopía: Post apocalíptica

Resumen: Después de la III Guerra Mundial lo que queda en el medio oeste americano son tierras yermas, desoladas, desiertas. Un lugar de pesadilla asolado por los salteadores de caminos, que sin dudarlo asesinan a cualquiera que pase cerca para quedarse con sus probablemente escasas posesiones. Un grupo de gente huye hacia Salt Lake City, ciudad donde se supone que se encontrarán seguros entre otros que son como ellos: mormones.

Comentarios: La gente del margen es un conjunto de media docena de relatos, independientes pero con una obvia relación entre sí. Orson Scott Card, autor de la mítica saga de Énder Wiggin, es un reconocido y declarado mormón, y estos relatos no dejan de ser una aproximación a ratos algo propagandística y en ocasiones también crítica a la religión fundada por Joseph Smith hace doscientos años. Aún así son puro Scott Card, dinámicos, con diálogos perfectamente construidos y personajes descritos magistralmente en dos pinceladas.

5.- Metro 2033, de Dimitri Glukhovsky, 2002/2005

Tipo de distopía: Post apocalíptica

Resumen: Han pasado un par de décadas desde la guerra que destruyó por completo la civilización. Sólo los que en el momento de la destrucción estaban bajo tierra se salvaron. En la superficie la radiación arrasó con todo. En los túneles del metro de Moscú se han establecido pequeñas repúblicas independientes en las distintas estaciones, con sus ejércitos, sus fronteras y su organización propias. Entre las estaciones se han desarrollado alianzas y guerras, y un complejo sistema económico a pequeña escala rige las vidas de los pocos miles de supervivientes de la guerra de 2013, en un mundo subterráneo donde en cualquier estación abandonada uno puede desaparecer envenenado, asfixiado, asesinado o algo mucho peor: atrapado por los seres del exterior.

Comentarios: Cruce de novela de terror y distopía post apocalíptica, Metro 2033 hará las delicias de los amantes del género oscuro. Ambientada bajo tierra, en un mundo donde la moneda de uso común es el cargador de AK-47 y se sobrevive a base de cultivos hidropónicos, Metro 2033 trata también de la naturaleza humana, de cómo la guerra y la miseria moral son consustanciales a nuestra especie, de la misma manera en que lo son el heroísmo, la esperanza y la curiosidad. Basado en la novela se desarrolló un videojuego de masacrar gente en primera persona, y posteriormente se publicó Metro 2034, la segunda parte de la novela.

4.- El cartero, David Brin, 1985

Tipo de distopía: Post apocalíptica

Resumen: Estamos en 2013. La civilización ha sido destruida, no por la guerra, sino por la posguerra. Un vagabundo encuentra un viejo uniforme de cartero y un saco de cartas en una herrumbrosa furgoneta del US Postal Service. A partir de ese momento, se convierte en un símbolo. Un símbolo de los “Restaurados EE.UU.”, que lleva esperanza a los pueblos amenazados por los señores de la guerra y devastados por el_caos y los saqueos.

Comentario: La novela da la impresión de estar hecha a trozos, y es que de hecho lo está; se compone de tres partes más o menos independientes. En 1997 la película se llevó al cine de la mano de Kevin Costner, y fue un absoluto fracaso (después de Waterworld… menuda racha). Lo peor de la peli es que fue traducida al español como “Mensajero del futuro”, algo que carece de sentido por completo. Es una americanada estatista (US Postal Service = Civilización… venga ya), pero en lo que respecta a la sociedad post apocalíptica está muy bien desarrollada.

3.- El fugitivo, Stephen King, 1982

Tipo de distopía: Política y social

Resumen: En un futuro no demasiado lejano, la mayor aspiración de una población empobrecida y destrozada por la contaminación y la opresión es salir en la televisión y escapar de la pobreza. La tele emite, por ejemplo, programas en los que gente con problemas cardíacos se enfrentan a pruebas de esfuerzo por dinero. El premio es sobrevivir, claro. El programa estrella es “El Fugitivo” (The running man). El juego consiste, simplemente, en huir, y en permanecer con vida. Un ejército de cazadores, policías y espectadores persigue al fugitivo para matarle.

Comentarios: Otra de las novelas publicadas bajo el nombre de Richard Bachman, y también de las pocas de King sin elementos paranormales en su argumento. La distopía que narra es opresiva hasta decir basta, y es una evidente crítica al sensacionalismo de los medios de comunicación. Una de las mejores novelas que ha escrito Stephen King, redonda y casi genial; por una vez no le sobran páginas ni giros extraños.

2.- La carretera, Cormac McCarthy, 2006

Tipo de distopía: Post apocalíptica.

Resumen: Una hecatombe indefinida (aparentemente una guerra nuclear) ha dejado EE.UU. convertidos en un solar ennegrecido donde nada crece, en el que el paisaje se compone de retorcidos muñones de árboles; allí no existen leyes, ni civilización, ni apenas alimentos para los escasos supervivientes. Por este paisaje de pesadilla dos personajes, padre e hijo, recorren carreteras y bosques calcinados buscando una salvación imposible.

Comentarios. Triste, angustiosa, desesperante, deprimente… todos los adjetivos son pocos para describir la desolación física y espiritual que deja en el alma la novela a cualquiera que la lea. Es la más conocida de McCarthy y su única incursión en la novela post apocalíptica, pero no por eso deja de ser de lo mejor que he leído nunca.

1.- Nosotros, Yevgeni Zamiatin, 1921

Tipo de distopía: Política

Resumen: El futuro es un lugar sombrío. En una ciudad donde las viviendas particulares son de cristal (para que la policía pueda vigilar mejor a los ciudadanos) y no existen nombres propios sino meros números de expediente (el protagonista es D-503 y su novia es O-90) todo lo cotidiano está orientado en exclusiva a la eficiencia en la producción. Sin embargo, claro, hay disidentes, y el protagonista no tardará en conocerlos.

Comentarios: Crítica obvia a la Unión Soviética, sirvió de inspiración para la mucho más famosa 1984 de Orwell, y, aunque Huxley lo negó, posiblemente también para Un mundo feliz. Y a mi juicio las iguala a ambas. No se publicó en ruso hasta nada menos que 1988, 51 años después de la muerte de su autor.

 

El poder sobre la vida.

noviembre 27, 2011

Artículo que trata sobre cómo el Estado tiene poder sobre la vida y la muerte, y de cómo han ido cambiando las intromisiones que ejercita.

A continuación vamos a comentar, muy brevemente y valiéndonos de determinados análisis realizados por Michel Foucault (1), la transformación de las intromisiones que el Estado ejercita sobre la vida y la muerte. Señalaremos como la muerte, en el paso de la justicia divina a la terrenal, dejó de ser un espectáculo para pasar a ser un tabú. Y aplicaremos, en cierta forma, dichos postulados con el objeto de comprender la situación que el Poder genera sobre la existencia individual y social.

Para estudiar las prácticas del Poder debemos remitirnos a Michel Foucault, que fue, sin duda, una de las mentes más brillantes de la edad contemporánea gracias a ensayos como “Vigilar y Castigar” (1975). Amigo de Louis Althusser, mostró simpatías por el Partido Comunista Francés, rechazó la etiqueta de estructuralista y desarrolló un interés considerable por un psicoanálisis dominante entre los intelectuales franceses en la década de los setenta. Otras de sus obras más conocidas son “La Arqueología del saber” (1969) y “Microfísica del poder” (1980), que complementan, junto con otras publicaciones, una extensa aportación al pensamiento moderno.

En el comienzo del texto “Del poder de soberanía al poder sobre la vida” (1976) Foucault manifiesta que el sistema tiene la potestad sobre la vida y la muerte pero que, a través de la transformación histórica, éstas no tienen el mismo significado que en el siglo XVIII y XIX. La muerte era tomada como un ritual (2), como el paso de la justicia terrestre a la divina, y se convertía en un espectáculo al que toda la sociedad asistía. Sin embargo, ahora, se ha tomado como un tabú mayor que el sexo, como una vergüenza. La vida también ha cambiado y el Estado se dedica a intentar extenderla, a hacerla más grata y duradera. La intromisión estatal llega hasta tal punto que para prolongar la vida de sus ciudadanos, por ejemplo, se demoniza al tabaco.

También han variado los medios de castigo y de disciplina con el objeto de aislar a cada persona. En el Estado español encontramos la criminalización – e ilegalización- del Movimiento de Liberación Nacional Vasco, que es el único que amenaza la hegemonía del Estado, y de cualquier protesta subversiva. Los presos políticos son privados de su vida social en las cárceles y separados por largas distancias de sus familiares. Así, la policía sirve como cuerpo represor pero a su vez es disciplinario. El objetivo es aislar a cada individuo en su familia, en su casa, o en la prisión. El Poder, a lo largo del siglo XIX, tomó a la vida como suya a través de la regulación, del sometimiento de los cuerpos y la economía de la vida.

La muerte no es universal dado que en el Estado español muchos casos de fallecimientos de trabajadores, causados por la inseguridad laboral, se ocultan para que no sean conocidos por la opinión pública. Sin embargo, cuando otras personas mueren – y más si están relacionadas con el Poder – se las glorifica como si su vida valiese más. Mecanismos tan antiguos y espantosos como la pena de muerte o la cadena perpetua son utilizados todavía en multitud de lugares. No hay que echar la mirada muy atrás, durante la dictadura fascista de Franco se fusilaba y utilizaba el garrote vil.

Como expone Ramón Alcoberro “el poder se convierte en «control», «vigilancia», «mejora» y «organización» de las fuerzas que somete” (3) y se sustenta en el miedo a amenazas externas. Encontramos, en diferentes emplazamientos del Estado español, la instalación de cámaras que comprometen la privacidad además de un control férreo de las administraciones.

Foucault relaciona a las guerras, a la muerte en último término, con el racismo. El autor pone el ejemplo de la Alemania nazi, donde la violencia sistemática iba encaminada a eliminar a las razas inferiores y de poner al borde de la muerte a la población alemana para así regenerar el mundo. Para vivir más, para que existan menos “anormales”. En la lectura de Darwin (selección, supervivencia de los más fuertes), el filósofo ve también un modo de pensar que legitima la colonización, el imperialismo y la barbarie.

El racismo reapareció con la llegada y triunfo del capitalismo, en la lucha contra el enemigo, en la política encaminada a la guerra, en la eliminación y represión física. Pero no es exclusivo del mercantilismo, el racismo también estaba fuertemente arraigado en los países socialistas (Foucault se refería a la Unión Soviética), ya que el comunismo no se ocupó de estudiar el biopoder y se limitaba a ser capaz de matar al adversario.

En la actualidad Estados Unidos trata de buscar adversarios a los que aniquilar, encontrándolos en Oriente, ya que debe justificar su elevadísimo gasto militar y perpetuar su imperialismo.


NOTAS:

1. Foucault, M. (1976) “Genealogía del Racismo”. Undécima lección: Del poder de soberanía al poder sobre la vida. Edición consultada: Ed. Altamira, Argentina: La Plata.

2.La muerte era, entonces, una ceremonia al que accedía públicamente cualquiera que lo desease. En Vigilar y Castigar (1975) se expone un ritual donde el condenado es mutilado.

3.Esta reflexión puede encontrarse en la página de Ramón Alcoberro “Filosofía i Pensament”. [Dirección: www.alcoberro.info] Consultada en: 11/12/2010.

La Haine.

Ahora que ya hemos confirmado lo que sabíamos de antemano y todo vuelve donde solía, en un suma y sigue que nos hará aún más ciegos, conviene desmitificar ese proceso electoral que nos ha llevado de la nada a la más absoluta miseria. Para demostrar, quien quiera verlo y no esté fanatizado por la “verdad oficial”, que de las urnas del 20-N no ha salido más que una especie de “corralito” político que busca reducir el margen de maniobra del movimiento 15-M en su vertiente antisistema. Porque participar en un juego con reglas trucadas y cartas marcadas, como es el actual modelo electoral español y su supeditación a los intereses estratégicos de los dos partidos dinásticos hegemónicos, es reproducir el modelo de dominación que se combate en la contumaz disidencia ciudadana y someterse a la lógica institucional que sirve para legitimarle. Vamos por pasos.

Con toda lógica, el partido de Rodríguez Zapatero ha sido vapuleado en las urnas por las políticas neoliberales aplicadas por el gobierno siguiendo el dictado de los mercados de capital. Unas medidas claramente reaccionarias y antisociales que, además de ser diametralmente opuestas a las que figuraban en el programa con que llegó al poder, contradicen los mínimos aceptables en una formación que se reclama retóricamente obrera y socialista. De ahí que el “donde dije digo, digo Diego” funambulesco entonado por el candidato Rubalcaba, tomando por imbéciles a sus potenciales votantes, no hiciera sino confirmar que el PSOE merecía pasar a la oposición con armas y bagajes.

Y dicho y hecho. Abandonado por buena parte de sus seguidores, que optaron por engrosar la abstención o se dividieron salomónica y estrafalariamente entre la roja IU y la gualda UPyD, la victoria por mayoría absoluta del Partido Popular de Mariano Rajoy resultaba una obviedad. Pero a rey muerto, rey puesto. Desde el inicio de la transición, PSOE y PP forman una suerte de partido único, pero en tándem, y la salida de uno para dejar sitio al otro no significa novedad. Y menos cuando una crisis económico-financiera sistémica amenaza con quebrar el statu quo y liquidar con ello el régimen en el que tal derecha e izquierda justifican su razón de ser.

Por eso, el “súmate al cambio” ganador de Rajoy, con el respaldo de casi 11 millones de votantes, representa en última instancia un punto y seguido, un relevo, un pasar el testigo. Esa es la burda ironía de estas elecciones en las que algunos depositaron vanas ilusiones, aunque los pactos de mesa camilla PSOE-PP en la antidemocrática reforma constitucional y la cesión de Rota como cuartel general para el despliegue del programa “escudo antimisiles” en el mediterráneo constituían el típico caso de la profecía autocumplida.

Se tumba al PSOE por su gestión antisocial de la crisis y se da la bienvenida al PP, que será de ahora en adelante el digno continuador y posible profundizador de esas mismas políticas “matapobres”. En suma, el ritual de las urnas, burla burlando, termina en un bumerang. El voto popular del 20-N hará que el cabreo de la sociedad por los recortes y esos 5 millones de parados se interprete como una legitimación para que la derecha termine la faena que comenzó el PSOE. Ese es silogismo que hermanó durante la campaña a un Rubalcaba que no quería hablar del pasado y un Rajoy que evitaba hablar de sus planes futuros. Todo muy coherente. De ahí el 70% de electores que, según la última encuesta del CIS, no le interesa nada la política. Un oxímoron digno del Guinness que recoge lo sembrado por los dos partidos que durante estos 33 años de democracia de mínimos monopolizaron el gobierno: 21 años el PSOE y 12 las diferentes versiones de la saga PP ¿Educación para la ciudadanía?

Rafael Cid.
 
http://www.red-libertaria.net/noticias/modules.php?name=News&file=article&sid=2568
 

Otoño de agitación libertaria.

Matxinada libertarioaren udazkena.

Os presentamos las jornadas “Otoño de agitación libertaria”, organizadas por la asamblea Nafar Libertarioak y que se desarrollarán durante parte de este mes de noviembre y principios de diciembre. Pretendemos que estas jornadas sirvan para abordar las posturas anarquistas respecto a diversos temas como la educación, el desarrollismo, la territorialidad, la economía…

Pero antes es preciso explicar qué es Nafar Libertarioak:

Hemos querido que estas jornadas sirviesen a modo de presentación de la coordinadora. Nafar Libertarioak surge de la necesidad que veíamos lxs libertarixs de Nafarroa de crear algo en común, un proyecto al que, por encima de nuestras diferentes visiones del ideal anarquista, pudiésemos dar voz y mostrarlo ante la sociedad como un potencial cambio real desde una base autogestionaria, asamblearia y horizontal.

Nafar Libertarioak está compuesto tanto por diferentes colectivos y organizaciones que existían previamente en Nafarroa (Subeltz y CNT en Iruñea, Última Alternativa en Estella, Colectivo Beltza en Basaburua, Sorginkale en Zizur Nagusia, Asamblea Libertaria en la UPNA….) como por distintas individualidades de Iruñerria, Sakana, Ribera, Zona Media…

Este proyecto surge en paralelo a EHKL (Euskal HerrietaKo Libertarioak), una coordinadora compuesta por las diferentes asambleas que, a semejanza de Nafar Libertarioak, se han conformado en las diferentes regiones o herrialdes de Euskal Herriak. EHKL nace bajo una organización y unos principios básicos como son el asamblearismo, el federalismo, el apoyo mutuo o la autogestión. Para ampliar la información sobre

EHKL:ehlibertarioak.wordpress.com/

Por ahora, tanto Nafar Libertarioak como EHKL, están en una fase de organización y consolidación pero con la convicción firme de trabajar por una sociedad sin capitalismo, sin estado y sin autoridad. Si te identificas con esta lucha y este objetivo y si tienes ganas de trabajar por él, no lo dudes y ponte en contacto con nosotrxs.

Salud!

Nafar Libertarioak
Euskal HerrietaKo Libertarioak

nafar.libertarioak@gmail.com

http://ehlibertarioak.wordpress.com

Egitaraua:

-Azaroak 11: 6.30tan Zizur Nagusian “Anarkismoa eta euskal nortasuna” Jakue Pascualekin.

-Azaroak 12: eguerdiko 12tatik aurrera Bilbon abstentzio aktiboaren aldeko manifestazioa + janaria Izarbeltzen. Iruñetik joateko autobusa izanen da.

-Azaroak 13 Aizarotzen 18tatik aurrera bideo emanaldia: “La MAT a donde va el progreso?”

-Azaroak 14tik 27ra: Patxi Buldainen arte esposizioa “Los del 27″

  • Kultur Gunea, Loza Kalea z, 1-3 (Antsoain)
    • Arratsaldero 5etatik 9ak arte
    • larunbatak 11etatik 2etara eta 5etatik 9ak arte
    • igandeak 11etatik 2ak arte
  • Egilearekin topaketa azaroak 14an 7tatik aurrera

-Azaroak 16: NUPen hitzaldia 19tatik “Abstencion Anarkista” Alfredo Gonzalezekin.

-Azaroak 17: subeltzen 19tatik aurrera “Breve historia del anarquismo vasco” Juantxo Estebaranzen liburu aurkezpena

-Azaroak 18: elekzioen aurkako konzentrazioa. Paseo Sarasaten, Diputazio parean. Ondoren manifestaldia “¡Hazles Frente!. Greba Orrokoraruntz! Lemapean.

-Azaroak 19: Bilera orokor irekia + janaria + kontzertua Los Mala Suerterekin Subeltzen. Subeltzen 11etatik aurrera.

-Azaroak 23: ”El capitalismo no esta en crisis, es así. Las mentiras del capitalismo. Soluciones económicas y sociales” Jose Luis Velascorekin, doctrina economikoen historialaria. Hormiga Atomikan 19tatik aurrera

-Azaroak 25: NUPen Tximeletaren eskutik “Las pedagogías libres y su aplicación” 19tatik aurrera

-Azaroak 26: Sorgin Gaua zizurren. Informazio gehio http://sorginkale.wordpress.com/

-Abenduak 1: Altsasuko Gaztetxean 18.30tatik “Breve historia del anarquismo vasco” Juantxo Estebaranzen liburu aurkezpena

-Abenduak 2: Animali askapenaren hitzaldiaAuzotegin Txantrean 18.30tatik aurrera

Programa:

– 11 de Noviembre: ”Anarquismo y cuestión nacional” con Jakue Pascual. En el gaztetxe Esparru Zizur Nagusia a las 18:30h.

– 12 de Noviembre: Manifestación por la abstención activa + Comida en Izarbeltz. En Bilbo, desde las 10:30h. Se organizará un autobús desde Iruña. (Bonos a la venta en Subeltz C/ Curia 29)

– Domingo 13: Proyeccion del documental “La MAT ¿a donde nos lleva el progreso?”. En la casa de cultura de Aizarotz, a las 18:00h.

-Del 14 al 27 de Noviembre: exposición de Arte de Patxi Buldain. “Los del 27”

  • Espacio Cultural, Calle loza nº 1- 3 (Ansoain)
    • Todas las tardes de 5 a 9h.
    • Sábados de 11 a 2 y de 5 a 9h.
    • Domingos de 11 a 14h.
  • Encuentro con el autor: el lunes 14 a las 7 de la tarde.

-16 de Noviembre: Charla: “Abstención Anarquista” viene Alfredo González de la FAI. En la Upna a las 19:00h

– 17 de Noviembre: presentación del libro: “Breve historia del anarquismo vasco” de Juantxo Estebaranz. En Subeltz a las 19h.

– 18 de Noviembre: Concentra antielectoral. En el paseo Sarasate frente a la diputación. A continuación saldra una mani con el lema “¡Hazles frente!, greba orrokoraruntz!”

– 19 de Noviembre: Asamblea General abierta + comida + Concierto de Los Mala Suerte. En Subeltz. desde las 11h.

– 23 de Noviembre: ”El capitalismo no esta en crisis, es así. Las mentiras del capitalismo. Soluciones económicas y sociales”, a cargo de Jose Luis velasco, historiador de las doctrinas económicas. En la Hormiga Atómica a las 19h.

– 25 de Noviembre: Charla “Las pedagogías libres y su aplicación” a cargo de Tximeleta, en la UPNA a las 19h.

– 26 de Noviembre: Sorgin Gaua. Más información: http://sorginkale.wordpress.com

-1 de diciembre: presentación del libro: “Breve historia del anarquismo vasco” de Juantxo Estebaranz. En el Gaztetxe de Altsasu a las 18:30h.

– 2 de Diciembre: Charla sobre liberación animal, en el Auzotegi de la Txantrea a las 18:30

 

Chomsky: Ocupemos el futuro.

Este artículo está adaptado de una charla de Noam Chomsky en el campamento Occupy Boston como parte de una serie de conferencias en memoria de Howard Zinn (historiador, activista y autor de A People’s History of the United States).

Pronunciar una conferencia Howard Zinn es una experiencia agridulce para mí. Lamento que él no esté aquí para tomar parte y revigorizar a un movimiento que hubiera sido el sueño de su vida. En efecto, él puso buena parte de sus fundamentos.

Si los lazos y las asociaciones que se están estableciendo en estos notables eventos pueden sostenerse durante el largo y difícil periodo que les espera –la victoria nunca llega pronto–, las protestas de Occupy podrían representar un momento significativo en la historia estadounidense.

Nunca había visto nada como el movimiento Occupy, ni en tamaño ni en carácter. Occupy está tratando de crear comunidades cooperativas que bien podrían ser la base para las organizaciones permanentes que se necesitarán para superar las barreras por venir y la reacción en contra que ya se está produciendo.

Que el movimiento Occupy no tenga precedentes es algo que parece apropiado, pues esta es una era sin precedentes, no sólo en estos momentos, sino desde los años setenta.

Los años setenta fueron decisivos para EEUU. Desde que se creó el país, este ha tenido una sociedad en desarrollo, no siempre en el mejor sentido, pero con un avance general hacia la industrialización y la riqueza.

Aun en los periodos más sombríos, la expectativa era que el progreso habría de continuar. Apenas tengo la edad necesaria para recordar la Gran Depresión. A mediados de los años treinta, aunque la situación objetiva era mucho más dura que hoy, el espíritu era bastante diferente. Se estaba organizando un movimiento obrero militante –con el Congreso de Organizaciones Industriales (CIO) y otros– y los trabajadores organizaban huelgas con plantones, a un paso de tomar las fábricas y manejarlas ellos mismos.

Debido a las presiones populares, se aprobó la legislación del New Deal. La sensación que prevalecía era que saldríamos de esos tiempos difíciles.

Ahora hay una sensación de desesperanza y a veces de desesperación. Esto es algo bastante nuevo en nuestra historia. En los años treinta, los trabajadores podían prever que los empleos regresarían. Ahora, los trabajadores de manufactura, con un desempleo prácticamente al mismo nivel que durante la Gran Depresión, saben que, de persistir las políticas actuales, esos empleos habrán desaparecido para siempre.

Ese cambio en la perspectiva estadounidense ha evolucionado desde los años setenta. En un cambio de dirección, varios siglos de industrialización se convirtieron en desindustrialización. Claro, la manufactura siguió, pero en el extranjero; algo muy lucrativo para las empresas, pero nocivo para la fuerza de trabajo.

La economía se centró en las finanzas. Las instituciones financieras se expandieron enormemente. Se aceleró el círculo vicioso entre finanzas y política. La riqueza se concentraba cada vez más en el sector financiero. Los políticos, ante los altos costes de las campañas, se hundieron más profundamente en los bolsillos de quienes los apoyaban con dinero.

Y, a su vez, los políticos los favorecieron con políticas beneficiosas para Wall Street: desregulación, cambios fiscales y relajamiento de las reglas de administración corporativa, lo cual intensificó el círculo vicioso. El colapso era inevitable.

En 2008, el Gobierno salió una vez más al rescate de empresas de Wall Street que supuestamente eran demasiado grandes para quebrar, con dirigentes demasiado grandes para ser encarcelados.
Ahora, para la décima parte del 1% de la población que más se benefició de todos estos años de codicia y engaños, todo está muy bien.
En 2005, Citigroup –que, por cierto, ha sido objeto en repetidas ocasiones de rescates por parte del Gobierno– vio en el lujo una oportunidad de crecimiento. El banco distribuyó un folleto para inversionistas en el que los invitaba a poner su dinero en
algo llamado el índice de la plutonomía, que identificaba las acciones de las compañías que atienden al mercado de lujo.
“El mundo está dividido en dos bloques: la plutonomía y el resto”, resumió Citigroup. “EEUU, Gran Bretaña y Canadá son las plutonomías clave: las economías impulsadas por el lujo”.

En cuanto a los no ricos, a veces se los llama “la periferia”: el proletariado que lleva una existencia precaria en la periferia de la sociedad. Esa periferia, sin embargo, se ha convertido en una proporción sustancial de la población de EEUU y otros países.

Así, tenemos la plutonomía y el precariado: el 1% y el 99%, como lo ve el movimiento Occupy. No son cifras literales, pero sí es la imagen exacta.

El cambio histórico en la confianza popular en el futuro es un reflejo de tendencias que podrían ser irreversibles. Las protestas de Occupy son la primera reacción popular importante que podría cambiar esa dinámica.

Me he ceñido a los asuntos internos. Pero hay dos peligrosos acontecimientos en la arena internacional que opacan todo lo demás.

Por primera vez en la historia, hay amenazas reales a la supervivencia de la especie humana. Desde 1945 hemos tenido armas nucleares y parece un milagro que hayamos sobrevivido. Pero las políticas del Gobierno de Barack Obama y sus aliados están fomentando la escalada.

La otra amenaza, claro, es la catástrofe ambiental. Por fin, prácticamente todos los países del mundo están tomando medidas para hacer algo al respecto. Pero EEUU está avanzando hacia atrás. Un sistema de propaganda, reconocido abiertamente por la comunidad empresarial, declara que el cambio climático es un engaño de los liberales. ¿Por qué habríamos de prestarles atención a estos científicos?

Si continúa esta intransigencia en el país más rico y poderoso del mundo, no podremos evitar la catástrofe.
Debe hacerse algo, de una manera disciplinada y sostenida. Y pronto. No será fácil avanzar. Es inevitable que haya dificultades y fracasos. Pero a menos que el proceso que está ocurriendo aquí y en otras partes del país y de todo el mundo continúe creciendo y se convierta en una fuerza importante de la sociedad y la política, las posibilidades de un futuro decente serán exiguas.

No se pueden lanzar iniciativas significativas sin una base popular amplia y activa. Es necesario salir por todo el país y hacerle entender a la gente de qué se trata el movimiento Occupy; qué puede hacer cada quién y qué consecuencias tendría no hacer nada.

Organizar una base así implica educación y activismo. Educar a la gente no significa decirle en qué creer: significa aprender de ella y con ella.

Karl Marx dijo: “La tarea no es sólo entender el mundo, sino transformarlo”. Una variante que conviene tener en cuenta es que, si queremos cambiar el mundo, más nos vale entenderlo. Eso no significa escuchar una charla o leer un libro, si bien eso a veces ayuda. Se aprende al participar. Se aprende de los demás. Se aprende de la gente a la que se quiere organizar. Todos tenemos que alcanzar conocimientos y experiencias para formular e implementar ideas.

El aspecto más digno de entusiasmo del movimiento Occupy es la construcción de vínculos que se está dando por todas partes. Si pueden mantenerse y expandirse, el movimiento Occupy podrá dedicarse a campañas destinadas a poner a la sociedad en una trayectoria más humana.

 

 

 

La politica es el arte del engaño. Tengamos cuidado.

A proposito del mivimiento 15-M. Sobre la “oportunidad” de votar, o no votar.

EL CONFUSO DISCURSO DE LA IZQUIERDA PARLAMENTARIA.

“La politica es el arte del engaño”

“Una cosa es predicar y otra dar trigo”. Es una frase muy recurrida que resume la doble intencionalidad y la demagogia de quienes se dedican a prometer algo, que incluso supera sus posibilidades personales, muy habitual en la clase política, no solo parlamentaria.

El confuso discurso radical de la “izquierda” mezcla propuestas revolucionarias, realmente inviables en el modelo politico actual.Pero no importa esta forma de engaño, se logran votos. Confundir, a estas alturas de fracasos en la “práctica democrática” parlamentaria, el hecho de votar con una acción de rebeldía es además una estupidez impresentable. O arengar “a las masas” con referencias a las reivindicaciones desesperadas y justas de los ciudadanos sin más opciones que perpetuar el actual modelo para cambiar a los” representantes electos”. Ya es de aprovechado y manipulador de los sentimientos del pueblo.

¿Vamos a ser serios? Pues tengamos mucho cuidado en que todo este movimiento ciudadano que sí quiere un cambio real del modelo social y económico no se vea arrastrado, aunque está demostrada su independencia, hacia una especie de “comité electoral” que haga la campaña a los partidos marginales de la izquierda parlamentaria del sistema y colaboracionista durante la transición “democrática” hasta nuestros dias en la creación de este “modelo” que ahora tanto aborrecen.

El movimiento social, que ya es patrimonio del pueblo en su democracia directa, lo está diciendo muy claro. Todas estas injusticas deben acabar. Ya hemos tenido mas de 30 años de experimentación tras la nefasta dictadura, y el control de las oligarquias politicas y financieras sobre la sociedad resulta asfixiante. Esto es un problema de superviviencia. Una necesidad como alimentarse. Ya no hay tiempo para “mejorar” lo que no nos guste. O construimos el edificio de nuevo, o volverá en el tiempo a resquebrajarse sobre nuestras cabezas.

Este “discurso” de la izquierda politica, a veces recurrente con propuestas revolucionarias e innovadoras, a veces es insultante para la ciudadania, porque no piensa cumplir. Y por supuesto para quienes siempre hemos defendido que este modelo con que se doto la sociedad tras el franquismo no era honestamente defendible por la perpetuación de privilegios heredados y la continuación del sistema capitalista como ente dominante en las relaciones productivas y de trabajo. Sin olvidar la influencia negativa que moralmente ejerce sobre la humanidad y sus industrias sin control sobre nuestro planeta. De todos. Porque como el aire, los recursos de la tierra pertenencen a sus pobladores y no unos cuantos ricachones que los explotan, productos y personas, con el apoyo de ejercitos y mercenarios.

Siempre el anarquismo ha combatido, tanto la raiz de estas flagantes injusticias, como el modelo politico, que integra a todos cinicamente, falsamente y equivocadamente. Entendemos que no todos quienes aspiran al poder politico sean unos desalmados. Pero si les cuestionamos que esa vía está fracasada. Y se demuestra por días. Por cada guerra para usurpar recursos de otros pueblos. Por cada familia sin futuro. En cada cierre arbitrario de industria. En los campesinos que no tienen trabajo y no pueden acceder a la tierra porque es “propiedad” de otros. En la explotación del hombre por el hombre. En tantas y tanta barbarie como vemos en esta civilización de homicidas.

Imposible exponer tantas alternativas serias, humanas y viables al margen del sistema actual. Pero existen. Saben los estudiosos, y los historiadores, y filósofos y ciudadanos de bién, altruistas y luchadores, que sí es posible otro mundo, otra sociedad y otro modelo económico donde cabemos todos con suficiencia y sin discriminaciones de ningún tipo. No es cierto que tengamos que vivir así. O que la democracia capitalista sea el sistema más adecuado. Como no lo son las dictaduras de ningún signo. No son necesarios los politicos ni esta parafernalia de personajes que “se preocupan” de nosotros como si fuesemos niños o estúpidos. La emancipación social es sacudirnos de esta tutela interesada y asfixiante. Pueden funcionar los servicios públicos sin politicos de carrera. Y las industrias sotenibles sin capitalistas que se lleven todo el beneficios. Y dotarnos de formas de convivencia solidarias que sí representen a los ciudanos. Y organizarnos socialmente desde los centros de trabajo, y los barrios o las ciudades.
Hay que decirlo muy alto. No son imprescindibles. Nadie en la periferia del poder que se benefice y se nutra o se valga de éste para propio beneficio. Sólo es necesario el trabajo y los trabajadores. Es la tierra quien nos alimenta. No es la bolsa, ni ningún partido o institución. Ellos nos necesitan porque viven de nosotros. Nosotros no los necesitamos porque vivimos de nuestro trabajo. Y queremos que el producto de nuestro esfuerzo sea para nosotros y los sectores sociales más desprotegidos.
Basta al expolio y el robo institucionalizado. Todo cuanto poese la banca, las grandes empresas y ricachones. Todo cuanto posee el Estado lo ha robado al pueblo.

Es mentira. Este sistema carece de valores y de humanidad. Sólo nos tapan la boca y ponen parches no soluciones duraderas. Y ya han tocado techo. Sólo ha durado 200 años. Civilizaciones “salvajes y atrasadas” han dejado su huella durante miles. ¿Que legado cultural, social o humano van a dejar para la historia?

Y el día que te llamen para que ellos, todos, sigan con sus privilegios. Ve y les vota y remacha tus cadenas.

30/11/2011.

José Caballero Iglesias

Odio a lxs resignadxs.

octubre 31, 2011

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Odio a los resignados, tanto como a los inmundos, como a los poltrones.


Odio a los resignados, tanto como a los inmundos, como a los poltrones.

¡Odio la resignación! Odio la inmundicia, odio la inacción.

Odio al enfermo abatido por alguna fiebre maligna; odio al enfermo imaginario que con un poco de voluntad podría ponerse en pie.

Compadezco al hombre encadenado, rodeado de guardianes, aplastado por el peso del hierro y del número.

Odio a los soldados, postrados por el peso de un galón o tres estrellas; a los trabajadores, postrados por el peso del capital.

Estimo al hombre que dice lo que siente allí donde se encuentra; odio al votante en perpetua conquista de una mayoría.

Estimo al sabio aplastado bajo el peso de la investigación científica, odio al individuo que se postra bajo el peso de una fuerza desconocida, de una X cualquiera, de un Dios.

Odio a todos aquellos que cediendo a otros, por miedo, por resignación, una parte de su fuerza de hombres, no sólo se aplastan a sí mismos, sino también a mí, a todo lo que yo amo, bajo el peso de su infame concurso o de su estúpida inercia.

Odio, sí, los odio porque lo siento, siento que no me postro ante el galón del oficial, ante la banda del alcalde, ante el oro del capitalista, ante todas sus morales y religiones; desde hace tiempo sé que todo esto no son más que fruslerías que se rompen como el cristal… Yo estoy postrado bajo el peso de la resignación de otros. Odio la resignación.

Amo la vida.

Quiero vivir, no mezquinamente como los que no satisfacen más que una parte de sus músculos, de sus nervios, sino yendo más allá, satisfaciendo tanto los músculos faciales como los de las piernas, los riñones tanto como el cerebro.

No quiero entregar una parte del ahora a cambio de una parte ficticia del mañana, no quiero ceder nada del presente a cambio del viento del porvenir.

No quiero postrar nada de mí bajo las palabras “patria, Dios, honor”. Conozco muy bien el vacío de estas palabras: fantasmas religiosos y laicos.

Me burlo de las pensiones, de los paraísos; esperanzas utilizadas por el capital y la religión para mantener la resignación.
Me río de todos los que acumulan para la vejez y se privan en la juventud; de aquellos que, para comer a los sesenta, ayunan a los veinte.

Quiero comer mientras tenga los dientes fuertes para desgarrar y triturar carnes suculentas y saludables frutas, mientras mis jugos gástricos digieran sin ningún problema; quiero saciar mi sed con líquidos refrescantes y tónicos.

Quiero amar a las mujeres, o a la mujer que más convenga a nuestros comunes deseos, y no quiero resignarme a la familia, a la ley, al Código; nadie tiene derecho sobre nuestros cuerpos. Tu quieres, yo quiero.

Burlémonos de la familia, de la ley, antiguas formas de resignación.

Pero eso no es todo: puesto que tengo ojos y oídos quiero, además de comer, beber y hacer el amor, disfrutar de otras maneras. Quiero ver hermosas esculturas, hermosas pinturas, admirar a Rodin o a Monet. Quiero escuchar las mejores óperas de Beethoven o de Wagner. Quiero conocer los clásicos de la comedia, repasar el bagaje literario y artístico que ha ligado a los hombres del pasado con los del presente; o mejor, repasar la obra por siempre inacabada de la humanidad.

Quiero gozo para mí, para la compañera que elija, para mis hijos, para mis amigos. _ Quiero una casa para descansar agradablemente los ojos una vez terminado el trabajo.Porque quiero el gozo del trabajo también, ese gozo sano, ese gozo fuerte.

Quiero que mi brazos usen la sierra, el martillo, la pala, la guadaña. Que los músculos se desarrollen, que la caja torácica ensanche con movimientos fuertes, útiles y razonados.

Quiero ser útil, quiero que seamos útiles. Quiero ser útil a mi vecino y quiero que mi vecino me sea útil a mí. Deseo que hagamos más porque mi necesidad de gozar es insaciable. Y es porque quiero gozar que no me resigno.

Sí, sí, quiero producir, pero quiero gozar; quiero amasar la harina, pero comer el mejor pan; hacer la vendimia, pero beber el mejor vino; construir una casa, pero vivir en el mejor alojamiento; construir muebles, pero poseer también lo útil, ver lo bello; quiero hacer teatros, pero tan grandes que puedan alojar a todos mis compañeros.

Quiero participar en la producción, pero también en el consumo.

Hay hombres que sueñan con producir para dejar a otros, oh ironía, la mejor parte de sus esfuerzos; yo quiero, unido libremente con otros, producir pero también consumir.

Resignados, mirad, escupo a vuestros ídolos, escupo a Dios, escupo a la Patria, escupo a Cristo, escupo a todas las banderas, escupo al capital y al Toisón de Oro, escupo a las Religiones: fruslerías, yo me mofo, me río de todas ellas…

No son nada sin vosotros, abandonadlas y se desharán como migajas.

Vosotros sois por tanto una fuerza, oh resignados, una de esas fuerzas ignoradas, pero que no por eso deja de ser fuerza, y no puedo escupir sobre vosotros, sólo puedo odiaros … o amaros.

Por encima de todos mis deseos está el de ver sacudiros vuestra resignación en un terrible despertar de vida.
No hay ningún paraíso futuro, no hay porvenir, no hay sino presente.
¡Vivamos!
¡Vivamos! La resignación es la muerte.
La rebelión es la vida.

Albert Libertad.